
Rusia dice que finalizó el seguimiento de los contactos de la científica muerta en un laboratorio antiplaga
Las autoridades descartaron la presencia de patógenos peligrosos tras el fallecimiento de una investigadora de 28 años en Siberia
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MOSCÚ.– Rusia informó el jueves que había completado el seguimiento sanitario de todas las personas que estuvieron en contacto con una trabajadora de laboratorio de 28 años que murió en un instituto de investigación de la peste en Siberia, y señaló que casi 5000 análisis no habían detectado patógenos peligrosos.
El gobernador de Irkutsk, Igor Kobzev, dijo que todos los contactos habían completado el seguimiento médico y que no se había detectado ninguna enfermedad infecciosa. Afirmó que la mujer, Darya Shipilova, murió el 2 de octubre de “neumonía adquirida en la comunidad”.
“En medio de un intenso escrutinio mediático, los especialistas investigaron a fondo la situación. Fue una prueba, pero la superamos”, afirmó el gobernador de Irkutsk, Igor Kobzev.
Las autoridades rusas no han confirmado que Shipilova muriera de peste. Han señalado que estaba vacunada y que tenía inmunidad frente a las infecciones peligrosas con las que se trabajaba en el instituto, y que no se encontraron en su cuerpo microorganismos relacionados con su trabajo.
La muerte provocó, sin embargo, medidas de cuarentena y preocupación en Shélejov, una ciudad de menos de 50.000 habitantes en la región de Irkutsk. Oksana, una mujer embarazada de 35 años que estuvo bajo observación durante cuatro días en el hospital local, dijo que se impidió a los pacientes entrar o salir después de la muerte.
“Ya no sé a quién creer ni a quién hacer caso”, confiesa Oksana, quien se encontraba en observación en el servicio de maternidad cuando una mujer falleció la semana pasada en Siberia por un presunto caso de peste.
“Todo iba bien hasta que nos comunicaron que una mujer había fallecido. Y prohibieron cualquier entrada o salida”, cuenta esta embarazada de 35 años.
“He leído que se trataba de una especie de neumonía indeterminada o de Covid, algo así. Para ser sincera, ya no me creo nada”, afirma Oksana, que prefiere no dar su apellido. “Hay tanta información que ya no sé a quién creer ni a quién hacer caso”.
Otros residentes describieron el pánico de los primeros días, cuando la información oficial era escasa. Alexandra Iskalova, de 22 años, trabajadora de un centro médico, dijo que los rumores se propagaron rápidamente.
“Durante los primeros días, “la gente estaba presa de pánico total porque no había ninguna declaración oficial”, cuenta Iskalova.
Para el miércoles, la preocupación en Shélejov parecía haberse calmado, con pocas personas usando mascarillas. Sin embargo, persistían las dudas sobre el origen de la enfermedad.
“Da miedo”, declaró Alina, de 22 años.
“Mi hermano está en primaria en un colegio. Ya es obligatorio llevar mascarilla, tienen que llevarla en todas partes. Incluso tienen derecho a no ir a clase si están realmente preocupados”, resume.
El caso ha despertado la atención de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha pedido a Rusia más información sobre las pruebas de laboratorio realizadas y los patógenos investigados.
El miércoles, una funcionaria de la OMS afirmó que el organismo quería más información de Rusia sobre qué pruebas de laboratorio se habían realizado, qué patógenos se habían evaluado y que “si esta persona no murió de peste, ¿cómo murió entonces?”.
Rusia afirma que ha proporcionado a la OMS toda la información requerida de acuerdo con los procedimientos establecidos. Las autoridades también han negado los informes sobre una epidemia y han dicho que la situación sanitario-epidemiológica en Irkutsk y Shélejov es estable.
“Se han aplicado todas las medidas preventivas en la región”, afirmó Kobzev, que cita información del organismo ruso de control sanitario Rospotrebnadzor.
“La situación sanitario-epidemiológica en Irkutsk y Shélejov es estable”, añadió, refiriéndose a la localidad donde, según se informó, falleció la mujer.
Para los residentes de Shélejov, la incertidumbre se vio agravada por la falta de información clara durante los primeros días del incidente. Iskalova contó que su madre la llamó alarmada por rumores de que ya habían muerto 10 personas, aunque no existía ninguna confirmación oficial.
Los rumores llegaron a incluir versiones insólitas sobre el supuesto origen de la enfermedad. Iskalova recordó haber leído que se trataba de una enfermedad atribuida a los osos, una versión sin fundamento que circuló en medio de la confusión.
El Kremlin pidió a la población que confiara en las autoridades y criticó la difusión de lo que calificó como información falsa. La agencia sanitaria rusa afirmó que no había “riesgo epidémico” después de que casi 5000 análisis no detectaran patógenos peligrosos.
El episodio también provocó una reacción del presidente estadounidense Donald Trump, quien ofreció ayudar a Rusia. Algunos residentes de Shélejov recibieron la propuesta con escepticismo y cuestionaron las intenciones del mandatario.
Agencia AFP



