
Temen una guerra de narcos en Brasil
El gobierno ordenó extremar la seguridad para controlar la reacción de los "soldados" del capo y la pelea por su sucesión
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SAN PABLO.- La "favela" Beira-Mar amanecerá hoy en clima de guerra. Ubicada sobre el morro que cae sobre la Bahía de Guanabara, en la zona sur de Río de Janeiro, la "favela" era el cuartel general de Luiz Fernando da Costa, alias Fernandinho Beira-Mar, el "Pablo Escobar brasileño", como lo definieron las autoridades colombianas.
Fuerzas de elite del ejército del Brasil, armadas con fusiles, están apostadas desde hoy a la mañana en el morro para evitar reacciones de los soldados de Beira Mar, capturado el sábado en la selva colombiana.
Detenido en Colombia, Beira Mar podría ser deportado entre hoy y mañana a Brasil. Fugitivo desde 1997, era protegido por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a quienes les entregaba 10 millones de dólares por mes a cambio de que le dejaran circular libremente con la cocaína por la selva amazónica (ver aparte).
El gobierno de Río de Janeiro convocó para esta semana a una reunión urgente de los organismos de seguridad, para intentar evitar que los hombres de Fernandinho realicen acciones de represalia por la captura de su jefe. Y también, para contener lo inevitable: que la sucesión de Beira Mar genere una guerra de bandas para quedarse con su negocio, que era importar y vender al por mayor el 70% de la cocaína consumida en Brasil.
El gobierno de Río de Janeiro pretende impedir también que, "empujados por los jefes locales de la droga, los habitantes de la favela Beira Mar quemen colectivos, bloqueen la autopista o cosas de ese tipo", según declaró el jefe de la operación de recibimiento de Fernandinho, coronel Mario Paes. El gobierno brasileño desplegó fuerzas de seguridad también en la frontera con Colombia.
No es descabellado pensar que Beira Mar continuará controlando los negocios aún preso. Aún así, la policía ya identificó a su probable sucesor. Es Rodrigo Barbosa Marinho, alias "Rolinha", actual jefe del tráfico en la favela carioca Complexo do Alemao, que controla 100 hombres y factura medio millón de dólares por semana con la venta de cocaína y marihuana. AR-15, M-16 y HK-223 son las armas de la banda, según el libro "Operaao Río", de Juliana Resende.
Rolinha puede tener que enfrentarse con otros pesos pesados del tráfico. Según la policía carioca, estos pueden ser Alexsandro Cardoso dos Santos (Chiquinho Meleca), un matador profesional, y Leomar de Leomar de Oliveira Barbosa (Leozinho), con capacidad intelectual para dirigir una operación internacional.
Ambos manejan las tácticas de guerrilla inculcadas por el Comando Vermelho, una organización criminal que durante la dictadura brasileña aprendió estrategia con los guerrilleros presos. Como adversaria del CV, surgió el "Terceiro Comando", una organización delictiva que también disputará el poder de Beira Mar.
Poderoso y sanguinario
La dimensión del poder de Fernandinho fue dada ayer por el gobernador de Río de Janeiro, Anthony Garotinho, que reveló que la agenda del traficante mostraba contactos en todas las favelas del país, y la cobertura "de mucha gente importante".
Como Pablo Escobar, Beira Mar también se hizo desde lo más bajo de la escala social. Favelado , pasó por el ejército como soldado, y comenzó en la vida delictiva comandando asaltos a los 18 años. A los 22, a la edad en que la mayoría de los jóvenes que entran en el tráfico murieron o están presos, él ya era el jefe del tráfico en su propio morro.
Con inteligencia y violencia, logró expandir el negocio a otras favelas, punto de distribución de drogas para la clase media y alta brasileña. Y cuando adquirió escala comenzó a comprarle directamente la droga a los capos de los carteles colombianos. Se convirtió así en el mayorista brasileño.
Desde hace más de 6 años, el apodo "Beira Mar" comenzó a identificarlo por el lugar desde donde comandaba los negocios: un piso de lujo en Ipanema, lugar de descanso y residencia de los empresarios y políticos más poderosos del país. Los capos del tráfico en cada morro no eran más que empleados suyos, que distribuían la droga como "minoristas".
Fernandinho y su amigo colombiano, el "Negro Acacio", uno de los mayores nombres en la escala jerárquica de las FARC, llegaron a crear una zona liberada propia en la frontera entre Brasil y Colombia, desde donde exportaban cocaína para Brasil, Paraguay, Venezuela, Perú, Estados Unidos, Holanda y Ghana.
Fernandinho está prófugo desde 1997 y tiene una condena de 30 años para cumplir, por homicidio y asociación ilícita. Se sabe que tiene "tres mujeres fijas" y un número indeterminado de hijos.
Se sabe, también, que es sanguinario. La Policía Federal interceptó una llamada que él realizó desde Paraguay, con su teléfono satelital, conduciendo una sesión de tortura. "¿Estaban ricas?", le preguntaba por teléfono a la víctima, con ironía, después de hacer que sus matadores amputaran a un estudiante de 22 años y le hicieran comer sus propias orejas. Durante horas, Beira Mar llamaba y ordenaba que le amputaran un miembro. Al final, como un auténtico capo mafia, dio la orden final: "Ya fue". La víctima había cometido el error de seducir a una de sus mujeres.
Nexos con Montesinos
- BOGOTA (AFP).- Tras la captura del narcotraficante brasileño, Luiz Fernando Da Costa, y su vinculación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el comandante de las Fuerzas Militares de Brasil, Fernando Tapias, reveló ayer que "hubo conexiones del fugitivo ex asesor peruano Vladimiro Montesinos con el tráfico de armas para las FARC". Aunque el general admitió no tener evidencia para probarlo, vinculó así a Montesinos, actualmente prófugo de la justicia de su país, con el contrabando de 10.000 fusiles AK-47 que el año pasado llegaron a manos de los rebeldes.

