Robaron el cartel del campo de concentración de Auschwitz

Ubicado en la entrada, contiene el lema "El trabajo libera"; indignación de Israel
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19 de diciembre de 2009  

VARSOVIA.- En un hecho de vandalismo sin precedente que fue ampliamente repudiado por la comunidad internacional, el cartel metálico con la leyenda Arbeit Macht Frei (El trabajo libera), que estaba a la entrada del campo de concentración de Auschwitz y era un símbolo del cinismo nazi, fue robado en la madrugada ayer.

La estructura de hierro de cinco metros de largo y 40 kilogramos del tristemente célebre campo ubicado en el sur de Polonia, donde más de un millón de personas (en su mayoría judíos) murieron durante la Segunda Guerra Mundial, fue desatornillada de un extremo y arrancada del otro durante la madrugada, precisó la vocera policial Katarzyna Padlo.

El robo del cartel provocó la inmediata condena de líderes judíos en Polonia y en el mundo. "Es un ataque al recuerdo del Holocausto de esos elementos a quienes les gustaría retrotraernos a días más infaustos", dijo Avner Shalev, titular de Yad Vashem, la institución israelí de recordación del Holocausto, en una declaración desde Jerusalén que aludió implícitamente a grupos neonazis polacos, sospechados de haber perpetrado el hecho.

Por su parte, el presidente de Israel, Shimon Peres, expresó ayer al premier polaco Donald Tusk su "conmoción" por el delito, en un encuentro que mantuvieron ambos durante la cumbre climática de Copenhague, Dinamarca. "Es la lápida de un millón de judíos", dijo Peres a su interlocutor, a quien pidió los máximos esfuerzos para hallar el letrero, que ha sido sustituido mientras tanto por una réplica.



Ver El campo de concentración de Auschwitz en un mapa más grande

El cartel desapareció entre las 3.30 y las 5 de la mañana (hora local), precisó la policía polaca y agregó que, al parecer, los ladrones conocían bien el lugar. La policía inició una investigación y una veintena de detectives fueron al lugar del robo donde las barracas, las torres de guardia y los restos de las cámaras de gas permanecen como mudos testigos de las atrocidades cometidas por los nazis contra judíos, gitanos y otros.

El canal de televisión TVP-Info señaló que la cámara de video colocada frente al portón sólo transmite en directo, pero no graba, y que la entrada al campo está mal iluminada.

Recompensa

La policía polaca ha ofrecido una recompensa de 5000 zloty (más de 1200 euros) por cualquier pista que pueda llevar a recuperar la inscripción.

"Este lugar está protegido, pero independientemente de eso, era impensable que tal cosa pudiese ocurrir. Este robo es un acto atroz", explicó el vocero del museo del campo, Jaroslaw Mensfelt.

Para los agentes, recuperar la placa es "una cuestión de honor", según señalaron ayer funcionarios policiales de Oswiecim (nombre polaco de Auschwitz), la localidad del sur polaco donde en 1940 las autoridades de ocupación alemanas establecieron el campo de concentración más mortífero de la historia.

El lema, difundido por el pastor alemán Lorenz Diefenbach, muerto en 1886, en su libro Arbeit Macht Frei, fue retomado por los nazis en 1930.

Al principio, los nazis lo utilizaban con fines de propaganda en la lucha contra el elevado desempleo en Alemania, pero años más tarde se convirtió en una consigna en los campos de trabajo y de exterminio.

La idea de utilizarlo en los campos se le atribuye al SS Theodor Eicke, uno de los responsables de la concepción y organización de las redes de instalaciones nazis. Así, Arbeit macht frei figuró en la entrada de los campos de Dachau, Gross-Rosen, Sachsenhausen, Theresienstadt, Flossenburg y Auschwitz, el mayor de todos.

Cuando el 27 de enero de 1945 el ejército soviético liberó Auschwitz, la inscripción fue desmontada y subida a un tren para ser transportada al Este. Pero Eugeniusz Nosal, un prisionero polaco recién liberado, la recuperó sobornando a un guardia soviético del tren con una botella de vodka.

Oculta durante dos años en la alcaldía de Oswiecim, la inscripción volvió a su lugar original en la entrada del campo en 1947, cuando el campo de concentración se convirtió en un museo y en un memorial.

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