Tragedia en Nigeria: más de 600 muertos tras un incendio

La mayoría se ahogó al intentar huir de las explosiones en un cuartel militar Muchas de las víctimas eran niños que no sabían nadar y se arrojaron a un canal en Lagos, la ciudad más poblada del país El gobierno desmintió un golpe de Estado
La mayoría se ahogó al intentar huir de las explosiones en un cuartel militar Muchas de las víctimas eran niños que no sabían nadar y se arrojaron a un canal en Lagos, la ciudad más poblada del país El gobierno desmintió un golpe de Estado
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29 de enero de 2002  

LAGOS.- Más de 600 personas, la mayoría de ellas niños, murieron ahogadas al caer en un canal mientras intentaban escapar anteanoche de un incendio en un cuartel militar en Lagos, la ciudad más poblada de Nigeria, en una nueva tragedia que enluteció a Africa.

En medio de la noche, y por causas aún desconocidas, las llamas alcanzaron un depósito de municiones y provocaron fuertes explosiones que por más de dos horas causaron pánico entre los pobladores de la ciudad africana. "Sacudían la tierra como si se tratara de un sismo", relataron los residentes de la zona.

Al escuchar las detonaciones, miles de personas corrieron en estampida hacia el canal para huir de las bombas y restos de armamento que salían despedidos del depósito. Pero la mayoría no sabía nadar.

"Conté más de 580 cuerpos, estoy buscando a mis hijos", dijo a los medios locales Shola Odún, un poblador de Lagos que estaba desde la mañana recorriendo la orilla del conducto de agua donde se amontonaban los cuerpos sin vida. "Un hombre perdió a sus seis hijos. Los encontró y está muriendo", relató.

Las llamas destruyeron la mayoría de los edificios militares del barrio de Ikeja, en el sur de Lagos, donde se encontraba el cuartel, por lo que cientos de soldados y sus familias pasaron la noche a la intemperie o refugiados en estaciones de policía e iglesias.

El balance de las víctimas fue confirmado ayer por la emisora gubernamental Radio Nigeria, aunque las autoridades indicaron que hay muchas personas desaparecidas, por lo que el número podría aumentar. "Creo que el número de muertos deberá contarse por miles más que por centenares", dijo el embajador de Suiza en Nigeria, Rudolf Knoblauch.

Confusión

En medio de la confusión por las explosiones y el fuego, se propagó el rumor de que se trataba de un intento de golpe de Estado, en un país que ha sido escenario de seis levantamientos militares en los últimos 40 años, por lo que decenas de personas abandonaron sus hogares.

Para calmar la situación, el presidente de Nigeria, Olusegun Obasanjo, hizo una transmisión especial por radio y televisión en la madrugada, en la que aseguró que las explosiones eran un accidente y no un levantamiento militar.

Obasanjo, que visitó a primera hora de la mañana la guarnición donde ocurrió el siniestro, declaró estar conmocionado por lo que había visto y ordenó que se investigaran las causas que motivaron el incendio, descripto por fuentes castrenses como "el peor de los últimos tiempos".

Por su parte, el gobernador del Estado de Lagos, Bola Tinubu, se refirió a la tragedia como "un desastre nacional del que los militares son responsables". Rodeado por vecinos enfurecidos, Tinubu dijo que el incidente "no fue causado por el gobierno, sino por los militares", aunque no explicó las razones de esta acusación. El gobernador también pidió que los pobladores "no se dejen llevar por el pánico" y anunció que proveerá de ayuda inmediata a las víctimas.

En señal de luto por la tragedia, el presidente Obasanjo comunicó que las banderas ondearán a media asta en edificios públicos y se celebrarán oraciones en las iglesias.

"Temíamos otro golpe"

LAGOS (ANSA).- La República Federal de Nigeria es el país más poblado y más grande de Africa occidental. Con 115 millones de habitantes repartidos en 250 etnias, Nigeria pasó gran parte de su historia en medio de guerras civiles provocadas por conflictos religiosos o tribales.

La confusión de la población, que pensó que las explosiones se debían a un nuevo golpe de Estado, tienen su justificación histórica: desde que Nigeria logró su independencia de Gran Bretaña, en 1960, el país siempre estuvo gobernado por regímenes militares, salvo un breve paréntesis entre 1979 y 1983.

La elección del presidente Olusegun Obasanjo, un cristiano anglicano del sur del país, marcó, en 1999, el paso hacia la democracia, pero profundizó la tensión con el norte musulmán y en la primavera de 2000 ambos bandos se enfrentaron.

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