
Para Caracas, un objetivo lejano
Chávez necesitaría entre una y dos décadas para desarrollar una central atómica
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Más allá de la paradoja de que un país como Venezuela, que literalmente "nada" en petróleo -y que vive de él-, se dedique de repente a buscar una fuente de energía alternativa como la nuclear, la pregunta está planteada desde el mismo momento en que el presidente Hugo Chávez lanzó el tema el ruedo: ¿qué tan cerca está Venezuela de desarrollar su propio programa nuclear? ¿Y cuánto de, algún día, tener su propia bomba atómica? (en definitiva, de eso se trata todo este meollo).
La respuesta puede resultar algo desalentadora para los ansiosos. Distintas fuentes ligadas a la energía atómica en la Argentina coincidieron en señalar que aun si el gobierno de Caracas decidiera destinarle enormes recursos al tema y contratara, por ejemplo, a los prestigiosos científicos nucleares que hoy son mano de obra semidesocupada en Europa del Este los venezolanos no verían los primeros resultados antes de una o dos décadas.
"En una escala de cero a cinco, el desarrollo nuclear de Venezuela no llega ni a uno. No sólo está detrás de Brasil o de la Argentina, sino también de Chile, México o Perú, por ejemplo", confió a LA NACION una fuente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Conea) que pidió permanecer en el anonimato "por lo delicado del tema".
Es cierto que Venezuela podría optar por llamar a una licitación internacional para que otro país le construyera un reactor. "Difícilmente encontraría muchos interesados. Pero en ese caso -continuó la fuente- sería luego absolutamente dependiente de ese proveedor durante años."
Países como Brasil o la Argentina -a la cabeza de la tecnología nuclear en América latina- tienen experiencias de hasta medio siglo en el tema. Aun así, en la Argentina hay un debate sobre las capacidades de nuestro país de construir una central íntegramente argentina. Incluso Irán, con 40 años de tradición nuclear, no ha completado sus desarrollos.
Pero si pasados los años Venezuela finalmente desarrollara su propia central nuclear, todavía se encontraría lejos de poseer un arma. El que lleva de la central atómica a la bomba es un largo camino, que incluye obtener el uranio altamente enriquecido.
Este componente sólo lo producen Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia y China -eventualmente Alemania y Japón-, precisamente los países más interesados en que ningún otro posea armas nucleares.
Se podría optar entonces por una bomba de plutonio, como las desarrolladas por Paquistán, la India o Corea del Norte. Pero el plutonio se extrae de los residuos de los reactores nucleares y se necesitan años para obtener una cantidad suficiente, para construir armas con cuentagotas.
Por el momento, en Caracas nadie parece hacerse cargo de las palabras de Chávez. "Nosotros usamos la radiación para física médica, protección radiológica y esterilización de alimentos e instrumentos quirúrgicos. Tuvimos hace muchos años un muy pequeño reactor experimental ya desmantelado. Nada más. No estamos al tanto de ningún proyecto de nada", dijo a LA NACION la doctora Lila Carrizales, titular de la Unidad de Tecnología Nuclear del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. En la Dirección de Asuntos Nucleares y en el Ministerio de Energía y Petróleo no respondieron las llamadas.





