
Un corralito como en la Argentina es un escenario impensable
Pese a los temores, los bancos lo descartan El fantasma de un cerrojo a los depósitos en caso de ganar Lula fue agitado por Serra, Garotinho y Gomes Ya sucedió durante el gobierno de Collor de Mello, que fue destituido
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SAN PABLO.- El temido corralito que afectó los ahorros y los nervios de miles de argentinos desde fines de 2001 no llegará a Brasil aunque el próximo gobierno tenga problemas para repagar su deuda, según el pronóstico de los bancos de inversión.
Analistas que observan el mercado más grande de la región se animaron a anticipar que la administración que surja de las elecciones de hoy -o de una eventual segunda vuelta a fin de mes- no puede ni pensar en aplicar restricciones similares a las que impuso en la Argentina el ex ministro Domingo Cavallo, aun cuando el sistema financiero local se llene de nubarrones en los próximos meses.
En diálogo con LA NACION, los especialistas descartaron de raíz uno de los fantasmas utilizados por los candidatos que compiten contra Luiz Inacio Lula da Silva: que un gobierno del PT desembocará en un caos financiero que llevará a congelar los ahorros, tal como ocurrió con Fernando Collor de Mello hace más de una década.
Odair Abate, del Lloyds, Aquiles Mosca, de ABN Amro Asset Management, Sergio Verlang, del Banco Itaú, y un analista de un banco europeo que prefirió el anonimato consideraron además que el nuevo gobierno estará en condiciones de pilotear el tormentoso proceso de repago de la deuda pública. Con un mayor grado de optimismo que sus colegas en Nueva York, los encargados de recomendar a los inversores dónde colocar el dinero enfatizaron que el default argentino no tiene por qué repetirse en el principal socio del Mercosur.
Abate sostuvo que ninguno de los principales candidatos puede pensar siquiera en imponer restricciones financieras a los ahorristas "por las demandas judiciales que provocaría y por la experiencia terrible que se produjo con Collor", que desembocó en la salida del polémico presidente.
Mosca explicó que, a pesar de la suba del dólar y de la baja de los títulos externos, "los brasileños no sacan su dinero del país". "Además, si pensaran en algo así, el presidente debería pasar por el Congreso y se toparía con un freno clarísimo", sentenció.
De hecho, según Verlang -que es director del poderoso Itaú y ha sido hombre de consulta de los candidatos- en mayo hubo una salida de capitales de los fondos de inversión con renta fija por una medida del Banco Central que afectó la rentabilidad, pero los ahorristas no se corrieron al dólar, sino que trasladaron esos depósitos a las cajas de ahorro. Desde entonces no hubo contracción monetaria.
Con la misma convicción, el director del Banco Itaú descartó que el gobierno pueda caer en una cesación de pagos en los próximos meses, tras el acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que le permite al país disponer de US$ 30.000 millones hasta fines del 2003.
"No hay necesidad de buscar financiamiento hasta fines del 2003 y los pagos internos se pueden renovar como ocurrió hasta ahora", dijo.
No a los errores de Alfonsín
Para lograr la confianza de sus acreedores internos, agregó, es posible que el próximo gobierno deba esforzarse un poco más en materia de ajuste fiscal, aunque "aun si se optara por una política populista, una suba de la inflación licuaría parte de la deuda".
En la misma sintonía, Mosca dijo que si el futuro presidente pudiera mantener en el futuro el superávit del 3,8% del PBI comprometido por el gobierno para el 2002, el default "es evitable". Para lograrlo, apenas se confirme un ganador habrá que escuchar las recetas y los nombres de los colaboradores, aclaró el encargado del fondo de activos del ABN.
"El candidato que gane no debería esperar demasiado para mostrar sus cartas", advirtió. Si lograra una buena recepción en los mercados, el precio del dólar debería bajar hasta estabilizar el real en 3,10 por unidad.
Su colega anónimo de un banco de inversión británico apostó a que Lula elegirá ese camino ya que el candidato petista "tal vez no conoce bien las soluciones, pero tiene muy en claro cuáles son los costos de no tomar un camino que le agrade al mercado".
En una osada comparación con la política económica argentina, el analista dijo que si el PT errara el rumbo "podría sufrir las mismas consecuencias que sufrió el radicalismo luego del paso de Alfonsín, con una década fuera del poder, que posiblemente se repita luego del fracaso de la Alianza".
Todos los analistas consultados por este enviado aseguraron que, a pesar de los temores del mercado a un default brasileño, no se puede comparar la situación de esta economía con la de la Argentina hace 12 meses, cuando el mundo financiero ya había dictaminado el fin de la convertibilidad y la cesación de pagos. En este sentido, aclaran que la mayor parte de la deuda pública es interna y está en manos de tenedores locales, los cuales deberían aceptar pagos en reales si el gobierno no puede cumplir con dólares.
Aunque los pronósticos locales van de la cautela al optimismo, los analistas reconocen que buena parte de sus colegas en las grandes capitales financieras ya le bajó el pulgar al Brasil, pese al acuerdo con el FMI. Y si bien creen a muerte en su propio diagnóstico, reconocen que, hace 12 meses, los analistas argentinos tampoco creían en el default y se equivocaron.
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