
Quiebra o rescate, el dilema que plantea el caso de General Motors
Como otras empresas que se quedan sin capital, la automotriz define qué camino seguir
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DETROIT. En Washington se acumula impulso para instrumentar un paquete de rescate de la industria automotriz para impedir una posible quiebra de General Motors (GM), que se queda rápidamente sin capital.
Sin embargo, no todo el mundo coincide en que una declaración de quiebra de GM pueda ser el desastre que muchos temen.
Algunos expertos señalan que, aunque una quiebra sería penosa, tal vez sea preferible a un rescate del gobierno que podría demorar, a un costo considerable, las medidas dolorosas que GM debe tomar para convertirse en una empresa más fuerte y ágil.
Aunque los contratos laborales de GM correrían riesgo de cancelarse con una quiebra -lo que potenciaría el enfrentamiento con los sindicatos-, la compañía dice que sus obligaciones con respecto de las pensiones están financiadas en el caso de los 479.000 pensionados y sus cónyuges.
En medio de la aguda disminución de la venta de autos y los temores ante la posible bancarrota de GM, los accionistas ya perdieron mucho de su capital, que desaparecería en caso de quiebra. Y, tal como demostraron otras empresas, la quiebra puede ofrecer un nuevo comienzo con una estructura de costo más competitivo para preservar el futuro de los trabajadores.
"Hay que dejar actuar a las fuerzas del mercado", dijo Matthew Slaughter, de la Universidad de Dartmouth. "Y si GM u otra empresa declara la quiebra, hay que respaldar a los trabajadores y a las comunidades afectadas por la medida."
William Ackman, un prominente inversor que encabeza Pershing Square Capital, dijo el martes que GM debía considerar la posibilidad de una quiebra. "La manera de resolver el problema no es prestarle más dinero."
En cambio, GM debería presentar una quiebra preestructurada, con los pasos que planea cumplir una vez declarada, señaló Ackman. "Prefiero que el dinero del gobierno se use para otros fines -dijo-. La palabra «quiebra» asusta a la gente."
No es sorprendente que Rick Wagoner, ejecutivo de GM, no esté de acuerdo. La semana pasada les dijo a los inversores que "las consecuencias de una quiebra serían graves y se extenderían mucho más allá" de los límites de la empresa. "GM tomará todas las medidas posibles para evitarla", agregó.
La firma también podría verse obligada a adoptar actitudes drásticas para recibir un paquete de rescate federal, que puede incluir severas condiciones que exijan que GM y otras fábricas se reestructuren y cumplan con determinadas metas, antes de acceder al financiamiento federal. Los legisladores también pueden exigir un cambio de gestión directiva.
Esas demandas "pueden tener el mismo objetivo que una reestructuración", pero evitando la mancha de un pedido de quiebra, dijo Susan Helper, profesora de desarrollo económico en la Universidad Case Western Reserve.
Aunque una quiebra podría contribuir a crear una empresa más fuerte a largo plazo, los consumidores seguramente la considerarían un signo de que los autos que compraron perderán valor y buscarían otras opciones en el momento de comprar uno nuevo.
Temores
Para aplacar los temores de los consumidores, GM puso dinero en depósito para reembolsar a sus 6468 concesionarios oficiales en carácter de reparación por cualquier problema cubierto por las garantías. Las aerolíneas tomaron esa medida en el pasado para garantizar la validez de los pasajes en vuelos futuros.
Un pedido de quiebra de una sola empresa automotriz de Detroit le costaría a la economía norteamericana 175.000 millones de dólares durante el primer año del caso legal, según estimó el Centro de Investigación Automotriz. Dada la complejidad de la potencial situación, un caso de quiebra de GM podría durar tres años o más y, con 111.000 millones de dólares de capital, sería una de las mayores de la historia.
Como pasó en el caso de la quiebra de Lehman Brothers, el gobierno tiene que decidir si vale la pena favorecer a una entidad por encima de sus competidoras, debido a la preocupación causada por el potencial colapso que podría afectar a la economía en general. De hecho, los trabajadores que han quedado sin empleo en otras industrias también podrían reclamar que el gobierno les brindara más ayuda.
"¿Por qué el gobierno debería tratar de manera diferente a los empleados de GM, Ford y Chrysler?", se preguntó Slaughter.
Según Helper, el costo social para las comunidades de Michigan, Ohio y otros estados en los que se encuentran las plantas automotrices podría resultar devastador, en caso de que GM liquidara o recortara de manera significativa su mano de obra.
"Aun cuando dentro de un año declararan la quiebra, sería mejor que hacerlo ahora", dado el estado en que se encuentra la economía, dijo Helper. "Desde un punto de vista social, aun cuando GM no ofrezca rédito de la inversión, sigue ofreciendo una cantidad de buenos empleos."




