Sacude a China una dura lucha por el poder

Echan a un popular líder del PCC meses antes del relevo en la cúpula
Natalia Tobón Tobón
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16 de marzo de 2012  

PEKIN.– Hasta hace poco estrella del ala conservadora de la cúpula china y líder del Partido Comunista en la megametrópolis de Chongqing, Bo Xilai fue retirado ayer de su cargo por decisión del comité central del órgano que controla a la segunda potencia económica del mundo.

La purga es una de las últimas movidas en lo que se ha convertido en la mayor lucha de poder en los últimos años, una trama que captura, desde hace semanas, la atención de cientos de millones de chinos, poco habituados a ver semejantes disputas en el corazón del régimen.

Bo parecía tenerlo todo: personalidad extravertida, figura impecable, era el líder del partido de la ciudad más poblada de China, hijo de uno de los lugartenientes de Mao Tse-tung, había alcanzado un exclusivo puesto entre los 24 miembros del Politburó y una carrera en ascenso con miras a lograr uno de los nueve puestos del selecto Comité Permanente del Partido, que le permitiría integrar el centro del poder del país. Nunca se esforzó por esconder sus ambiciones y su desaforado deseo de notoriedad atrajo a los medios y alertó a sus colegas. Su fama, además de estar amparada por su "sangre comunista", siendo hijo de Bo Yibo -uno de los ocho padres del Partido Comunista en China (PCC)-, aumentó gracias a unas particulares técnicas que preocuparon hasta a los más conservadores del partido.

Su campaña antimafia, llamada "Golpeando lo negro", hizo caer a más de 2000 personas, entre ellas el ex jefe del Buró de Seguridad Pública de Chongqing Wen Qiang y otros líderes locales. A pesar de las torturas a muchos de los capturados, la acción le ganó reconocimiento por los valores anticorrupción.

Durante su reciente discurso de cierre de la Asamblea Popular Nacional (el Parlamento chino), Wen Jiabao lanzó frases que parecían dirigidas especialmente a Bo Xilai. El primer ministro enfatizó en la necesidad de aplicar reformas políticas en China, con el fin de no caer en dramas y tragedias tales como los de la Revolución Cultural.

Las sospechas se confirmaron ayer, cuando fue anunciado en un comunicado de la agencia Xinhua que Bo sería removido de su cargo y que Zhang Dejiang, viceprimer ministro y exponente de la línea reformista del PCC, tomaría su puesto.

Detrás de la destitución de Bo se esconde una intensificación de la lucha por el poder en Pekín, entre un ala más conservadora y otra más liberal, que apuesta a reformas políticas y económicas que liberalicen aún más el mercado e instauren modelos democráticos tales como el de Wukan, el pueblo rebelde que días atrás eligió sus propias autoridades.

También parecer ser un mensaje indirecto al elegido para suceder a Hu Jintao, Xi Jinping, a quien parece anunciársele que en el equilibrio de poder del PCC las reformas primarán antes de un regreso al conservatismo, y que si quiere mantener su papel dentro del partido deberá adaptarse.

Carrera

La espectacular carrera de Bo había tenido su primer gran tropezón público el 7 de febrero pasado, cuando se rumoreó que Wang Lijun, el jefe del Buró de Seguridad Pública y vicealcalde que él mismo había designado, visitó el consulado de Estados Unidos solicitando asilo político.

Se especulaba con que, con esta decisión, Wang buscaba denunciar la corrupción y despotismo de su jefe, Bo Xilai. Al principio, la prensa china rápidamente informó que Wang se estaba tomando vacaciones para bajar el nivel de estrés, pero con el paso de los días los rumores sobre las denuncias de Wang se conocieron, gracias a las conversaciones y foros en Internet sobre el tema, que nunca fueron bloqueados. Y cuando algo es así de público en China, especialmente en temas políticos, es porque los altos mandos lo permiten.

Los cibernautas gozaron de libertad para comentar y burlarse de uno de los más altos dirigentes en el país y la decisión antinacionalista de pedir ayuda a Estados Unidos.

Pero para las personas comunes, los nombres de Bo Xilai y Wang Lijun eran nuevos y muchos se informaron a través de las noticias. Pocos días después ya todos los conocían y la trama novelesca se hizo parte de la cotidianidad.

Fue así como la novela entre Wang Lijun y Bo Xilai se definió como una acción orquestada que revelaba una puja de poderes dentro del PCC. Bo Xilai pertenece a una línea conservadora y rígida que viene inspirada de Shanghai, seguida por el ex presidente Jiang Zemin y a la que también pertenece Xi Jinping.

Hu, Wen y el posible futuro primer ministro, Li Keqiang, pertenecen a la "liga de la juventud", facción que se considera reformista y liberal, y que se vería en jaque con los cambios de poder en octubre.

La caída de Bo es una victoria para los reformistas, pues es un mensaje directo a Xi Jinping, que ahora se quedará sin un gran apoyo. Entrelíneas, al posible próximo presidente se le está diciendo que la mayoría del poder quiere que las reformas primen antes de regresar al conservadurismo.

"Es posible que el ex líder de Chongqing ocupe otros cargos hasta la sucesión del partido en otoño, pero sus perspectivas de promoción quedan totalmente fuera de lugar", afirmó Chen Zhiming, académico independiente, al South China Morning Post.

Otras fuentes más cercanas al poder afirman que si el comunicado no anunció una nueva posición para Bo, como suele suceder, quiere decir que posiblemente el dirigente destituido será investigado por el escándalo y las denuncias hechas por Wang y otros subalternos.

El discurso de Wen, seguido en conferencia de prensa televisada en todo el territorio chino después de un evento de tal magnitud, revela que la decisión fue tomada en el mismo centro de poder del que Bo tanto quería ser miembro.

Allí afirmó que el caso de Chongqing sería investigado en profundidad, no sólo la disputa entre Wang Lijun y Bo Xilai, sino las posibles denuncias de torturas y abusos de poder en la campaña "Golpeando lo negro".

Wang buscó denunciar a Bo, pero terminó destituido, posiblemente sea arrestado, considerado ya un enemigo del Estado. Si las investigaciones prosperan, tanto él como Bo deberán responder por los fiascos del modelo Chongqing.

Quién es quién en la cúpula

  • HU JINTAO

    Presidente de China


    Restableció el control estatal en algunos sectores de la economía china que habían sido flexibilizados por la administración anterior, y se muestra conservador respecto de las reformas políticas.
  • WEN JIABAO

    Primer Ministro


    Es la principal figura detrás de la política económica china. En vez de concentrarse en el crecimiento del PBI en las grandes ciudades, aboga por un enfoque más equilibrado en el desarrollo del interior.
  • XI JINPING

    Vicepresidente


    Es el probable sucesor de Hu Jintao como presidente de China, cuando éste se retire. Cuenta con un nexo más estrecho con las fuerzas armadas y tiene más experiencia en materia económica.
  • BO XILAI

    Ex secretario del PCC de Chongqing


    Impulsó el crecimiento económico de la ciudad de Chongqing, de 33 millones de habitantes. En lo político fomentó una moda "retro revolucionaria", más de 30 años después de la muerte de Mao.
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