
Trevor Rees-Jones: de la princesa Diana a Irak
1 minuto de lectura'
1997
Fue el único sobreviviente de un accidente que conmovió al mundo. En él murieron la princesa Diana de Gales; su novio egipcio, Dodi al-Fayed, y el chofer Henri Paul. Fue el 31 de agosto de 1997, en el puente del Alma, en París, tras una carrera frenética para evitar a los paparazzi. Trevor Rees-Jones se salvó milagrosamente.
Nacido en 1968, Rees-Jones había llevado, hasta el accidente, una vida en la que no faltaron las situaciones de riesgo: como paracaidista de las fuerzas armadas británicas destinado en Irlanda del Norte, vio de muy cerca los efectos de la violencia del IRA. Su vida dio un vuelco cuando fue contratado por Mohammed al-Fayed, el multimillonario propietario de la tradicional tienda londinense Harrods, para integrar su personal de custodia. Su última misión fue la de acompañar al hijo del empresario, Dodi, y a Lady Di.
Rees-Jones estaba con ellos la noche fatídica. El guardaespaldas fue el único rescatado con vida de los restos del Mercedes negro. Permaneció diez días en coma. "Nunca había visto tantas fracturas en un sobreviviente de un accidente", dijo el médico Luc Chikhani, luego de que Rees-Jones ingresara en el hospital. "La cara estaba achatada, los ojos separados, la nariz aplastada y la mandíbula quebrada", añadió. Rees-Jones fue sometido a una operación quirúrgica de once horas de duración, en cuyo transcurso se le insertaron 30 tornillos y placas metálicas. Para reconstruirle las facciones, los médicos debieron utilizar fotografías del paciente. Y para asombro de todos, se recuperó. "Mi memoria se detiene en el momento en que esperábamos en la puerta trasera del Ritz", dijo luego.
Seis meses después del accidente regresó al trabajo, pero las fricciones con Al-Fayed lo impulsaron a dejar su puesto.
2005
Después de recuperarse de sus heridas, Rees-Jones regresó a la casa de su familia en Oswestry, Shropshire. El 4 de agosto de 2000, realizó un emotivo peregrinaje espiritual a Althorp, donde descansan los restos de la princesa. En ese momento, el ex guardaespaldas trabajaba para una compañía de seguridad privada. Poco después, viajó a Timor Oriental con un contrato por un año para participar en la custodia del personal de las Naciones Unidas en Suai, escenario de constantes enfrentamientos.
La experiencia en Timor Oriental fue el polo opuesto a los lujos que conoció con los Al-Fayed. Vivió en un edificio derruido, con riesgo permanente de contraer dengue y malaria, en medio de un clima de violencia.
Al año siguiente, y a pesar de que Al-Fayed trató de impedir su publicación en Gran Bretaña, Rees-Jones escribió un libro, "The Bodyguard´s Story" ("La historia del guardaespaldas"), en parte para responder a las críticas de "falta de profesionalismo" que alimentó el empresario egipcio y también por la necesidad de pagar dos años de honorarios legales. En el libro, rechazó las versiones de una conspiración para asesinar a Diana.
En 2004, The Observer informó que Rees-Jones estaba en Irak trabajando con empresas europeas de telecomunicaciones. Su labor -muy lucrativa por el enorme riesgo que implica- consistía en garantizar la seguridad de los técnicos de esas compañías.
Muchos interpretaron su actitud de enfrentar constantes peligros desde 1997 como una forma de purgar, inconscientemente, la culpa que arrastra por haber sido el único que salió con vida de aquella noche negra en París.
1- 2
Crece el reclamo para que expulsen al expríncipe Andrés de la línea de sucesión a la corona británica: cómo es el proceso
3Una pista, una llamada clave y suerte: cómo un fotógrafo logró la imagen del expríncipe Andrés que dio la vuelta al mundo
4Dónde se refugia el expríncipe Andrés luego de ser liberado
