
Stirling: "No me resigno"
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MONTEVIDEO (De un enviado especial).- El candidato a la presidencia por el Partido Colorado, Guillermo Stirling, era el hombre con mejor imagen en un gobierno golpeado por cuatro años de la más grave crisis económica y social en la historia reciente uruguaya.
Ex ministro del Interior de las últimas dos administraciones -también fue funcionario de Julio María Sanguinetti-, Stirling podría convertirse en el destinatario de un fuerte voto castigo, según pronostican las encuestas. Pero él dice que no piensa tomar distancia del gobierno de Jorge Batlle. "Se ha superado la crisis y nunca había visto el país este grado de crecimiento", afirmó en una entrevista con LA NACION.
-¿Qué piensa cuando escucha pronósticos de que el Partido Colorado hará la peor elección de su historia?
-No creo que vayamos a tener una elección tan negativa. Estoy convencido de que habrá un repunte en las próximas semanas, no me resigno. Tenemos que esperar el pronunciamiento del 31 de octubre. Creemos que puede revertirse la situación porque el Partido Colorado es una fuerza con una gran militancia que está volviendo a creer.
-¿No hubiera sido mejor tomar distancia del gobierno?
-La crisis de 2002 generó un estado de notoria insatisfacción y disgusto en la gente por la caída del poder adquisitivo, el congelamiento de sueldos y la pérdida de puestos de trabajo, el aumento de la pobreza y la desocupación, pero hoy los grandes números se han revertido. Tenemos un crecimiento del sector agropecuario del 14%, del sector industrial y servicios, las exportaciones este año alcanzarán un récord y el crecimiento del país estará en el orden del 10%. Se ha superado la crisis y nunca en la historia el país había visto este grado de crecimiento. Esto es obra de un gobierno y no nos vamos a desenganchar de esa política.
-Además, usted fue un hombre del gobierno...
-Integré el gobierno con Julio María Sanguinetti y luego con Batlle. Sería inconcebible distanciarse de las políticas del gobierno para tratar de captar un voto que está fuera de nuestro alcance. El voto opositor está en el Frente Amplio o en el Partido Nacional.
-¿Cree que va a mantenerse la actual reactivación económica?
-Hay que consolidarla. Hay que seguir el manejo de los factores macroeconómicos y seguir creando atractivos de inversión, que genera actividad económica y mano de obra. Es necesario crear marcos de confianza y de certeza, sobre todo para que más inversores apuesten por el Uruguay.
-¿La posición de los gobiernos de la Argentina y Brasil favorece la campaña del Frente Amplio?
-No creo que incidan en el votante uruguayo las referencias de Tabaré Vázquez tanto a Lula como a Kirchner. Cualquier gobierno en Uruguay va a tener muy buenas relaciones con los vecinos.
-Pero durante el gobierno de Batlle hubo un distanciamiento de la Argentina...
-Hubo incidentes personales. Pero no afectaron las relaciones básicas. Las relaciones institucionales no fueron afectadas.
-Uno de los roces con el gobierno de Kirchner fue por las políticas de derechos humanos. ¿Usted plantea una línea distinta de la de Batlle en ese terreno?
-Aquí está vigente una ley de caducidad que puso punto final a los temas de derechos humanos, y fue avalada por un plebiscito. En todo lo que no queda comprendido en la ley de caducidad la Justicia interviene, y puede haber extradiciones.
-¿Cree que el Frente Amplio cambiará las reglas de juego?
-Tienen una concepción distinta del país. El Frente Amplio está impulsando el plebiscito del agua. Si ese plebiscito es aprobado puede afectar el clima de negocios. Se estatiza todo lo que sea agua, salvo el agua de lluvia. El resto queda en manos del Estado. Eso es una señal negativa para los inversores, porque ni siquiera habría indemnizaciones para las empresas extranjeras.
-¿Hubiera preferido que Sanguinetti fuera el candidato?
-Las circunstancias hicieron que fuera yo. Y lo he asumido con una enorme responsabilidad y orgulloso de estar representando al Partido Colorado.

