
Un legislador bajo sospecha
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2001
Gary Condit se dedicó a la política durante 30 años. Y ya era un respetado legislador en Estados Unidos cuando se hizo conocido en el nivel internacional. Aunque no por su carrera, sino por el escándalo que lo vinculó con la muerte de la pasante Chandra Levy.
Este demócrata californiano de derecha, entonces de 53 años, negó haber tenido algo que ver con la desaparición de la joven de 24, que también era californiana, trabajaba en el Congreso y fue vista por última vez el 30 de abril de 2001.
Sin embargo, semanas después de la desaparición de Chandra y forzado por los rumores, Condit confesó que ambos habían tenido un affaire. También se supo que el legislador, que ya tenía tres nietos, había tenido otras dos amantes.
Aunque no se lo consideró sospechoso en la investigación y pasó la prueba del detector de mentiras, todo tipo de versiones difundidas por los medios alimentaron sospechas contra él e incluso contra su esposa, Carolyn.
Condit se vio obligado entonces a lanzar una campaña para intentar limpiar su imagen y salvar su carrera política. Envió cartas en su defensa a más de 200.000 hogares y dio una larga entrevista televisiva en la hora de mayor audiencia. Y hasta dijo que los padres de Chandra deberían estar agradecidos, porque gracias a él su caso continuaba captando la atención pública.
Mientras, su hijo Chad (entonces de 34 años) y su hija Cadee (de 25) concedieron numerosas entrevistas para defender a su padre. Incluso ambos, que también se dedicaban a la política, renunciaron al rentable trabajo que realizaban para el entonces gobernador de California, Gray Davis, cuando este último dijo que estaba "desilusionado" porque Condit no había hablado "antes o más claramente".
Todo eso no fue suficiente y fracasó en su intento de ganar las elecciones primarias en busca de su reelección, en marzo de 2002. Dejó el Congreso al año siguiente.
Los restos de Chandra Levy fueron hallados en mayo de 2002 por un hombre que paseaba a su perro por un tupido bosque de Rock Creek Park, donde la joven solía practicar aerobismo. Días más tarde, su autopsia confirmó que había sido asesinada.
2005
Cuatro años después de su desaparición, aún se ignora cómo mataron a Chandra Levy y quién fue su asesino. Y aunque Condit se retiró de la política, se dedicó a las inversiones y procuró, junto a su esposa, mantener un perfil bajo en su casa de California, el fantasma de la pasante nunca lo abandonó. Incluso, le permitió ganar dinero.
En diciembre de 2004 un juez determinó que el ex legislador debía responder preguntas sobre sus relaciones sexuales con la pasante durante el juicio por calumnias que el propio Condit inició contra Dominick Dunne, colaborador de la revista Vanity Fair.
Condit había demandado a Dunne dos años antes por 11 millones de dólares, porque este último había insinuado en varios medios, en diciembre de 2001, que el ex congresista sabía más de lo que decía sobre la muerte de Levy. Por ejemplo, Dunne había afirmó que Condit tenía relaciones con prostitutas cuando visitaba embajadas de Medio Oriente, y aseguró que en esas oportunidades había dejado en claro que quería deshacerse de Chandra Levy.
Condit, su mujer y sus hijos afirmaron que las declaraciones de Dunne habían llevado a millones de personas a creer que el ex congresista había mandado a matar a Levy y responsabilizaron al periodista por el resultado de las elecciones de 2002.
Sin embargo, cuando le llegó la hora de declarar en el juicio contra Dunne, Condit se negó a responder ciertas preguntas incómodas.
Finalmente, en marzo último, Condit y Dunne llegaron a un acuerdo. Nunca se supo si el ex legislador finalmente reveló sus intimidades a la Justicia. Pero el periodista aceptó pagar a Condit una suma de dinero que no fue revelada, y formular una disculpa, afirmando que sus declaraciones habían sido malinterpretadas.
Condit y su esposa también ganaron cifras millonarias gracias a demandas que realizaron contra varios periódicos en 2002 y 2003. Aunque las cifras de los acuerdos a los que llegaron en julio de 2003 y septiembre de 2004 no fueron reveladas, las demandas contra The National Enquirer, Globe y Star Magazine ascendían en total a los 219 millones de dólares.
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