Pedro Sánchez pierde la investidura y España se acerca a un nuevo llamado a elecciones

Pedro Sánchez, líder del Partido Socialista (PSOE)
Pedro Sánchez, líder del Partido Socialista (PSOE) Fuente: Reuters
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25 de julio de 2019  • 11:23

MADRID.- El líder socialista Pedro Sánchez fracasó hoy por segunda vez consecutiva en obtener el respaldo del Parlamento para formar gobierno, lo que abrió la posibilidad a una nueva elección general en España, que de concretarse sería la cuarta en cinco años.

Sánchez, presidente en funciones y triunfador de las elecciones de abril, no logró pactar con el partido de izquierda Unidos Podemos para formar parte de una coalición, en medio de un incesante tironeo entre las dos agrupaciones de izquierda por el reparto de ministerios.

"Debo decir que, entre fuerzas de izquierdas, la investidura debería haber estado garantizada desde el primer día", dijo Sánchez en su discurso ante el Parlamento. "Un acuerdo que no ha sido posible. Lo lamento por la histórica oportunidad que se desvanece de incorporar una fuerza de izquierdas a la izquierda del PSOE".

Tras perder una primera votación el martes pasado, la candidatura de Sánchez volvió a fracasar hoy por 155 votos negativos frente a solo 124 a favor y 67 abstenciones, entre ellas las de Podemos.

Sánchez, presidente del gobierno español desde junio de 2018, necesitaba a los 42 legisladores de Podemos. Pero la desconfianza prevaleció entre las dos fuerzas, que en las últimas horas no dejaron de acusarse del bloqueo en medio de una frenética serie de consultas.

El Parlamento tiene ahora plazo hasta el 23 de septiembre para salir de la impasse. Caso contrario, se convocará a elecciones generales por segunda vez en siete meses y por cuarta vez desde 2015, que serían el 10 de noviembre próximo.

Sánchez, que en las elecciones de abril no alcanzó la mayoría absoluta, destacó que las diferencias no estuvieron en el programa, sino en el reparto de ministerios.

Los socialistas propusieron a Podemos cuatro carteras (Sanidad, Vivienda, Economía Social e Igualdad), una de ellas con rango de vicepresidencia del Ejecutivo.

Podemos coincidía en pedir Sanidad, Igualdad y una vicepresidencia, pero solicitaba además otros ministerios. "Lo único que pedimos son competencias, no sillones", dijo el líder de la agrupación, Pablo Iglesias. Y el jefe negociador del partido, Pablo Echenique, señaló que la propuesta del PSOE los dejaba en realidad con "un papel decorativo" y "sin competencias para hacer políticas públicas que mejoren la vida de la gente".

En el cruce de acusaciones, Sánchez le reprochó a Iglesias que "quería entrar en el gobierno para controlarlo" y que "sigue sin entender que hace falta un gobierno coherente y cohesionado, no dos gobiernos en un gobierno".

Una de las líneas rojas que emergieron en la negociación fue el control de Hacienda, rechazado de plano por los socialistas.

"Nos pidieron literalmente el gobierno", dijo la vicepresidenta Carmen Calvo. "Nosotros no podemos entregar los tributos, la política de ingresos de gasto. ¿Qué le quedaría al Partido Socialista?", agregó la dirigente socialista.

Las consultas se habían prolongado hasta el último minuto, y tanto el PSOE como Podemos recibieron la presión de otras fuerzas también indispensables para el éxito de la investidura, como los independentistas catalanes de ERC y los vascos de EH Bildu, que finalmente se abstuvieron.

"Se van a arrepentir de lo de hoy", les advirtió el vocero de ERC, Gabriel Rufián. "Ustedes tienen cuatro años de vida, cuatro años por cuatro ministerios. Es extraordinario, ¡entren en el gobierno y demuestren durante cuatro años que son mejores!", le dijo a Iglesias.

Esta es la segunda vez que Podemos torpedea las aspiraciones de Sánchez, luego de negarse a respaldarlo en 2016. Esas elecciones no arrojaron mayoría y forzaron otra votación que le permitió al entonces presidente, el derechista Mariano Rajoy, conservar el poder.

Sánchez entró al Palacio de la Moncloa hace un año y mantuvo el gobierno a flote hasta que perdió la votación del presupuesto en febrero pasado, lo que forzó las elecciones de abril. Pese a salir primeros, los socialistas debieron buscar aliados para recabar los votos que faltaban y formar gobierno.

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, le debe comunicar el fracaso de Sánchez al rey Felipe VI, quien tiene que decidir si abre en breve una nueva ronda de consultas con los partidos o, como es más probable, permite un tiempo para constatar si el líder del PSOE hace otro intento con Podemos.

A partir de ahora, los partidos pueden negociar y realizar "sucesivas propuestas", según la Constitución, y en cualquier momento el rey puede proponer otra vez a un candidato a la presidencia.

Cómo sigue el proceso

Derrota

Tras fracasar en las dos convocatorias reglamentarias, cayó el ofrecimiento formal del rey Felipe a Pedro Sánchez el 6 de junio para formar gobierno

Nuevo intento

Sánchez tiene 60 días para negociar; el rey puede convocar otra ronda de consultas y el Congreso, celebrar otro debate de investidura, con la fecha límite del 23 de septiembre

Elecciones

De seguir la impasse, el rey disolvería las cámaras y convocaría a elecciones generales para el 10 de noviembre

Agencias AFP, AP y ANSA

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