
"Salí descalza y pisando charcos de sangre"
Esperanza Aguirre contó su experiencia
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MADRID.- Estaba en viaje oficial y fue sorprendida por las balas en pleno hall del hotel Oberoi, del que salió, según dijo, descalza y pisando "charcos de sangre".
Pero, misteriosamente, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, no se dio cuenta de que aquel infierno era un ataque terrorista sino hasta varias horas después, cuando se encontraba ya a bordo del avión que la trajo de nuevo a esta capital. Es más: dijo no haber visto "terroristas" durante el asalto.
"Sí me di cuenta de que aquello era espantoso, algo grave, algo serio. Eso me quedó claro cuando oí las ráfagas de ametralladora. Pero que la causa era un ataque terrorista lo supe mucho después, cuando leía la prensa internacional en el avión. Porque, al principio, no daban ninguna información a las víctimas", añadió, ante el estupor de quienes la escuchaban.
"Yo no he visto terroristas", señaló Aguirre, quien repitió tres veces que sí había visto los charcos de sangre porque salió descalza, pisándolos.
Aguirre, célebre -entre otras cosas- por su fondo de armario, compareció de una manera extraña: con vestido de seda, zapatos de punta abierta y soquetes blancos de algodón. Parecía más Rafael Nadal que ella misma. "No tenía otra cosa", explicó. Las medias, al parecer, fueron un regalo de las azafatas a cargo del vuelo en el que regresó. Se le notaba el cansancio en el rostro y en la voz.
La dirigente madrileña, una de las cabezas del derechista Partido Popular (PP, opositor), agradeció las llamadas telefónicas que recibió de los reyes Juan Carlos y Sofía, así como del presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
El gobierno decidió enviar un avión de la fuerza aérea para repatriar a los 50 españoles que permanecían en Bombay. Dos de ellos, empresarios, estaban aún retenidos en el hotel Oberoi. Un matrimonio español que resultó herido en los ataques se encontraba ayer en buenas condiciones.
Buena estrella
Bien podría pensarse que la influyente dirigente política tiene buena estrella. Hace tres años, salvó milagrosamente su vida, luego de que el helicóptero en que viajaba se precipitó a tierra a poco de despegar. Tanto ella como sus compañeros de viaje, entre ellos, el presidente del PP, Mariano Rajoy, resultaron ilesos. Y en cada aniversario, juntos, suelen dar gracias por estar vivos.
Pero por aquello de que no hay que confiar demasiado en lo bueno, Aguirre dijo que un día de estos pondrá una "alfombra antideslizante en la bañadera". No sea cosa de que el jabón le juegue una mala pasada.

