Tras la Guerra Fría, la CIA vuelve a reclutar espías
Su objrtivo es devolverle al servicio secreto norteamericano la eficacia que alcanzó durante los años ochenta
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WASHINGTON (EFE).- La Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA), sumida en un período de crisis e inactividad desde el final de la Guerra Fría, ha iniciado una campaña de reclutamiento de espías para relanzar sus actividades.
El emprendimiento, que incluye la reapertura de numerosos centros de operaciones fuera de los Estados Unidos, sobre todo en Asia, Europa y América del Sur, consiste en un proyecto a mediano plazo que deberá estar listo para el año 2005, según fuentes del gobierno norteamericano -que pidieron que se mantuviera su nombre en reserva- citadas por la prensa.
El objetivo del proyecto es devolver a la CIA la eficacia que tuvo hasta los años ochenta, que luego perdió por los escándalos, los fallos y los cambios en la política internacional.
El último de los sucesos que han salpicado al servicio secreto norteamericano fue el fallo en la detección de las recientes pruebas nucleares realizadas por India, pero los casos de corrupción interior y la pérdida de prestigio se han dado paralelamente a un recorte de sus presupuestos.
Según publicó ayer el diario The New York Times, la agencia de espionaje había llegado a ser muy dependiente de la denominada "inteligencia técnica", basada en complicados dispositivos, sensores y satélites.
Elemento humano
El plan de reclutamiento de nuevos agentes pretende devolver al elemento humano un papel fundamental en la interpretación de los acontecimientos internacionales, especialmente en crisis prebélicas, o terrorismo que amenace la seguridad de los Estados Unidos, señala el periódico neoyorquino.
Por otra parte, el Senado norteamericano decidió anteayer dar al cuartel general de la CIA, situado en Langley, en el Estado de Virginia, el nombre del ex presidente George Bush, el único mandatario que ha dirigido también los servicios de espionaje.
El nuevo esfuerzo por el reclutamiento, según reconocen algunos norteamericanos que han sido recientemente "contactados", se realiza de modo bastante directo y sin ocultar que podría ser necesario traicionar a los amigos en pro de la seguridad del país.
Aunque las cifras acerca de la cantidad de personas que trabajan para la CIA son secretas, al igual que sus destinos, se calcula que sólo en el directorio de la agencia trabajan más de 1000 personas.
La Cámara de Representantes del Congreso quiere impulsar este directorio, con fondos suficientes que permitan a la agencia acometer el ambicioso plan de relanzamiento que pretende.
Nuevos aliados
El mundo, de todas maneras, ya no es el mismo de los años "de gloria" de la agencia. A punto de acabar el milenio, Rusia, el tradicional enemigo, es ahora un aliado, las relaciones con Cuba se han suavizado y Berlín es una ciudad abierta, donde el muro y el puente por el que cruzaban los espías, el Check Point Charlie, son nada más un recuerdo para turistas.
Por eso, el hecho de haber fracasado en la detección de las pruebas nucleares de la India, lejos de condenar al ostracismo a una agencia de espías que no funciona, ha estimulado su rehabilitación.
El Comité de Seguridad del Senado, que preside el republicano por el Estado de Alabama Richard Shelby, ha reconocido que no se pueden obtener buenos informes mediante satélites espías y que lo realmente útil es introducir un agente en las filas enemigas.
Otras de las deficiencias que el proyecto de relanzamiento pretende atacar y detener definitivamente son la fuga de cerebros hacia la industria privada e incluso la militar y, por supuesto, el cambio de bando.
Aldrich Ames y Harold Nicholson, integrantes del directorio de la CIA, protagonizaron dos notorios escándalos al comprobarse que, en realidad, estaban espiando justamente para Moscú.
"Creo que es justo decir que el Directorio de Operaciones ha perdido un montón de sus capacidades y ha estado peligrosamente cerca de una total paralización", destacó un importante oficial de la inteligencia norteamericana.


