
Se derrumba el régimen de Milosevic
La policía, que debía reprimir, se unió a los manifestantes y la oposición aclamó como presidente electo a Vojislav Kostunica
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BELGRADO.- El régimen de Slobodan Milosevic parecía derrumbarse estrepitosamente ayer, cuando más de 500.000 enardecidos yugoslavos salieron a las calles para exigir el fin de su gobierno de 13 años, saquearon e incendiaron el Parlamento y la televisión estatal y pidieron a gritos la renuncia del mandatario.
La mayor protesta de todos los tiempos en Yugoslavia, que se convirtió en una fiesta popular, con el abierto respaldo de los principales líderes occidentales, comenzó poco después de que el Tribunal Constitucional decidiera anular la primera vuelta de las elecciones, en las que triunfó el líder opositor, Vojislav Kostunica.
Y, mientras en la ciudad se desconocía la suerte de Milosevic, Kostunica saludó a la ferviente multitud y exclamó: "Buenas noches, ¡Serbia es Libre!"
Eran las siete de la tarde y el cielo estaba oscurecido por el humo de los incendios y de los gases lacrimógenos con los que la policía ensayó una desganada represión, antes de terminar unida a la sublevación popular.
El gran interrogante de la jornada de rebelión era el paradero de Milosevic. Algunas versiones indicaban que se encontraba en un búnker al este de Serbia, protegido por soldados del ejército. Fuentes de la oposición precisaron, en este sentido, que el cuestionado presidente se hallaba en la aldea de Beljanica, unos 40 kilómetros al oeste del pueblo de Bor, cerca de las fronteras con Rumania y Bulgaria. En tanto, otras versiones indicaban que habría abandonado el país a bordo de uno de los tres aviones Antonov que despegaron de Belgrado por la tarde.
El balance de los disturbios dejó dos muertos -una joven atropellada por una aplanadora delante del Parlamento y un hombre que sufrió un ataque cardíaco- y más de un centenar de heridos con lesiones de diversa consideración, resultado de la violencia y las estampidas, pero no de la actividad policial.
Kostunica había llamado a sus partidarios de toda Serbia a congregarse para protestar por el fraude en las elecciones del 24 de septiembre último, en las que la Comisión Electoral le concedió casi el 49 por ciento de los votos, algo menos de la mayoría absoluta que él asegura tener.
La multitud llegó a Belgrado ya irritada por la decisión del Tribunal, que anunció la celebración de nuevas elecciones para dentro de unos meses, y atacó el Parlamento. Tras haber sido rechazados dos veces con gases lacrimógenos, los manifestantes lograron ingresar en el edificio, donde incendiaron algunas oficinas y destrozaron la sala de sesiones antes de marchar hacia la sede de la televisión estatal.
Insólita reacción policial
La fuerza policial, conocida por su lealtad y brutalidad durante los intentos anteriores de derrocar al antiguo dictador comunista, reaccionó con inusual mesura.
Al ver el ímpetu de las masas, los policías se quitaron los uniformes, arrojaron sus escudos y máscaras de gas, descargaron sus fusiles y abrazaron a los manifestantes, entregándoles sus cascos y hasta los peines de sus metralletas. Otros agentes simplemente huyeron.
Esta vez, en lugar de las piedras del Muro de Berlín, los "recuerdos" más buscados de la memorable jornada fueron los galones de los policías, que éstos cedían a quienes se los pedían.
Varios jóvenes llevaban un adhesivo que simulaba una chapa de automóvil con la inscripción "Yu 24-09-00", la fecha que para la oposición marca la derrota electoral de Milosevic.
El grito de "libres" fue lo que más pudo oírse desde las ventanas rotas del Parlamento Federal yugoslavo, donde los manifestantes recorrieron impunemente los pasillos y despachos y se dedicaron a romper los profusos retratos del ex hombre fuerte de Yugoslavia, pero también a robar teléfonos, fax y computadoras.
En los recintos parlamentarios sólo se veían muebles destrozados y el suelo cubierto de documentos pisoteados, incluidas las fotos de los funcionarios del régimen.
En la sede de la televisión estatal, los manifestantes entraron con dos aplanadoras que utilizaron para derribar la puerta de ingreso del edificio y lanzar bombas Molotov en el interior, hasta que la estación ardió en llamas.
Más tarde, y tras varias horas de interrupción en su transmisión, la televisión calificó a Kostunica como "el presidente electo de Yugoslavia", al tiempo que la agencia estatal de noticias Tanjug, uno de los pilares del gobierno de Milosevic, anunció que se sumaba al pueblo y abandonaba su lealtad al presidente yugoslavo.
En un breve mensaje, el líder opositor se dirigió poco después de las 19 a la "Serbia liberada" y exhortó a los manifestantes a la calma.
"Querida Serbia, estoy orgulloso de haber sido elegido presidente de Yugoslavia", declaró ante la muchedumbre desde la terraza de la alcaldía de Belgrado.
"En la democracia no hay lugar para Milosevic. No le queda nadie, ni el ejército, ni la policía; todo es del pueblo", exclamó Kostunica, y agregó ovacionado: "Lo que hoy hacemos es historia que el pueblo escribe solo, sin ayuda de Moscú ni de Washington."
Luego, en una intervención televisiva, el dirigente yugoslavo adelantó nombres de personalidades relacionadas con Montenegro para ocupar el puesto de primer ministro, aunque señaló también que su mandato presidencial será "muy breve".
"Habrá nuevas elecciones en un año y medio y todas las fuerzas políticas deberán participar", declaró.




