Un medio hermano de Obama vive en una villa miseria de Kenya

Sobrevive con menos de un dólar por mes
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22 de agosto de 2008  

WASHINGTON.– George Hussein Onyango Obama se apoyó en la cerca desfalleciente que rodea su casilla y sólo dijo unas pocas palabras: “Vivo como un preso. Nadie sabe que existo”.

No dijo mucho más, pero fue suficiente. Es medio hermano de un candidato a la presidencia de la superpotencia mundial. Vive del otro lado del océano Atlántico, en la miseria africana más abyecta o, como él detalló, con menos de un dólar por mes. George es el hijo más pequeño de aquel keniata que, a principios de los 60, viajó a Hawai, becado, y conoció a la que sería madre de Barack Obama.

Pero aquel estudiante ya estaba casado y volvería a casarse o a convivir, en total, cuatro veces. Así, el líder demócrata llegó a acumular ocho medio hermanos: uno murió y de George no sabía nada desde hacía años.

Golpeado por la miseria, George sólo reconoció que es hermano de quien sacudió la modorra estival en Europa y recorrió el ­Medio Oriente como un virtual presidente electo cuando lo rastreó la edición italiana de la revista Vanity Fair. Hasta entonces callaba su relación, algo que aún suele hacer. “Si alguien dice algo sobre mi apellido, digo que no estamos vinculados. Me avergüenza", contó en su casilla de 6 metros cuadrados con imágenes en las paredes de equipos de fútbol, playas paradisíacas y, sí, una de su hermano candidato.

Así, si algo faltaba en esta histórica campaña presidencial estadounidense era la irrupción de una sorpresa familiar. Y en la misma semana en que Obama redescubrió a un medio hermano la familia del republicano John McCain tampoco se quedó atrás, con la aparición de dos medias hermanas desconocidas de su mujer, Cindy.

En cuanto a Barack, sólo dedicó unas pocas líneas en sus dos libros autobiográficos a su medio hermano más chico, que hoy tiene 26 años. Lo recordó como "un chico hermoso, de cinco años, con una cabeza redonda". Nada más. Volvieron a verse en 2006, aunque la reunión no fue alentadora.

"Fue muy breve, hablamos durante unos pocos minutos. Fue como reunirse con un completo extraño", rememoró George, que vive en Huruma, un barrio en las afueras de Nairobi, la capital de Kenya.

"Tuve que aprender a vivir y tomar por mí mismo lo que necesitaba. Soy bueno con los puños", relató. Una realidad muy distinta de la de su medio hermano, que además de hacer historia con su candidatura, embolsó ingresos por US$ 4 millones en 2006 como senador y gracias a las ganancias de sus libros y conferencias.

Como era de esperar, la reaparición de George Obama en la miseria en la que también sobreviven otros familiares del senador demócrata despertó la inmediata crítica de las radios más conservadoras, que le endilgan mirar para otro lado ante las necesidades fraternales más imperiosas.

Sin embargo, si el hallazgo del medio hermano perdido de Obama causó revuelo, la vuelta de tuerca la aportó Cindy, la esposa de su rival republicano John McCain, que siempre se definió a sí misma como hija única, pero que ahora se sabe que tiene dos medias hermanas, una por el lado de su padre y la otra, de su madre.

"Es terriblemente doloroso. Es como si ella fuera la hija verdadera. Yo también soy una hija verdadera", desafió Kathleen Hensley Portalski cuando ventiló su bronca durante una entrevista con la Radio Pública Nacional (NPR).

Al igual que en el caso de Obama, ellas son hermanas por su padre. Pero a diferencia del progenitor de ellos, que murió en la pobreza, el de ella cimentó una fortuna que dejó sólo a Cindy, mientras que en su testamento, corregido, sólo legó US$ 10.000 a Kathleen, de su primer matrimonio.

Las hermanas se llevan once años, tuvieron muy poco contacto mientras crecieron (Kathleen pasaba las navidades y cumpleaños con la nueva familia) y no se hablan desde la muerte de su padre, Jim Hensley, en 2000.

A ellas se suma otra media hermana, Dixi Burd, fruto del primer matrimonio de la madre de Cindy. Pero mantiene su silencio, a diferencia de Kathleen, que, para complicar más el entuerto y alentar las especulaciones, es demócrata confesa y reaccionó indignada. "Me hace sentir como que no soy una persona o algo así", explicó. "Estoy furiosa."

Propiedades

Obama evitó meterse en el drama familiar de los McCain, aunque sí se metió con su fortuna y opinó que su rival republicano vive desconectado de la realidad y de los problemas cotidianos con los que lidian todos los días los norteamericanos.

El ataque surgió después de que McCain reconoció que ignora cuántas propiedades tiene con su mujer y debió consultar a sus colaboradores. Son siete en total, le aclararon. Algo demasiado jugoso para que Obama no lo atacara.

"Si no sabés cuántas casas tenés, entonces no sorprende que quizá pienses que la economía está fuerte", dijo con ironía.

La réplica republicana no se demoró: "¿Realmente quiere entrar en una discusión sobre casas alguien que ganó más de 4 millones de dólares el año pasado, acaba de volver de sus vacaciones en una playa privada de Hawaii y compró su casa de un millón de dólares con la ayuda de un criminal convicto?", desafiaron.

Claro que allí no se acaban los dolores de cabeza fraternales, que en su último capítulo alcanzó a las campañas de Obama y McCain por igual.

Además, la prensa detectó que Tony Rodham, el hermano de Hillary, y miembros de la campaña de la ex primera dama se reunieron esta semana a puertas cerradas con una asesora clave de McCain en el área económica, Carly Fiorina, quien busca atraer a demócratas heridos a las filas republicanas.

Alerta

  • WASHINGTON (AFP).- Dos oficinas de campaña del candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, recibieron sendas cartas con amenazas, una en New Hampshire y la otra en Colorado, donde el personal quedó en cuarentena, debido a la presencia de un polvo blanco considerado sospechoso. "Hemos puesto a todas nuestras oficinas en la mayor alerta", indicó el vocero de McCain.
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