Peña Nieto, un presidente con varias incógnitas y una imagen de estrella de rock
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CIUDAD DE MÉXICO (EFE).- Una gran incógnita", así definen muchos al nuevo presidente de México, Enrique Peña Nieto, el político que hizo realidad el regreso al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), tras doce años de ausencia.
La propuesta de campaña de este abogado de 46 años, militante del PRI desde los 18 años, fue ejercer una presidencia moderna, cercana a los ciudadanos, alejada de los vicios que su partido tuvo mientras ejerció el poder, entre 1929 y 2000.
En este sentido, los retos más importantes son devolver la paz y la seguridad a un país dominado por la violencia, combatir la corrupción e impulsar el desarrollo económico.
Sin embargo, para el analista Carlos Elizondo, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el estilo que impondrá Peña Nieto en el palacio presidencial de Los Pinos aún es una "incógnita" porque "nunca ha tenido un cargo en el gobierno federal".
Aunque gobernó de 2005 a 2011 el central estado de México, "por muy importante" que éste sea, los problemas y los actores que ahora va a enfrentar son "muy distintos" a aquellos con los que lidió a lo largo de su carrera, opinó Elizondo .
Por un lado, afronta condiciones macroeconómicas favorables y expectativas de crecimiento buenas en un contexto global difícil, pero en materia de seguridad tiene su mayor desafío, dado que los índices de violencia están en niveles muy altos.
Sin embargo, añadió, "parece que el ciclo de violencia va a la baja", lo que le permite un inicio "cómodo". Pero, para las reformas de gran calado que ha prometido, deberá negociar porque no tiene el control de las cámaras.
El equipo de Peña Nieto impulsa un pacto nacional con otras formaciones políticas sobre los temas más importantes del país, que no ha logrado cerrar antes del inicio del mandato por las reticencias de sectores del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Peña Nieto deberá demostrar a partir de hoy que no es un presidente "impuesto" y "prefabricado" por la cadena Televisa, como sostienen sus críticos, entre ellos, el ex candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, que no ha reconocido su triunfo.
Y es que hasta hace muy poco, cuando en 2005 fue designado candidato a gobernador del estado de México, era un gran desconocido, a pesar de que ya había tenido varios cargos en la administración pública, aunque sólo a nivel estatal.
En esa campaña, "la estrategia fue venderlo como una estrella de rock: apuesto, joven, alegre, cálido, con muy buenas formas", recuerda uno de los que intervinieron en ella, Liébano Sáenz, citado por la revista Nexos.
Siempre bien peinado y con su jopo característico, comenzó en esa época a firmar documentos ante notario en los que plasmaba sus promesas políticas, una estrategia que repitió centenares de veces en la campaña presidencial. Su mentor político en esa primera etapa fue Arturo Montiel, un tío lejano y gobernador del estado de México de 1999 a 2005, cuya gestión estuvo marcada por denuncias de corrupción.
En 2000 se convirtió en secretario de Administración del Gobierno del Estado de México; en 2003 fue elegido diputado por el distrito de Atlacomulco, su cuna, y el 15 de septiembre de 2005 se transformó en gobernador de esa región.
En un perfil publicado en el libro Los suspirantes, el periodista Ignacio Rodríguez Reyna describe a Peña Nieto como un "político rígido, poco hábil para improvisar, debatir"; lo suyo es seguir el guión en "escenarios preparados y controlados", añade.
En diciembre de 2011 quedó en evidencia en la Feria Internacional del Libro (FIL), cuando un periodista le pidió que mencionara las obras que más le habían impactado en su vida, y sólo pudo recordar la Biblia.
Ese desliz desató una oleada de burlas sobre su preparación, a pesar de contar con una licenciatura en derecho y una maestría en administración de empresas. Según Rodríguez Reyna, las mujeres jugaron "un papel crucial en la construcción de su candidatura presidencial", a pesar de su polémica vida privada.
Durante la campaña se ventiló que Peña Nieto, casado en 2010 en segundas nupcias con la actriz Angélica Rivera, tuvo hijos fuera de su primer matrimonio con Mónica Pretelini, que falleció en 2007. "De ninguna manera soy un seductor, me asumo como un hombre de familia", sostiene este político que deberá conciliar esa imagen con la de un estadista que promueve los acuerdos para transformar México.
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