Quién es Alexandria Ocasio-Cortez, la chica del Bronx que es la nueva estrella de la política de Estados Unidos

A los 29 años, pasó de atender mesas en un local de tacos al Congreso de Estados Unidos. Hoy es la estrella de la izquierda millennial y dice que hay que "ir por todo" para arreglar el desastre
A los 29 años, pasó de atender mesas en un local de tacos al Congreso de Estados Unidos. Hoy es la estrella de la izquierda millennial y dice que hay que "ir por todo" para arreglar el desastre Fuente: RollingStone - Crédito: Zoey Grossman
Alex Morris
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9 de mayo de 2019  • 14:57

Si el partido demócrata hubiera querido trollear al Partido Republicano, difícilmente podría haber diseñado una legisladora mejor que Alexandria Ocasio-Cortez. Nacida en el Bronx en 1989, es la hija de un inmigrante puertorriqueño de clase trabajadora que apoya a Bernie Sanders, se opone al muro de Trump y organiza a la comunidad. Hasta el momento en que triunfó en las primarias del distrito 14º de Nueva York, trabajaba atendiendo mesas en un local de tacos llamado Flats Fix. Sus rasgos son casi increíblemente simétricos, y sus respuestas claras y bien estructuradas la convirtieron en la gran referente millennial de la política. Hoy lleva puesto un traje rosa furioso, que no debería mencionarse -dado que estamos en 2019, después de todo- si no fuera por el hecho de que un traje rosa furioso no es algo que pretende pasar inadvertido.

Apenas es hora de almorzar en Washington D.C., y Ocasio-Cortez ya asistió a una reunión para pelear contra la financiación del muro de Trump, y se explayó en Twitter para, entre otras cosas, señalar el sitio web conservador Daily Caller por su relación con los supremacistas blancos, abogar por el "#LegalizeIt", pedir "justicia por las comunidades devastadas

por la Guerra contra las Drogas", y cuestionar a los medios que se hicieron eco de unas fotos trucadas de ella desnuda. Cuando nuestra conversación se ve interrumpida porque tiene que ir al recinto de la Cámara de Representantes para una votación, la continuamos al día siguiente en una habitación en el Capitolio, muy cerca de la oficina de Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara, aunque lo suficientemente lejos para que Ocasio-Cortez se detenga a saludar a todos los visitantes que quieren una selfie con la estrella de las redes sociales del Congreso. Fiel a su estilo, le dio al pueblo lo que pedía.

¿Cuándo fue la última vez que viviste una situación sexista?

[Hace que mira el reloj] Mmm, a las 10 A.M.

¿En serio?

O sea, el tweet de la falsa foto desnuda. Es para reírse. Pensé: "Man, hago muchas historias en Instagram, pero no recuerdo haber hecho algo así". Habla mucho de todo lo que nos falta en lo que respecta a los derechos de las mujeres. Cuando el presidente dice que ha agredido sexualmente a mujeres, hacen como si nada, pero cuando se rumorea que una mujer pudo haber tenido la audacia de sacarse una foto desnuda, arman un escándalo. Me gustaría decir "sin comentarios", pero no podemos hacer de cuenta que estos medios de extrema derecha no están impulsando las narrativas más destructivas, que esa retórica no está ganando fuerza. Han tomado por asalto la presidencia.

Y la conversación política.

Exacto. Y entonces, puede que no tenga ganas de responder a eso. Puede que no nos guste el hecho de que estas cosas que no eran relevantes hace diez años ahora sí, dado el poder subversivo que construyeron. Pero creo que merecen una respuesta.

Por tu capacidad de estimular a tus partidarios a través de las redes sociales, te han comparado con Donald Trump.

Creo que se precipitan al hacer esa comparación, pero cada vez que los medios cambian drásticamente, los primeros en reconocer ese cambio, en aprender y adaptarse a él, tienden a tener esa ventaja de la primera jugada. Así que esto tiene menos que ver con la personalidad, menos con Trump, y más con quién ha tenido la ventaja de ser el primero. Las personas que triunfan en las redes sociales siguen principios similares. Para resonar con la gente tenés que decir lo que pensás, tenés que estar dispuesto a equivocarte, a ser vulnerable y aprender sobre la marcha.

Inicialmente querías ser ginecóloga y obstetra. ¿Por qué hiciste el cambio?

Pasé un tiempo viviendo en África cuando era estudiante de pregrado, ayudando a las parteras a dar a luz en el Sahara, y contraje malaria mientras estaba allí. En esos países, la malaria es una enfermedad económica. Afecta a tantas personas que impacta en el PBI nacional, por lo que comencé a pensar en estos problemas de salud como problemas macroeconómicos de política pública.

Lo entendí personalmente cuando mi padre falleció en medio de la crisis financiera, y me gradué de la universidad y era camarera. Lo que la gente no entiende de los restaurantes es que son uno de los entornos más políticos. Estás codo a codo con los inmigrantes. Estás en uno de los nexos de la desigualdad de ingresos. Ganás menos que el salario mínimo. Trabajás por las propinas. Te acosan sexualmente. Podés ver cómo se procesa y maneja nuestra comida. Ves cómo suben los precios. Fue una experiencia política muy formativa para mí.

