Tradición o modernidad, la disyuntiva de la restauración

Adam Taylor
Emily Tamkin
Los especialistas que trabajarán en la recuperación de la catedral deberán evaluar cómo mejorar la seguridad sin resignar técnicas y materiales usados en el medioevo
Un robot, empleado en las tares de los expertos ayer frente a la catedral parisina
Un robot, empleado en las tares de los expertos ayer frente a la catedral parisina Fuente: AP
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17 de abril de 2019  

PARÍS.- Si alguien quisiera diseñar un edificio particularmente vulnerable a ser consumido por el fuego, no tendría mejor modelo que la catedral de Notre Dame . El emblemático edificio, erigido entre los siglos XII y XIII, fue construido con pesados muros exteriores de piedra, techo de andamiaje de madera de roble y un interior cavernoso lleno del oxígeno que alimenta las llamas.

Notre Dame fue diseñada intencionalmente así. El techo fue construido en madera para que se quemara en caso de incendio, y los muros y el resto de la estructura eran de piedra para que no agarraran fuego. El incendio quedaría contenido por el exterior de piedra, evitando que se esparciera al resto de la ciudad.

"Es bueno que la gente se entere de esa ingeniosa estrategia de los constructores medievales", dice Kevin D. Murphy, profesor de Historia de Arte de la Universidad de Vanderbilt.

Pero algunos expertos dicen que las catedrales y otros lugares de culto construidos hace siglos son peligrosos para sí mismos, aunque hayan sido construidos con medidas de seguridad para contener el fuego que en la época medieval eran de última generación.

Se plantea una pregunta que sobrevolará cualquier plan de reconstrucción: ¿Hay que restaurarla como antes, aunque eso signifique hacer una réplica del techo inflamable de roble? ¿O el gobierno obligará a introducir modernas medidas de seguridad en un edificio icónico?

Ha habido un gran número de incendios de catedrales y otros edificios a lo largo de la historia, incluida la catedral San Pablo de Londres, que colapsó durante el Gran Incendio de Londres de 1666, y la catedral de San Mel de Longford, Irlanda, que fue devorada por un incendio el día de Navidad de 2009.

Las tácticas modernas para contener el fuego -compartimentarlo en un espacio pequeño donde pueda ser contenido- son difíciles de implementar en una catedral, que por su diseño es básicamente un inmenso espacio vacío.

El enorme tamaño de Notre Dame, así como su valor simbólico, serán una presión para quienes intenten renovarla. La tarea de restauración es "extremadamente desalentadora, porque es un edificio inmenso", dice Murphy. Antes del comienzo de la restauración habrá que evaluar los daños. Cuando el fuego estuvo controlado, Laurent Nuñez, secretario de Estado del Ministerio del Interior francés, dijo en declaraciones a la prensa que la estructura general de Notre Dame parece intacta, pero que "hay algunos puntos de vulnerabilidad", incluida la cripta.

Gregory Bryda, especialista de arquitectura medieval europea del Barnard College de Nueva York, dijo que la restauración probablemente lleve unos cuantos años.

"El obstáculo más significativo por delante será proteger no solo los enormes agujeros del cielo raso de la catedral, sino también todo el edificio del clima, ya que el techo servía para canalizar la lluvia por sifón", escribió Bryda.

Cuando comience la reconstrucción, habrá que tomar decisiones importantes, como reconstruir la estructura utilizando técnicas tradicionales o equivalentes más modernos. En algunos casos, la decisión será más fácil por el hecho de que muchas de las técnicas antiguas son difíciles de reproducir en el siglo XXI. El techo de San Mel, por ejemplo, puede parecer similar al original, pero dentro de la estructura del techo de madera hay modernas juntas conectivas de acero. La madera moderna no es tan fuerte como la que crecía lentamente y que se utilizaba en la construcción hace años.

También habrá que tomar decisiones sobre el tipo de sistema contra incendio que deberá instalarse, como aspersores capaces de apagar el fuego, pero también, posiblemente, de dañar las obras de arte y otros valiosos objetos.

Para Jean François Bédard, profesor asociado especializado en arquitectura francesa de la Universidad de Siracusa de Nueva York, el desafío de la reconstrucción será "inmenso". En cierto modo, usar exactamente los mismos materiales y restaurar el edificio tal como era no iría en consonancia con la historia del templo.

La catedral fue restaurada en el siglo XIX por dos arquitectos, Jean-Baptiste Lassus y Eugène-Emmanuel Viollet-le-Duc. La aguja que colapsó fue diseñada en ese entonces. Mucho de lo que hoy se conoce como Notre Dame fue creado a partir de "visiones medievales de arquitectos del siglo XIX", dice Bédard.

Hay algo que no se discute: cualquier restauración costará mucho dinero y durará mucho tiempo. La restauración de San Mel costó 33 millones de dólares y tardó cinco años. Aunque se hayan recaudado enormes cantidades de dinero para Notre Dame, la catedral es inmensa y está en el corazón de una de las ciudades más grandes y caras de Europa.

"Se lo digo así", señala Kevin Fay, director de construcción de Gem Construction, que ayudó a reconstruir San Me. "Si en 10 años podemos volver a pisar Notre Dame, será un logro mayor".

Los ejes que marcarán la obra

Financiación

  • La ola de promesas de donaciones (unos ?800 millones) tras la tragedia hace prever que la financiación de la reconstrucción no será un inconveniente

Plazos

  • Los expertos estiman que las obras demorarán entre 10 y 20 años, pero la mayor parte estará dedicada a evaluar daños y verificar la estructura

Daños

  • El fuego quemó la armadura de madera del tejado, de más de 100 metros de longitud, así como la aguja, de 96 metros de alto; las dos torres emblemáticas de la fachada se mantuvieron en pie, así como los rosetones

Debate

  • Los expertos debaten si volver a utilizar madera en el techo, tal como la que se incendió, o usar materiales no inflamables

Aguja

  • La reconstitución de la aguja no supondría un problema, ya que ya se hizo en el siglo XIX

Paraguas gigante

  • Probablemente haya que colocar un paraguas gigante sobre la catedral para secar la estructura

The Washington Post

Traducción de Jaime Arrambie

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