Un archipiélago indio quedó aislado y sólo puede recibir ayuda desde el aire
El tsunami dejó devastación en Andaman y Nicobar; habría allí 6000 muertos
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CAR NICOBAR, India.- Esta isla es tan llana que los residentes dicen que el agua no sólo llegó desde el mar durante el tsunami del domingo a la mañana, sino que también subió por las grietas en la tierra abiertas por el terremoto que precedió a las olas gigantescas.
El terremoto y las olas que éste provocó redujeron la base naval india a escombros, arrasó con las casas, esparció muebles y artículos domésticos y colmó el aire con el hedor de la muerte. Pero las víctimas que produjo más allá de la base, entre las 350.000 personas que viven en las 36 islas habitables del archipiélago de Andaman y Nicobar, constituyen ahora la mayor causa de preocupación.
El extremo sur de este archipiélago -constituido por 572 islas, y que se extiende entre la bahía de Bengala y el mar de Andaman- está situado a menos de 160 kilómetros de Sumatra, Indonesia, epicentro del terremoto. Al igual que Car Nicobar, la mayoría de las islas carecen de defensas naturales, ya que superan apenas el nivel del mar.
La devastación del área es clara, pero aún se desconoce el número de víctimas. Los funcionarios indios estiman un total de 3000 muertos y 3000 desaparecidos, aunque sólo se han recobrado 500 cadáveres.
Algunas de las islas están incomunicadas y a tres días de viaje por barco. Los funcionarios temen que el desastre haya diezmado aún más a las ya vulnerables poblaciones tribales aborígenes que han vivido en esas islas durante milenios.
De los 1700 residentes de la base naval, se han encontrado 27 cadáveres y hay 76 personas desaparecidas.
Las operaciones de auxilio y rescate emprendidas en toda Asia son hercúleas, pero tal vez en ninguna parte lo sean más que en estas islas. La mayoría carece de pistas aéreas, o disponen de una muy pequeña. Los embarcaderos y los caminos han sufrido graves daños. En algunas islas, dicen los funcionarios, el acceso sólo es posible en helicópteros, que apenas pueden dejar caer bolsas de alimentos. La pista de aterrizaje de Car Nicobar está operable, lo que implica que el auxilio llega por medio de pequeños aviones de transporte que traen agua y alimentos y trasladan a los evacuados. Los aterrizajes y despegues nocturnos se han resuelto iluminando los costados de la pista con antorchas.
Pero por ahora resulta imposible desplazarse más allá de la base a causa de los escombros... lodo, árboles quebrados, viviendas en ruinas. Los funcionarios no han podido acceder a las aldeas del lado occidental de la isla.
Riesgo de enfermedades
Ya se han evacuado 3000 personas de Car Nicobar, y hay varios miles más que aguardan su turno. Los residentes dicen que creen que hay otros refugiados en el selvático interior, donde huyeron para protegerse del agua. Esas personas corren grave riesgo de enfermarse, ya que por todas partes hay cerdos muertos, brotes de malaria y escasez de agua y alimentos.
Los refugiados apiñados en las escuelas de la capital de la isla, Port Blair, contaron que habían marchado a través de la jungla para protegerse, bebiendo leche de coco al encontrarse con que el agua estaba fétida y salobre, y durmiendo sobre el suelo desnudo.
"No sabemos cuánto caminamos, cómo llegamos hasta aquí", dijo Cicily Robert, una maestra de 30 años al describir su marcha, junto con mujeres embarazadas y niños, hasta arribar a la seguridad que les ofrecía la cabeza de distrito. "En mi aldea no queda nada en pie salvo los cocoteros", dijo Suraj Mandal, de 21 años, un vendedor de vegetales de la aldea de Malacca.
Las islas Andaman y Nicobar son hogar de seis grupos tribales aborígenes, algunos de los cuales han quedado reducidos a pocos cientos de integrantes o menos. No se sabe si todos ellos sobrevivirán hasta que se reconstruyan sus aldeas.
En el aeropuerto de Port Blair, donde viven por el momento un grupo de maestros y sus familias, redactaron una lista de los desaparecidos junto con otra donde consignaban sus pérdidas: casas, certificados de educación, vehículos, joyas, dignidad.
El comandante de aviación Sumit Mukherjee hizo su tercer despegue del día, transportando a 90 hombres, mujeres y niños, y un cadáver, desde Car Nicobar hasta Port Blair. "Si uno está vivo, está vivo", dijo. "Así es la vida".
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