
Un matrimonio recorrió 100 kilómetros por una ruta italiana con su hijo muerto en el auto
La vícima, de 31 años, era oriunda de Rumanía y falleció de un infarto; el hecho tuvo lugar entre los peajes de Casteggio y Voghera, al norte del país europeo
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Este domingo, un matrimonio condujo durante 100 kilómetros por una ruta italiana con su hijo de 31 años muerto en el asiento de atrás. El episodio tuvo lugar en la autopista A21 que une Turín con Piacenza, entre los peajes de Casteggio y Voghera, al norte del país europeo. La víctima era oriunda de Rumania y falleció de un infarto.
Antes de frenarse en ese puesto, alrededor de las 7.30 de la mañana, la pareja pensaba que su hijo dormía, pero, una vez allí, se percataron de que estaba sin vida.
A partir de la reconstrucción que realizó el diario italiano Corriere della Sera, quien iba al volante era el padre de la familia, mientras que la madre acompañaba en el otro asiento delantero. Una vez alertados de la situación y al notar que su hijo no tenía pulso ni respondía a sus llamados, llamaron al servicio de emergencia.

Luego de constatar la situación, el médico encargado de la asistencia lo declaró muerto. Más tarde, se supo que el joven tenía antecedentes cardíacos leves. Los padres explicaron entonces que su hijo, de quien todavía no se precisó la identidad, había pronunciado sus últimas palabras unos 100 kilómetros antes.
Voghera es una localidad de la región de Lombardía, en la provincia de Pavía, al norte de Italia. Cuenta con 39.000 habitantes y es un importante centro industrial y agrícola del Oltrepò Pavese, además de ser un nudo clave de comunicaciones por carretera y tren a pocos kilómetros de Milán.

De acuerdo a los medios locales, la familia realizaba un viaje de larga distancia en automóvil desde Rumania con destino final a Montpellier, Francia, donde residían formalmente.
Una niña murió en un auto tras un olvido de su padre
Una niña de dos años murió, dos meses atrás, en la localidad española de Brión, en La Coruña, luego de permanecer durante varias horas atrapada en el interior del automóvil de su padre, quien la dejó por un error involuntario cuando se disponía a trasladarla hacia su guardería habitual.
El trágico itinerario comenzó cuando el hombre salió de su hogar y llevó primero a su hijo mayor hasta el colegio. Posteriormente, el conductor tenía planificado dejar a la beba en el jardín de infantes; sin embargo, al circular en cercanías de su centro de trabajo, recibió una llamada telefónica laboral. El hombre estacionó el rodado e ingresó a su oficina sin percatarse en ningún momento de que la menor continuaba sentada en la butaca trasera.