Cuando dejaste tu trabajo de camarera, ¿qué le dijiste a tu jefe? ¿Fue como: "Renuncio porque me voy al Congreso"?

Sí, había guardado silencio respecto de mi campaña durante mucho tiempo, pero...

Estabas haciendo doble turno.

Sí, por un año entero, al menos. Algunos de mis compañeros ya sabían, porque eran mis amigos, y un día el gerente general del restaurante escuchó a alguien que hablaba sobre mi candidatura, y se acercó y dijo: "¿Es cierto?". Asentí. Y me dio un abrazo y me dijo: "Estoy para lo que necesites".

Reemplazaste a Pelosi en lo que tiene que ver con absorber las críticas contra el Partido Demócrata. ¿Te pesa?

La otra vez me reía porque estaba hablando con uno de los republicanos en el Congreso, y me dijo: "¿Sos comunista?". Y después me dijo: "Está todo bien si lo sos". Y empecé a reírme por eso. Es exactamente lo que Fox News quiere decir de mí.

Pero ¿atraés la controversia? ¿Querés enfrentarte a Trump de igual a igual?

Creo que hemos estado tolerando lo intolerable. Como ciudadana ya pensaba: "¿Cuándo vamos a responder a todos estos problemas?". Lo que el presidente está tratando de hacer es socavar la verdad misma. Que yo cuestione a los periodistas que justifican esto no significa que el periodismo en sí mismo sea "fake". Hay una gran diferencia entre cuestionar una narrativa y cuestionar una institución real. Porque si no, después llegamos a que los negadores del cambio climático sean tratados en los medios tan seriamente como los científicos.

Entonces, sí, me parece bien darle la bienvenida a la controversia. Francamente, parte del cambio es el conflicto. En general, no me molesta. Las últimas 24 horas me han llegado a molestar porque la histeria ahora se está manifestando como sexismo y misoginia. Ahí sí voy a contraatacar.

¿Votarías para destituir a Trump?

Sí. Sin dudarlo. Ni siquiera sé por qué es un tema controvertido. O sea, está bien, no es que no sepa por qué es controvertido. Entiendo que algunas personas provienen de distritos muy difíciles en los que sus electores están divididos. Pero para mí y mi comunidad en el Bronx y Queens, es fácil.

¿Tuviste conversaciones con republicanos sobre por qué todavía lo apoyan?

Bueno, el Partido Republicano está un poco de rehén. Hay muchos que saben qué es lo correcto -no solo en lo que tiene que ver con la destitución, sino en muchos temas- y se niegan a hablar. Para mí, eso es inaceptable, porque excede el ámbito de la política partidaria. Estas son cuestiones de la sociedad. Son cuestiones de derechos civiles.

¿Cuánto de lo que estás diciendo trata de mover la ventana de Overton [el rango de ideas aceptadas en el discurso público] para que los demócratas puedan competir con los republicanos, que corrieron ese rango antes?

Una gran parte de mi agenda es mover la ventana de Overton, porque es una posición estratégica. Soy una estudiante de primer año en una institución que trabaja por antigüedad. Es algo así como el primer año de la escuela secundaria. Sos "el nuevo". Entonces, como estudiante de primer año, enmarcar el debate es una de las maneras de tener más poder. Si estoy acá por cuatro días, lo más poderoso que puedo hacer es crear un debate nacional sobre subir las tasas impositivas para los ricos.

¿Cuánto has convivido con Bernie Sanders desde que estás acá? ¿Salieron a tomar algo?

Bueno, no hemos tomado una cerveza desde que llegué, pero durante mi campaña pude hacerle preguntas y pedirle consejos. Me dijo: "Vas a pasar mucho tiempo en tu comité. Es muy importante que elijas un tema que te apasione".

Y acabás de ser nombrada para el Comité de Servicios Financieros.

Sí. Fue uno de mis tres elegidos. Es un comité bastante poderoso en términos de lo que puede regular. Estoy entusiasmada con eso.

¿Qué te gustaría que se lograra en 2019?

Tenemos que redefinir de qué se trata el movimiento climático, y tenemos que redefinirlo en el ámbito de la justicia ambiental. Durante mucho tiempo, la gente ha pensado que la legislación sobre el cambio climático es para salvar osos polares, pero no piensan en las tuberías de Flint. No piensan en el aire del Bronx. No piensan en que los mineros del carbón contraen cáncer en Virginia. Cuando hablamos de definir el alcance, tenemos que hablar del clima como un problema de justicia social, como un problema de justicia económica y como un problema ambiental. Realmente queremos poner algunas cosas en juego que digan: "Si su legislación no tiene que ver con empleos, infraestructura, llevar justicia a las comunidades, entonces no es un 'Nuevo Acuerdo Ambiental'." Y tenemos una mayoría en la cámara, ¿por qué no ir por todo?

¿Cómo te llevás con Nancy Pelosi? ¿Ves puntos en común con ella?

