
Romney, un mormón de línea dura
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WASHINGTON.- Estados Unidos no tendrá, al menos por ahora, un presidente mormón.
Mitt Romney, el ex gobernador de Massachusetts que ayer abandonó su carrera hacia la Casa Blanca, llegó a ser obispo de este movimiento religioso en los 80.
Millonario empresario, educado en Harvard y cofundador de la sociedad de capitales de riesgo Bain Capital, había encaminado su nominación gracias a su victoria en Michigan, el estado en el que nació y del que su padre fue gobernador en los 60.
Con un discurso radical contra la inmigración ilegal, Romney, de 60 años, había intentado posicionarse como una alternativa más conservadora, oponiéndose a los derechos de los homosexuales y al aborto, pese a que alguna vez apoyó a ambos.
Romney, cuyo padre buscó la nominación presidencial republicana en 1968, se declaraba admirador del ex presidente español José María Aznar y tenía un plan que incluía la defensa de los valores familiares tradicionales, el apoyo a la pena de muerte y el derecho a la portación de armas.
Su programa, elaborado para seducir a las bases más conservadoras del partido, se topó con las reticencias que despierta su pertenencia a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, creada en el siglo XIX por Joseph Smith.
Padre de cinco hijos, Romney defendió políticas de George W. Bush, como el establecimiento de una cárcel en Guantánamo o el polémico programa de escuchas telefónicas.



