Primera disculpa de Clinton por su affaire con Monica Lewinsky
El mandatario hizo así frente al duro reproche de un senador de su partido.
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DUBLIN (Reuter).- El presidente norteamericano, Bill Clinton, se disculpó ayer por haber sostenido relaciones con Monica Lewinsky.
Esta es la primera vez que el presidente norteamericano pide perdón de manera explícita por el incidente ocurrido hace 18 meses, cuando Lewinsky, de 21 años en aquella época, era pasante ad honórem en la Casa Blanca.
Clinton pronunció sus palabras en la oficina del primer ministro irlandés, Bertie Ahern, durante su visita a Dublín, como respuesta indirecta al fuerte reproche que le hizo en una sesión del Congreso norteamericano un influyente senador demócrata.
Hasta el momento, el mandatario había dicho sólo que se arrepentía profundamente de su relación extramarital con la ex pasante.
Clinton cambió el tono de sus palabras un día después de que el senador demócrata de Connecticut, Joseph Lieberman, antiguo aliado y amigo, afirmó que la conducta de Clinton había sido "inmoral" y que había puesto en peligro la autoridad de la presidencia.
Lieberman lo instó además a aceptar completamente la responsabilidad en el escándalo.
"No puedo estar en desacuerdo con alguien que quiere ser crítico con algo que ya reconocí que es indefendible. Ya dije que cometí un serio error y que es indefendible y que lo siento", afirmó Clinton en Irlanda.
A la pregunta acerca de si era inadecuado que Lieberman hiciera el comentario adverso, Clinton respondió que "no me corresponde a mí juzgar eso".
Escape a lo Houdini
La relación de Clinton con Lewinsky ha sacudido su presidencia hasta los propios cimientos en forma tal que ha provocado llamados a su renuncia por parte de varios miembros del Congreso y no se descarta la posibilidad de procedimientos de juicio político en su contra, algo que ha vuelto a poner sobre el tapete las declaraciones de Lieberman.
"Clinton se encuentra como un personaje de una película de terror, atrapado solo en una habitación en la que se le cierran las paredes. Necesita otro escape al estilo Houdini", afirmó Allan Lichtman, especialista en temas políticos e historiador de la Universidad Americana, en Washington.
"Pienso que es el principio del fin. Lieberman despejó el camino para que muchos demócratas expresen su rabia, que sólo crecerá después de las elecciones de mediados de su período", dijo un consultor de la campaña demócrata que pidió no ser identificado.
Los demócratas temen una debacle en las elecciones del 3 de noviembre, cuando estarán en juego 34 escaños del Senado y las 435 bancas de la Cámara de Representantes.
El informe del fiscal independiente Kenneth Starr al Congreso, a fines de este mes, sobre su investigación del incidente será un indicador clave del futuro de Clinton.
El presidente del Partido Demócrata en New Hampshire, Jeff Woodburn, reveló por su parte que sentía un profundo conflicto entre su rabia por Starr, su decepción con Clinton y su temor de que todo el partido tenga que pagar por las indiscreciones del presidente. "El Partido Demócrata no es sólo Clinton. Se ha convertido en una carga para algunas de nuestras causas."
El escándalo ha perseguido al presidente norteamericano durante su gira de seis días por Rusia, Irlanda del Norte e Irlanda.
El miércoles, en Moscú, Clinton ya se había visto obligado a romper su silencio en torno del asunto y declaró que ya había expresado su "profunda pena a todos los que resultaron lastimados" y no tenía planes de realizar una disculpa formal.
Hasta el momento, los norteamericanos han otorgado a Clinton una aprobación del 60 por ciento en las encuestas de opinión, pese a la controversia, aunque han criticado su conducta personal.
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