Reapareció Benedicto XVI: "El Papa es uno, Francisco"
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ROMA.- Frágil, más flaco, con un hilo de voz, pero con la "curiosidad intelectual intacta". Benedicto XVI, papa emérito, con 92 años, reapareció hoy en una nota de tapa de la revista semanal del Corriere della Sera.
Joseph Ratzinger, que conmocionó al mundo al renunciar al trono de Pedro el 11 de febrero de 2013, fue fotografiado sentado en un banco de los jardines del Vaticano, cerca del Monasterio Mater Ecclesia, donde reside desde mayo de 2013. Hasta allí llegaron Massimo Franco, editorialista del Corriere della Sera y Emilio Giannelli, veterano y famoso viñetista del diario, que le entregaron libros y dibujos. Y compartieron con él un diálogo, acompañados por el arzobispo Georg Gaenswein, secretario privado desde hace años y prefecto de la Casa Pontificia. "El Papa es uno, Francisco ", es una de las frases entrecomilladas atribuidas a Benedicto que aparecen en el artículo. No se especifica ni cuándo ni a quién fueron dichas.
"’La unidad de la Iglesia está siempre en peligro, desde hace siglos. Lo ha sido durante toda su historia. Guerras, conflictos internos, impulsos centrífugos, amenazas de cismas’, suele responder [Benedicto] a quienes le manifiestas sus miedos", escribió Franco. "Sin embargo, demuestra tener confianza en que aguantará. Su tesis, confiada a quien lo ha recibido, es que ‘al final siempre ha prevalecido la consciencia de que la Iglesia es y debe mantenerse unida. Su unidad siempre ha sido más fuerte de las luchas y de las guerras internas’".
El encuentro con Benedicto, hábito blanco, cabello al tono, sandalias, un reloj en cada mano, tuvo lugar en la tarde del sábado pasado, 22 de junio. El artículo describe el lugar casi paradisíaco, lleno de plantas, paz y alejado del mundo, enclavado en los magníficos Jardines del Vaticano, no lejano de la Domus Sanra Marta, donde vive el papa emérito. Rodeado de gendarmes de civil y de un carrito eléctrico tipo de golf, que lo ayuda a desplazarse. La última vez que Benedicto salió de su virtual retiro fue hace exactamente tres años, el 28 de junio de 2016, cuando, al cumplir sus 65 años de sacerdocio, su sucesor, Francisco, quiso brindarle un homenaje en la Sala Clementina.
La rutina de Benedicto
La nota describe cómo es una jornada del papa emérito y sucesor de san Juan Pablo II, que vive junto a cuatro "Memores", monjas laicas y Ganswein. Por la mañana temprano, misa, después del desayuno controla su correspondencia; el sucesor de san Juan Pablo II recibe-cada vez menos- a quienes piden audiencia, escucha música clásica y religiosa. Lee diarios alemanes e italianos, ve el noticiero de la noche y, de vez en cuando, después de la cena, toca el piano. También recibe visitas de su sucesor argentino, con quien mantiene una muy buena convivencia. Desde el principio Francisco definió esa extraña relación como "tener el abuelo sabio en casa".
El papa emérito recibe visitas de su sucesor argentino, con quien mantiene una muy buena convivencia
El artículo también recuerda que Benedicto XVI rompió el silencio que se había autoimpuesto en abril pasado, cuando escribió un largo análisis sobre el escándalo de abusos sexuales en el clero que causó gran revuelo porque relacionaba este terrible fenómeno con la revolución sexual de los años 60 y al hundimiento de la fe en Occidente. El texto del papa emérito, salido justo después de una cumbre convocada por el Papa para enfrentar el escándalo, parecía contradecir todo lo que se había dicho en esa ocasión. El artículo del Corriere intenta despegar a Benedicto de cualquier polémica.
De hecho Franco destaca que entonces muchos críticos salieron a decir que ese texto no lo había escrito Ratzinger. Pero asegura que, en verdad, pese a sus problemas de salud, "en noviembre testigos vieron cómo Benedicto, escribió, con esfuerzo, tres, cuatro páginas de apuntes en una decena de días", que luego completó en febrero pasado. "Esas paginas escritas en alemán, fueron luego dictadas por el propio Ratzinger a su histórica secretaria, sor Birgit Wansing", detalla Franco. "Ese episodio hizo resurgir la fragilidad de una cohabitación no codificada por ninguna ley vaticana", agrega.
"Demasiados descontentos con el pontificado de Francisco miran a Benedicto como una suerte de líder espiritual y moral alternativo y como a una certeza en términos doctrinarios. Pero el papa emérito siempre ha rechazado estos intentos. Y ha reafirmado una relación leal y afectuosa con Francisco, pese a las vistosas diferencias de personalidad, de acercamiento a la doctrina y a la liturgia", añade.
De todos modos, el periodista del Corriere asegura que "los temores a que este equilibrio casi milagroso entre Bergoglio y Ratzinger pueda romperse nunca han desaparecido". Y revela que en algún momento alguien planteó la idea de un "motu proprio" (decreto papal por decisión propia) que enjaulara a Ratzinger en el rol de "mudo eremita". El supuesto motu propio iba a tener sólo tres artículos: el Papa se llamará emérito, el primero; el segundo establecía que nunca más debería haber hablado o mostrado en público; el tercero, que no debería haber más viajado. "Pero ese documento nunca fue aprobado, ni lo será durante este pontificado", concluye Franco, que recuerda que "la decisión de Francisco fue la de pedirle consejos e involucrar (a Benedicto)".
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