Absolutamente. Una cosa notable de Pelosi es que ella cree que el Partido Demócrata debería ser un partido progresista. Está en la difícil posición de tener que hacer malabares con todas estas diferentes alas dentro del partido, pero su política personal es muy progresista. No he encontrado un tema en el que nos opongamos realmente.

¿Te preocupa que ella tienda a consensuar demasiado con los republicanos?

Pienso que, como partido, cedemos demasiado. No creo que sea necesariamente su culpa, porque uno solo puede presionar tanto como puede construir consensos. Por eso veo una responsabilidad especial en mi rol al cambiar la conversación.

¿En qué estarías dispuesta a ceder?

No quiero ceder en lo que respecta a los objetivos, pero estoy dispuesta a llegar a un acuerdo sobre cómo lograrlos. Creo en un sistema de salud público, que cubra sin costo a cada estadounidense en el cuidado de la salud física, mental y dental. Esa es mi visión. Si presiono en la Cámara lo suficiente como para conseguir el apoyo de nuestros miembros más conservadores, va a ser una gran victoria.

Muchas personas que trabajan a tiempo completo no pueden mantener a sus familias. Me sorprende que esto no sea una crisis nacional.

Bueno, en este país nunca hemos salido de situaciones desesperadas con una mentalidad de escasez. Nunca hemos austerizado nuestro camino hacia la prosperidad. Nunca pasó. La única manera de salir de la Gran Depresión fue a través de una inyección masiva de inversión pública, y también una expansión en la idea de lo que es posible en Estados Unidos. No vamos a salir de esto a través del incrementalismo. Necesitamos ser ambiciosos.

¿Qué creés que la vieja guardia no entiende?

Que las personas menores de 40 años fueron moldeadas por eventos completamente diferentes. Crecimos en países diferentes. Ellos están moldeados por los Estados Unidos de la Guerra Fría, posterior a la Segunda Guerra Mundial; y nosotros somos los Estados Unidos de la guerra de Irak, del 9/11, un hipercapitalismo que nunca nos sirvió, los Estados Unidos de la Gran Recesión. La gente está acostumbrada a hablar de los millennials como si fuéramos adolescentes. Ya estamos en los 30 años. Criando hijos y casándonos y teniendo familias, y tenemos hipotecas y deudas de préstamos estudiantiles. Es importante que el Congreso esté en sintonía. No tenemos suficiente representación intergeneracional. Hay una sola generación. Eso no quiere decir que esa generación debería estar fuera del poder, sino que otras deberían estar representadas también.

¿Todavía tenés deudas de préstamos estudiantiles?

¡Por supuesto que sí! Tengo 29 años.

¿Qué fue lo último que te dio rabia? ¿Cómo creés que se puede hacer productiva la ira?

Es importante especialmente para las mujeres. Porque no se nos permite estar enojadas. La última vez que me enojé fue en el discurso basura del presidente sobre el muro, viendo a ese tipo racista en el Salón Oval. ¿Cómo lo canalizamos? Simplemente tomamos esa ira y esa energía y la usamos para decir: "Es por eso que necesitamos ir por todo".

¿Te preocupa que, al empujar al Partido Demócrata más a la izquierda, solo vas a polarizar más el país?

Creo que es incorrecto decir que lo que estoy proponiendo es polarizar el país. Lo que estamos viendo ahora es una clase gobernante de corporaciones y una élite muy pequeña que ha capturado al gobierno. Los hermanos Koch son dueños de todos los republicanos en el Senado. Los poseen. No emiten un voto a menos que sus papis ricos les digan qué hacer. Pero el 70% de los estadounidenses cree en la cobertura médica para todos. El 90% cree que necesitamos sacar a las corporaciones de la política. Más del 80% cree que el cambio climático es un problema real, sistémico y urgente. El 67% cree que los inmigrantes son una fuerza positiva. Creo que estoy defendiendo el consenso.

Dijiste una vez que querés que te subestimen porque así fue como ganaste las elecciones. ¿Cuándo sería bueno soltar eso y tomar el mando sin reparos?

A la gente le gusta hacer declaraciones despectivas como "Oh, ella es buena en Twitter. Pero ¿será una buena legisladora?". Creo que está bien al principio ser subestimada. Cuando le paro el carro a alguien es cuando tratan de pintarme como poco inteligente, como insustancial. Ahí es cuando me ves disparar. Cuando dicen que [las precandidatas a presidente] Elizabeth Warren o Kamala Harris "no caen bien", esa es una frase insustancial, es basura, mierda misógina. No es una crítica política. [El ex presidente de la Cámara de Representantes] Paul Ryan fue un estafador durante diez años, y fue llamado niño prodigio por las políticas que fueron diseñadas para destruir a las familias trabajadoras. Pero resulta que la charlatana soy yo. Entonces...

Tenés 29 años y estás en el Congreso. ¿A dónde vas desde acá?

No tengo idea. Quiero decir, voy adonde la gente me diga que vaya, o sea: el pueblo. Mientras pueda servir, estaré acá.

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