
Un iraquí relata los abusos que sufrió de soldados norteamericanos
Recordó experiencias humillantes, aunque habló sin rencor
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BAGDAD.- La vergüenza es tan grande que Hayder Sabbar Abd siente que no puede volver a su antiguo barrio. Preferiría no permanecer ni siquiera en Irak.
Pero ahora todo el mundo ha visto las fotos, que Abd miraba una vez más, señalando las figuras principales y comenzando por la de tres soldados norteamericanos que mostraban grandes sonrisas ante la cámara.
"Ese es Joiner", afirmó, apuntando a un soldado con anteojos. Sus brazos estaban cruzados sobre un montón de prisioneros iraquíes encapuchados y desnudos. "Esa es Maya", agregó, señalando la cara burlona de una mujer joven que se asomaba por encima de la misma pila de hombres.
Observó otra foto. En ella, una segunda mujer soldado levantaba sus pulgares mostrando sus dientes al sonreír y señalando con su otra mano los genitales de un hombre que sólo tenía puesto una capucha negra, con sus dedos atados arriba de la cabeza. Las pequeñas escaras de su torso dejaban pocas dudas acerca de la identidad del prisionero desnudo. "Ese soy yo", aseguró, mientras golpeaba su propia imagen encapuchada y algo encorvada.
Abd, de 34 años, está en el centro de un explosivo escándalo sobre el maltrato norteamericano a los prisioneros iraquíes. Sostuvo que nunca fue acusado de crimen alguno. En noviembre, cuando el abuso tuvo lugar, eran unos pocos los chiitas musulmanes, como Abd, que atacaban las fuerzas norteamericanas. Casi todos los ataques eran atribuidos a fuerzas leales a Saddam Hussein, la mayoría sunnitas, y a combatientes extranjeros. "La verdad es que éramos gente común. La inteligencia norteamericana lo sabía."
Abd habló sin particular enojo contra la ocupación norteamericana. De hecho, en los seis meses que pasó en prisiones controladas por estadounidenses, dijo que la mayoría lo trató bien y con respeto.
Eso cambió en noviembre, cuando hubo un castigo por una pelea entre prisioneros que derivó en tortura. Esa noche, afirmó, él y otros seis compañeros de prisión fueron golpeados, desnudados (humillación particularmente profunda en el mundo árabe), forzados a subirse uno arriba de otro. La curiosidad, en la mayor parte de la pesadilla, fue la cámara. Fue un detalle que mencionó repetidamente cuando recordaba haber sido obligado a ponerse contra una pared y recibir la orden, por medio de un traductor árabe, de masturbarse mientras miraba a una de las guardias femeninas, que a su vez reía.
"Por supuesto, no pude hacerlo, entonces me golpearon en el estómago y caí al piso. El traductor insistía: "¡Hazlo! ¡hazlo! Es mejor que ser castigado". Así que simulé que lo hacía."
"Fue humillante", aseguró Abd en árabe, a través de un intérprete. "Pensamos que no sobreviviríamos."
A pesar de que las fotos cuentan su propia historia, los detalles que Abd relató no pudieron ser verificados. Pero un oficial del ejército dijo que el número de prisionero que Abd dio, 13.077, coincidía con el de un ex prisionero que había dado una declaración jurada acusando de abuso a soldados norteamericanos.
El relato de Abd difiere en un solo punto importante del contenido del informe oficial. Mientras que éste asegura que la policía militar de la prisión a menudo maltrataba a los prisioneros para ayudar a los oficiales de la inteligencia militar durante los interrogatorios, Abd, aseguró que su caso parecía ser un castigo por mala conducta.
Abd sirvió 18 años en el ejército iraquí. Pero dijo que había desertado varias veces y que había sido degradado al ejército regular, donde se hallaba cuando las tropas norteamericanas invadieron Irak. Fue arrestado en junio en un puesto de control cuando trató de dejar el taxi en el que viajaba. Fue transferido a una gran prisión militar en Qasr, donde el trato era "muy bueno", pero luego de tres meses fue transferido a Abu Ghraib.
Torturas nocturnas
Tras la pelea en la prisión, Abd y otros seis fueron acusados por la víctima ante los guardias norteamericanos y en ese momento su estada en la prisión cambió. Abd afirmó que él y los otros hombres fueron esposados y llevados a celdas reservadas para los prisioneros más peligrosos. Allí vio por primera vez a un soldado norteamericano llamado "Joiner o algo así".
"En mi bolsillo tenía tres cigarrillos", dijo. "Joiner me ordenó: "Fúmalos todos a la vez. Si alguno se cae de tu boca, te aplastaré con mi bota"."
Luego, los siete hombres fueron encapuchados, agregó, y comenzó la golpiza. "Estrellaron nuestras cabezas contra las paredes y puertas." Dijo que recibió cerca de 50 golpes en el transcurso de unas dos horas, y su mandíbula quedó quebrada.
Fue en ese momento, en la entrevista del martes, que varias fotos hechas públicas la semana anterior se dieron a conocer. Con rapidez y sin emoción, él señaló a todos sus amigos, Hussein, Ahmed, Hashim, desnudos, encapuchados, retorcidos unos contra otros. También se vio a sí mismo, tan degradado como es posible: desnudo, sus manos en sus genitales, una mujer soldado, identificada en otro informe como Lynndie England, señalándolo y sonriendo con un cigarrillo en la boca.
Abd también recordó que dos veces, los soldados hicieron arrodillar a algunos presos mientras otros caminaban sobre sus espaldas. En un momento, según Abd, Joiner dijo: "Cuando yo toque el silbato, ustedes ladren como perros".
A la mañana siguiente, agregó, los médicos y dentistas llegaron al consultorio para curar sus heridas. Las camas y almohadas fueron colocadas otra vez en su lugar y se los alimentó. Todos se comportaron amablemente, dijo Abd. A la noche, el mismo grupo de Joiner retornaría y los esposaría a las paredes. Unos 10 días después de que comenzara, el abuso nocturno terminó sin razones aparentes. Abd y dos de los otros siete fueron transferidos a una prisión civil iraquí en Bagdad.
Abd finalmente fue liberado a mediados de abril. "Ahora no puedo contarle mis sentimientos", aseguró. "Los norteamericanos se liberaron de Saddam. Nos hablaron de democracia y libertad. Estamos contentos con ello."
Pero luego, golpeando las fotos nuevamente: "Luego este hombre nos hizo esto. Me pregunto: ¿eso es democracia? ¿Eso es libertad?"




