
Pesar en Chile por el fallecimiento del cardenal Raúl Silva Henríquez
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SANTIAGO, Chile (AP).- El cardenal Raúl Silva Henríquez, un símbolo de la defensa de los derechos humanos durante la última dictadura militar, murió ayer, a los 91 años, anunció la congregación salesiana, a la que pertenecía.
El ex arzobispo de Santiago había estado en agonía durante varios días, y murió finalmente a raíz de problemas pulmonares y renales.
Desde que se hizo inminente su deceso, a comienzos de semana, se produjo un desfile intermitente de chilenos que llegaron hasta la casa de reposo donde murió, a presentarle sus respetos.
No hubo barreras políticas para expresar la adhesión al prelado, que en sus últimos años estuvo afectado por el mal de Alzheimer: desde dirigentes sindicales y activistas de derechos humanos hasta jefes políticos de todos los sectores, militares, el presidente Eduardo Frei y la hija del ex general Augusto Pinochet, Lucía.
El ex presidente Patricio Aylwin se quebró, casi en llanto, y no pudo seguir expresando sus sentimientos en una entrevista radial minutos después de la muerte de monseñor Silva.
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Durante años de convulsiones sociales y políticas o severa represión militar, el cardenal Silva Henríquez fue símbolo de la reconciliación y la defensa de los derechos humanos.
Con su firme crítica a extremistas de izquierda y de derecha y su valiente lucha por los derechos humanos, surgió como una de las figuras más prominentes de la Iglesia latinoamericana por casi tres décadas.
Con la misma naturalidad alternaba con presidentes y empresarios, o campesinos y obreros.
Quienes lo conocieron recuerdan el ingenio y hasta la picardía que desplegaba en animados almuerzos, en los que, según propia confesión, le gustaba "tomar un poco de buen whisky".
Monseñor Silva nació el 7 de septiembre de 1907 en la región de Talca, zona agrícola del centro-sur. Antes de asumir su vocación religiosa e ingresar en la congregación salesiana, se recibió de abogado con distinción en la Universidad Católica de Santiago.
En 1938 fue ordenado sacerdote en Turín, Italia, donde completaba estudios superiores de filosofía y teología. En 1959 fue nombrado arzobispo de Valparaíso, la segunda diócesis más importante de Chile, y tres años más tarde recibió el capelo cardenalicio de manos del papa Juan XXIII, quien luego lo nombró arzobispo de Santiago.
Príncipe de la Iglesia
Era un hombre de estatura regular, macizo, y sus gruesas cejas negras hacían las delicias de los caricaturistas. Lucía con igual naturalidad las solemnes vestiduras de príncipe de la Iglesia o el grueso poncho de lana y el sombrero típicos del campo chileno.
Se lo considera uno de los pioneros de la reforma agraria en Chile, al traspasar a los campesinos algunas tierras de la Iglesia.
En una ocasión enfureció a la derecha política al afirmar que "hay más del Evangelio en el socialismo que en el capitalismo".
Muchos de sus críticos derechistas lo llamaban despectivamente "cura comunista" o "cardenal rojo".
Pero no vaciló en criticar a los grupos radicales de izquierda que florecieron en Chile y en América latina en esos años, y consideró una "respuesta al comunismo" las reformas que aplicó entre 1964 y 1970 el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva.
Cuando asumió Salvador Allende, en 1970, celebró un tedéum ecuménico en la catedral de Santiago, pero luego condenó a un grupo de sacerdotes de izquierda que organizaron un movimiento para apoyar al nuevo presidente, a quien también criticó por el programa socialista de unificación de la educación.
Sus años más difíciles, sin embargo, comenzaron en 1973, con el golpe de Augusto Pinochet, ya que su defensa de los derechos humanos y la creación de la Vicaría de la Solidaridad, un refugio para los perseguidos por la dictadura, desataron las iras de los jefes militares. Su desempeño le valió críticas abiertas y hasta atentados contra su vida, ya que su casa fue ametrallada.
Pero él persistió, ganándose el respeto hasta de quienes fueron sus adversarios. Retirado, sus últimos años transcurrieron rodeado de constantes muestras de afecto de humildes y poderosos.




