Sali Berisha, un hombre sin escrúpulos al asalto del poder
Por Narciso Binayán Carmona
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"No estoy de acuerdo con sus sugerencias para la presente situación", contestó el ex presidente albanés Sali Berisha a los representantes de la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea (OSCE). Con esta respuesta, dio a entender que la tensa situación de violencia que él mismo desató en Albania en busca de la recuperación del poder perdido, va a continuar.
Existe cierto nivel de calma, pero ello obedece a un impresionante operativo policial. Los partidarios de Berisha están listos para lanzarse nuevamente a las calles y un despliegue policial masivo no puede, por su misma esencia, mantenerse en forma indefinida.
La propuesta europea, por lo demás, era hasta el sábado de una modestia patética: postergar los efectos del retiro de la inmunidad parlamentaria a Berisha, esto es, su procesamiento. No iba a la raíz del problema.
Una carrera acrobática
Definir a Berisha -inteligente y carismático- como un experto acróbata está más cerca de la verdad que señalar los hitos de su vida. ¿Cuál es el verdadero Berisha? ¿El humilde campesino montañés de sus primeros años? ¿El talentoso médico? ¿El tenebroso funcionario comunista que durante años estuvo al frente del partido en la Universidad de Tirana y no tuvo piedad con nadie? ¿El allegado al feroz dictador Enver Hoxha, del que fue médico personal y cortesano? ¿O el inesperado demócrata que, en 1990, fue uno de los artífices de la caída del comunismo? ¿O el astuto creador de uno de las más audaces planes de capitalización de la historia que, en la práctica, fue uno de los fracasos económicos más espectaculares de nuestro tiempo?
Albania pasó de una euforia enloquecida de plata dulce manejada por la mafia a una bancarrota de proporciones catastróficas, que estalló en marzo de 1997, arruinó a casi todos y lo obligó a dejar el poder poco después. ¿O Berisha es el entusiasta patriota que hace meses se lanzó a la lucha para rescatar a la cautiva Kosovo del dominio de los serbios, y donde también fracasó? En esta carrera salpicada de saltos acrobáticos y virajes bruscos, los únicos datos ciertos son que este hombre sin escrúpulos no se contenta con su bien ganada fama de médico. Necesita el poder y ello es una constante en su vida pública, desde que se inició en ella al amparo de Hoxha. Para este objetivo prioritario y exclusivamente personal, todos los medios son buenos.
Berisha es el principal y casi el único responsable de la presente situación que sufre el pueblo albanés. Hasta hace una semana y media, tenía al diputado Azem Hajdani como lugarteniente. El asesinato del legislador fue, oficialmente, el detonante de la rebelión contra el gobierno socialista, al que Berisha acusó por ese asesinato. Pero ahora se está difundiendo una versión tremenda: que su propio jefe sería quien lo mandó asesinar.
No es posible comprobarlo, pero los indicios sumados son graves y precisos:Hajdani, musulmán como Berisha y también de la provincia de Tropoje, lo acompañó en la fundación del Partido Democrático (PD). Tenía a su favor su juventud y no pesaba sobre él un pasado comunista. Era leal, pero no genuflexo, y se enfrentó muchas veces a Berisha en relación con temas muy serios. Por ejemplo, cuando aquél decidió expulsar del partido a casi todos los fundadores.
Un "amigo" peligroso
Hajdani también era peligroso, porque tenía una base propia de poder en la juventud, lo que se comprobó en su triple reelección. Estaba organizando un "ejército de liberación", lo que equivale a decir que era demasiado importante y que hacía sombra a su jefe.
Durante su imponente funeral, la multitud se lanzó de pronto a la lucha. Arrasó el Parlamento, donde destruyó archivos, teléfonos y computadoras, saqueó el Consejo de Ministros y se apoderó de la cadena oficial de televisión.
El viernes 11, víspera de la muerte de Hajdani, Berisha había exigido la liberación de algunos partidarios y había amenazado: "Si Nano no soluciona este problema y renuncia antes del 14 al mediodía, vamos a luchar y a destruir el gobierno". Hajdani aún estaba vivo; el crimen ocurrió a las 21.30. Un dato más para la sospecha.
En todo esto hay mucho de anecdótico. Berisha es popular, pero sólo en las tres provincias del Norte (Tropoje, Shkodra y Kukes), que tienen menos del 10 por ciento de la población del país. Sus partidarios en armas no pasan de los 10.000 y en Tirana no reúne a más de 3000 o 4000 personas. Bastantes como para dar vuelta gran parte de la ciudad, pero no para dar un golpe.
Albania no es un país importante, pero su posición en el centro del Mediterráneo sí lo es. Está situada frente a Italia, limita con Grecia y es un país musulmán. De esta ubicación da prueba su mafia económica, con grupos italianos, griegos y turcos. Todo ello, sin olvidar que el caso de Kosovo enfrenta a albaneses con yugoslavos (recordar Bosnia).
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