Un mal poco frecuente
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Las circunstancias médicas que habrían llevado a Hannelore Kohl a tomar la determinación de poner fin a su existencia son difíciles de desentrañar. Y es lógico: poco podría haber trascendido de una persona que pasó los últimos 15 meses de su vida recluida y apartada de la luz solar.
La esposa del ex canciller alemán sufría desde hace siete años "una dolorosa alergia solar", que los médicos alemanes no lograron aliviar con ningún analgésico. Estos padecimientos fueron desencadenados en 1993, dicen, por un tratamiento con penicilina.
"Existe una lista muy grande de medicamentos que producen fotosensibilidad, pero la penicilina no es uno de ellos -afirmó un especialista consultado por La Nación , el doctor Natalio Salmún, director del Instituto Argentino de Alergia e Inmunología-. Estas alergias se observan con frecuencia con las sulfamidas, que producen el enrojecimiento de la piel, a veces con picazón, cuando ésta se expone al sol."
"En la mayoría de los casos de alergias a medicamentos, cuando uno deja de tomarlos los síntomas desaparecen -agrega el doctor Daniel Colodenco, jefe de Alergia e Inmunología del hospital María Ferrer-. Sin embargo, no es imposible, aunque no es frecuente, que la persona quede sensibilizada de por vida."
"De todos modos, si fuese cierto que la penicilina ha provocado esa sensibilidad, es poco probable que haya sido la causa que la indujo a tomar esa determinación -concluye Salmún-. No son lesiones angustiantes que puedan llevar por sí mismas a un estado de angustia tan extremo."
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