Por primera vez, una mujer será presidenta de Chile
La socialista Michelle Bachelet venció por siete puntos a Sebastián Piñera, el candidato de la derecha; en un mensaje conciliador, prometió un gobierno para todos los chilenos; la Argentina, su primer viaje
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SANTIAGO, Chile (De una enviada especial).- Los chilenos terminaron ayer el día con un resultado histórico: por primera vez tenían a una mujer como presidenta electa.
Con una cómoda diferencia de siete puntos, la candidata del oficialismo, Michelle Bachelet, derrotó a su rival de centroderecha, el empresario Sebastián Piñera, en el ballottage de las elecciones presidenciales.
El 11 de marzo próximo sucederá al también socialista Ricardo Lagos en el Palacio de la Moneda y se convertirá, además, en la quinta mujer que preside un país latinoamericano.
Sólo una hora después de cerradas las urnas, el anuncio oficial de los resultados puso fin a la incertidumbre y el nerviosismo provocados por una campaña protagonizada por dos candidatos inusuales para Chile.
"Parecía difícil, pero lo logramos. ¿Quién hubiera pensado hace diez, cinco años, que Chile elegiría una mujer presidenta?" dijo Bachelet al proclamar su victoria, acompañada por sus hijos y por su madre.
A las 6.30 de la tarde, un vocero oficial había anunciado que Bachelet, la médica que no imaginaba que llegaría a ser presidenta, había derrotado a Piñera, que se propuso ser candidato para renovar la derecha y despojarla de su aura pinochetista, con un resultado contundente: 53,49% contra 46,50 por ciento.
En forma inmediata, Piñera admitió la derrota y, en un gesto inusual, se acercó junto con su esposa al hotel donde estaba montado el comando oficialista para felicitar a Bachelet. Abrazó y besó a la ganadora, frente a cientos de fotógrafos y cámaras de televisión.
En el comando opositor, el llanto fue tan automático como lo fue la algarabía en el comando central de la Concertación, la coalición que gobierna Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet, en 1990.
Anoche, una eufórica y hasta algo incrédula Bachelet celebró el triunfo con las decenas de miles de seguidores que habían copado la Alameda, avenida central de Santiago. "No he tenido una vida fácil. La violencia entró en mi vida destrozando lo que amaba. Porque fui víctima del odio he consagrado mi vida a revertir ese odio y convertirlo en amor", dijo.
Con el triunfo de ayer de Bachelet (que adelantó su propósito de viajar pronto a la Argentina, de lo que se informa en la Pág. 3), la centroizquierda consolidó su poderío político al alcanzar un cuarto mandato presidencial consecutivo. Bachelet obtuvo sobre Piñera una ventaja de 7% de los votos, cifra casi tres veces mayor al 2,6% de diferencia que Lagos logró sobre Joaquín Lavín. Y la futura mandataria contará, además, con un Congreso afín.
En los comicios del 11 de diciembre pasado, el oficialismo se apoderó, por primera vez desde el regreso de la democracia, de la mayoría legislativa, con el 51,7% de los sufragios. Ese día Bachelet recibió el 45,9% de los votos, un número mucho menor no sólo al de la Concertación en las elecciones legislativas sino también al de ayer.
Anoche, con la voz entrecortada, la presidenta electa prometió gobernar para todos los chilenos en "esta nueva primavera del país", donde todos los "colores" políticos -desde la derecha más conservadora hasta los comunistas- estarán contemplados. "Se puede construir un país donde cabemos todos, desde la capital hasta las regiones", afirmó. Hizo alusión así al que será su mayor desafío: hacer que los frutos del boom económico sean repartidos entre todos.
Momentos antes había recibido la llamada telefónica y la visita, en su comando, de los dos hombres que impusieron, en parte, los ritmos de su vida de campaña, el presidente Lagos y Piñera.
"Michelle, éste es un gran día para Chile y un día histórico porque una mujer como tú llega a la magistratura", le dijo Lagos. Poco después se dirigió por TV a los chilenos y sugirió que el mérito de la victoria no es sólo de Bachelet sino también del oficialismo. "Este es un triunfo de la democracia del que todos los chilenos debemos sentirnos orgullosos y una victoria de la Concertación, que es patrimonio de todo Chile", dijo Lagos, que se aleja de la presidencia con una popularidad del 75%.
Con inauguraciones de obras públicas, con enfrentamientos con Piñera, con proyectos de ley, el mandatario se lanzó de lleno a la campaña tras el 11 de diciembre. El inesperadamente bajo caudal de votos que obtuvo entonces Bachelet hizo temblar a su gobierno y a la Concertación. Juntos, Piñera y el candidato de Unión Demócrata Independiente (UDI), Joaquín Lavín, recibieron casi el 48% de los votos, y amenazaron como nunca el poderío oficialista.
Confiado en que podría alcanzar ese 2% que le faltaba, el multimillonario empresario apostó, en su campaña, a cautivar a los votantes oficialistas más conservadores, suspicaces de la militancia dura de la socialista Bachelet.
Eso ayer no sucedió. Todo lo contrario: el candidato de la centroderecha recibió menos votos que la sumatoria de los sufragios que él y Lavín registraron el 11 de diciembre.
Las encuestas, el oficialismo y la propia alianza de derecha habían anticipado la semana pasada lo que ocurrió ayer. No todos los votantes de la UDI se sintieron atraídos por Piñera, sea porque su liderazgo no los tentaba como el del más carismático Lavín, o porque desconfiaban del matiz progresista que el empresario quería imprimir a la derecha. Anoche, un inusualmente aplacado y ojeroso Piñera reconoció su derrota dos horas después de cerradas las urnas. "Trabajamos en cuerpo y alma y desgraciadamente no lo logramos porque una mayoría dijo otra cosa. Uno aprende en la democracia que hay que saber escuchar a la mayoría", dijo Piñera.
El empresario volvió a atacar a Lagos por su "feroz intervención" electoral. Prometió seguir "luchando" y advirtió que Chile tendrá, de ahora en más, una "derecha más acogedora".
Esa advertencia no estaba dirigida sólo a los chilenos en general sino también a la UDI, el partido de mayor estructura del país. Conservadores y liberales se disputan, desde hace años, el mando de la derecha y Piñera se mostró confiado en ser el nuevo líder de esa derecha de cara más amable.
Un debate similar enfrentará Bacheletcuando se siente a formar su gabinete. Muchos serán los reclamos de la más conservadora Democracia Cristiana, cuyos líderes fueron al rescate de su campaña. La presidenta electa comenzaría de inmediato las negociaciones para diseñar su gobierno. Para ese momento muchos de los chilenos que la votaron -y los que no la votaron también- habrán emprendido sus vacaciones.
El calor de enero bajo el cual votaron ayer les recordó el postergado descanso veraniego. La temperatura no fue, sin embargo, impedimento para que los chilenos votaran en masa en unas elecciones que no registraron incidentes.
53,49%
Michelle Bachelet
La candidata oficialista será la sucesora de Ricardo Lagos
46,50%
Sebastián Piñera
El empresario no podrá concretar su proyecto de renovar a la derecha



