
Un nieto de Stalin, contra Yeltsin
Extremista: un ferviente defensor de su abuelo, Dzhugashvili, sueña con restaurar la Unión Soviética y nacionalizar la economía.
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MOSCU.- Un nieto de Stalin anunció ayer que se prepara para presentarse en la arena política rusa como candidato a diputado al frente de una alianza de extrema izquierda contra "el enemigo del pueblo, (el presidente ruso) Boris Yeltsin".
Eugueni Dzhugashvili, de 62 años, nieto directo del dictador soviético, se presentará como candidato a la Cámara baja (Duma) a fines de 1999 por la coalición de la Unión de Oficiales y la Rusia del Trabajo, esperando que "renazca el Soviet Supremo".
Este político tiene en común con su abuelo Josef Dzhugashvili (verdadero nombre de Stalin) algo más que la forma de los ojos y los bigotes: también comparte algunas ideas.
La candidatura le fue ofrecida por dos jefes comunistas fusionados en el Bloque Stalinista: Viktor Anpilov, admirador del régimen norcoreano, y Stanislav Terijov, golpista fallido que en 1993 intentó asaltar un cuartel. Anpilov está seguro de reunir el 5% de los votos y hasta de superar el 10%.
Dzugashvili podría así asegurarse al menos una banca, aprovechando que en ciertos estratos - sobre todo entre los ancianos- su apellido sigue siendo popular en tiempos de crisis y desorden.
Enemigo del pueblo
Yeltsin "se ha convertido en el enemigo del pueblo", dijo Dzhugashvili, ex coronel de las fuerzas blindadas, e hijo de Yakov, primogénito de Stalin, que cuando era aún oficial fue capturado por los nazis y se suicidió. Stalin se había negado a canjearlo por un mariscal de campo. "No puedo ceder un mariscal por un teniente", habría dicho, según una difundida versión.
Eugueni sueña con "restaurar la Unión Soviética, volver a nacionalizar la economía, abolir la presidencia, regresar a los soviets y llevar al país a la situación de 1985". Esto es, a antes de la perestroika de Mikhail Gorbachov y de la Rusia de Yeltsin, producto ambas -según los stalinistas- de un "complot plutocrático-masón-judío".
Respecto de las atrocidades atribuidas al abuelo, cree que son "puras fantasías, inventadas por Nikita Kruschev y sostenidas por Gorbachov y Yeltsin, dos huevos de una sola gallina". Ellos son, dijo, los que permitieron la "rehabilitación de los verdaderos criminales de Rusia, los trotskistas".



