Un camino allanado para la doctrina "Estados Unidos primero"

Nick Wingfield
Nick Wingfield MEDIO: The Wall Street Journal Americas
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22 de diciembre de 2018  

NUEVA YORK.- Durante los últimos dos años, el mundo contó con líderes como Jim Mattis -el renunciante secretario de Defensa norteamericano- para contrarrestar la doctrina de "Estados Unidos primero" del presidente Donald Trump . Pero esa última línea de defensa acaba de caer.

La abrupta salida de Mattis y la ametralladora de decisiones de Trump para reconfigurar la presencia militar internacional de Estados Unidos despertaron el temor de que ya no haya nadie que refrene los impulsos más combativos y aislacionistas del presidente norteamericano. Y las compuertas ya se abrieron...

Las fuerzas estadounidenses serán retiradas rápidamente de Siria -asunto que provocó la renuncia de Mattis- porque Trump declaró la derrota de Estado Islámico (EI). En Afganistán, las tropas norteamericanas serán recortadas a la mitad, aunque las negociaciones de paz hayan fracasado. Ambas decisiones evidencian la determinación del republicano de abandonar a sus aliados claves en el campo de batalla.

En Washington, donde ya se acostumbraron al caos de la actual Casa Blanca, el desarrollo de los acontecimientos de esta semana obligó incluso a los aliados más fieles de Trump a cuestionar su razonamiento. El líder de la bancada republicana en el senado, Mitch McConnell, que por lo general detesta criticar al presidente, dijo estar "consternado" por la salida de Mattis, a quien calificó de "agudo entendedor de nuestros amigos y enemigos".

"Es lamentable que ahora el presidente tenga que elegir un nuevo secretario de Defensa", señaló McConnell. "Pero lo llamo a elegir una persona con liderazgo que comparta la visión de Mattis", añadió.

La noticia de la salida de Mattis potenció la sensación de caos en Washington. La noticia también llegó poco después de la salida o salida programada de varios colaboradores claves del presidente, entre ellos, el jefe de Gabinete, John Kelly; la representante ante Naciones Unidas, Nikki Haley, y el procurador general, Jeff Sessions.

"Mattis es el último del gobierno que representaba la visión tradicional de Estados Unidos sobre su rol estratégico en el mundo", dice Hugh White, profesor de estudios estratégicos de la Universidad Nacional Australiana.

Ese impacto podría sentirse en una serie de decisiones claves de política exterior que Trump tendrá que tomar en los primeros meses del año próximo. Entre otras, definir si abandonará el tratado nuclear con Rusia, que se remonta a la época de la Guerra Fría, terminar con las "excepciones" que permiten que los aliados de Estados Unidos le sigan comprando petróleo a Irán, y determinar si Venezuela es incorporada a la lista de los Estados que financian el terrorismo.

La salida de Mattis tal vez presagie un cambio fundamental en el modo de acercamiento de aliados y enemigos hacia el gobierno norteamericano, una tendencia que ya se hizo visible con Corea del Norte. El régimen de Kim Jong-un no hizo más que darle la espalda al secretario de Estado, Mike Pompeo, y a su enviado principal, Steve Biegun, y ahora busca tratar todos los temas directamente con el presidente, sabiendo que es quien toma la decisión definitiva.

"La abrupta medida de Trump de retirar las tropas de Siria sin consultarlo con su equipo de seguridad nacional reforzará la inclinación de Corea del Norte a tratar exclusivamente con él", tuiteó Suzanne DiMaggio, integrante del Carneggie Endowment. "Trump puso en marcha una peligrosa dinámica que socava cualquier intento de verdadera diplomacia".

En su virulenta carta de dos páginas al presidente, Mattis expuso sus convicciones sobre el valor que tiene el liderazgo norteamericano en las alianzas estratégicas, incluidas la OTAN y la coalición de 74 países para derrotar a EI. Su carta también deja entrever sus diferencias con Trump sobre el manejo que hace el presidente de los desafíos estratégicos que plantean Rusia y China.

El gran tema ahora es quién reemplazará a Mattis, y quién estará dispuesto a servir a un presidente tan predispuesto a desestimar las recomendaciones de sus asesores.

El senador republicano por Florida Marco Rubio supo cristalizar los temores de muchos analistas sobre el futuro inmediato. Vía Twitter, hizo una advertencia sobre la carta de renuncia de Mattis: "Deja más que claro que vamos camino a una serie de graves errores en política exterior, que pondrán en peligro a nuestro país, resquebrajarán nuestras alianzas y empoderarán a nuestros enemigos".

Traducción de Jaime Arrambide

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