
Un lugar donde se cruzan las religiones
La historia del sitio de la polémica
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JERUSALEN.- Monte del Templo (Har Habait, en hebreo) o el Noble Santuario (Haram al-Sharif, en árabe): estos dos términos -judío y musulmán, respectivamente- son los nombres de uno de los lugares más controvertidos, complejos y peligrosos del planeta.
Se suman allí polémicas históricas, jurisdicciones religiosas, intereses políticos y el fervor de millones de personas. Un sitio donde puede buscarse el símbolo de la paz o estallar la tercera guerra mundial.
En septiembre de 2000, cuando el entonces jefe de la oposición israelí Ariel Sharon quiso desafiar al primer ministro laborista Ehud Barak en todo lo relacionado con el cuidado de Jerusalén, realizó una visita a la Explanada de las Mezquitas. No entró en las mezquitas ni oró en el lugar, algo que desde la conquista del sitio, en 1967, se había determinado que los judíos no harían, como parte del statu quo. Pero los palestinos lo interpretaron como "una peligrosa provocación".
Los fuertes disturbios que estallaron a raíz de esa visita llevaron al nombre de Intifada Al-Aqsa o Segunda Intifada, ya que allí se encuentra la mezquita de Al-Aqsa, el tercer lugar más santo para el islam, después de La Meca y Medina. Es precisamente allí, en ese mismo monte, donde según la tradición judía había existido siglos atrás el Templo Sagrado de Jerusalén.
Es allí donde está el Monte Moria, en el que Abraham se aprestaba a sacrificar a Isaac para mostrar su lealtad a Dios. La roca en la que iba a hacerlo, demarcada hoy en el interior de la mezquita de Al-Aqsa, es la misma, según la tradición islámica, desde la que Mahoma empezó su viaje nocturno acompañado del ángel Gabriel.
Si bien hay discusiones entre los expertos, se estima que las mezquitas fueron erigidas en el sitio donde siglos antes estaba el Templo Sagrado de Jerusalén. La roca misma podría ser el corazón mismo del antiguo templo, Beit Hamikdash. El primer templo judío, construido por el rey Salomón, fue destruido en el año 586 antes de Cristo, por el rey babilónico Nabucodonosor. El segundo, construido unos 70 años más tarde, fue derribado en el año 70 por el Imperio Romano.
La zona del antiguo templo fue dejada en ruinas tanto por los romanos como por el posterior gobierno de Bizancio sobre Jerusalén. En la época de la conquista árabe, en el año 638, el califa Omar Ibn al-Khattab ordenó construir allí una casa de oración. Unos 50 años después, el califa de la dinastía Omeya Abd el-Malik erigió el Domo de la Roca, la mezquita de cúpula dorada. En 710, había sido terminada de construir la mezquita de Al-Aqsa.
En junio de 1967, cuando tras la Guerra de los Seis Días Israel conquistó Jerusalén oriental, no sólo recuperó el control del Muro de los Lamentos (sagrado por ser el único remanente de una de las murallas que rodeaban el Templo Sagrado), sino que tomó también el control del Monte del Templo, Haram al-Sharif.
La soberanía oficial es de Israel, aunque disputada fuertemente por los árabes. Pero el manejo diario de la administración del lugar está en manos del Wakf, la entidad que regula el control de los santuarios del islam. La puerta Mugrabi, por la cual entró ayer la policía en la explanada, es la única por la que no musulmanes pueden acceder al Monte, la única cuyas llaves están en manos de Israel.






