
Un pueblo casi desconocido que lucha por su autodeterminación
Suman el 40% de la población de Etiopía y no hay acuerdo sobre sus orígenes.
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El 19 de enero último, el Frente de Liberación Oromo atacó la zona de Mayale, en la frontera con Kenya (847 kilómetros al norte de Nairobi). Según su comunicado, fueron muertos al menos 62 etíopes y heridos, 20.Cayeron prisioneros un capitán, un cabo y 18 soldados; y fueron capturados 50 fusiles ligeros, un lanzagranadas antitanque, una ametralladora y numerosas municiones.
Moyale, perdida en la desolación, no fue tomada por los italianos en la invasión de la época de Mussolini hasta el 29 de junio de 1936. Y es, pese a su lejanía, un importante centro de caravanas. Se encuentra en territorio de la tribu oromo de los Borana. Al parecer, la razón del ataque en ese punto es la vecindad con Kenya, cuyo gobierno (el del presidente Moi) simpatizaría con el movimiento oromo.
Por el contrario, los somalíes, o al menos el Congreso Somalí Unido (que representa a la tribu Hawiya), tendrían una actitud más cauta.
Para su extraordinaria importancia y su volumen, los oromos son prácticamente desconocidos y representan un rotundo mentís a las ideas de moda en Occidente sobre la aldea global. Suman al menos un 40% de la población de Etiopía, lo que representa una cifra mínima de 25 millones de personas. Ocupan la región al sudoeste de ese país en dos grandes bloques, al este y al oeste de Addis Abeba, que se encuentra en una zona intermedia donde conviven varias naciones distintas, aunque domina la amhara, semita (Haile Selassie era amhara).
Los oromos, por el contrario, son kushitas y más oscuros que sus vecinos. Ambos pueblos se mezclaron mucho, en especial la nobleza.
Cien años de guerra
Los oromos (así se llaman ellos mismos) son denominados "gala" por los etíopes y los occidentales, nombre que ellos rechazan por considerarlo peyorativo. Comenzaron a instalarse en sus actuales comarcas (Oromia) en los siglos XV y XVI, expulsados al parecer de su tierra de origen por los somalíes; entraron en contacto con los etíopes en 1522 y fueron vencidos en 1569. Sin embargo, no fue hasta el reinado de Menelik II (1889-1913) que se los incorporó al imperio etíope.
Los Oromo estiman que esa conquista, a la que resistieron ferozmente, redujo su número a la mitad. El dato es de comprobación imposible dada la escasez y pobreza de los datos de población en todo el país. En todo caso, lord Lytton -el omnipresente inglés- indicó que la conquista no hubiera sido posible sin ayuda francesa.
Una gran rebelión se produjo en 1916, cuando fue destronado el emperador Lidj Yassu (1913-1916), nieto de Manelik, cuyo padre era Mohammed Ali, gobernador Wollo, musulmán y, al parecer, descendiente de Mahoma. Las simpatías del nuevo emperador por el islam, incluyendo su orgullo por esa ascendencia, le costaron el trono ya que pocos pueblos son tan apasionadamente cristianos (coptos) como los etíopes semitas (amhara y tigriña). Los oromo sostienen que Mohammed Ali era de su pueblo.
La resistencia duró hasta la invasión italiana y la enfrentaron con gran decisión y valor. En 1941, cuando Haile Selassie retornó vencedor al país, los oromo pidieron ayuda a los ingleses para establecer su propia república autónoma; sin éxito, pero se alzaron. La aviación inglesa los pulverizó. Volvieron a alzarse (1963-1972), y en 1964 el general Tedesse Birru fundó una asociación que llegó a reunir cinco millones de miembros. Birru fue asesinado durante la época del Derg, el régimen marxista que fue azote del país durante varios lustros.
El movimiento oromo se unió con los del Tigré y Eritrea para combatirlo, pero la caída del Derg implicó el reemplazo (o intento de) del control amhara por el del tigriña sobre el conjunto del país, con lo que llegamos a la época actual.
El Frente Oromo fue fundado en 1973 e inicialmente aspiró a la independencia, pero ahora parece que su planteo se resume en derecho de autodeterminación, unidad política con otras naciones (se sobreentiende que de Etiopía, país que reúne varios), sobre la base de respeto de intereses mutuos y asociación voluntaria. La trampa está en el uso de "si es posible". Su secretario general es Gelasa Dilbo.
Hay otras organizaciones menores, como el Frente Islámico para la Liberación de Oromia, el Frente Unido de Liberación y la Organización Democrática del Pueblo Oromo.
Estados Unidos, durante la época de Bush, rechazó categóricamente el planteo oromo: "No hay democracia, no hay ayuda" (conferencia de Londres, 1991). El problema es que el concepto de democracia occidental y el sistema de partidos es totalmente ajeno a la tradición oromo, fundada en las clases de edad ("gada").
Una sociedad peculiar
La monarquía como tal no ha existido nunca entre los oromo, aunque hubo pequeños reinos. La base de la sociedad está en las clases de edad, que se integran por grupos iniciados en la adolescencia y que pasan por cinco grados de ocho años cada uno (o sea, 40 en total), desde joven, guerrero y finalmente anciano. Los de esta categoría gobiernan, arbitran situaciones y eligen a los funcionarios. Carecen tanto de rey como de jefe único, aunque ejerce sus funciones, con poderes muy limitados, el Abba Gada, considerado su gran pontífice, el más alto de su jerarquía en tiempo de paz. Su duración es de 8 años, improrrogables, y no es reelegible.
Lo que dificulta las ideas (o deseos) norteamericanas es que no sólo la sociedad, sino todo, la vida política incluida, está regido hasta hoy por el sistema "gada", es decir, por las clases de edad.
Los oromos tienen más de 200 tribus, cada una de las cuales se considera la más importante y más antigua, y aunque estén de acuerdo en que son todos parientes no han podido aún armar un árbol genealógico nacional aceptado. Unos dan por antepasado a una serpiente unida a una muchacha; otros, a Ormo (Oromo), bisnieto de Esaú, el hermano de Jacob (o Israel), el antepasado de los judíos. Esto lo hace primo segundo de Job, cuyas penalidades narra un libro de la Biblia.
Hay para elegir.

