
Un susto para Dick Cheney
El vicepresidente de EE.UU. estuvo internado tres horas
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WASHINGTON.- El vicepresidente de Estados Unidos, Richard Cheney, se realizó ayer una serie de estudios médicos en un hospital de Washington a raíz de unos trastornos respiratorios que padecía y poco después se retiró a su residencia, ya que los resultados no indicaron ninguna anormalidad.
"Me siento bien", dijo Cheney antes de subir a su vehículo oficial al retirarse del hospital de la Universidad George Washington, acompañado por su esposa, Lynne.
Cheney, de 63 años, tiene un historial de problemas cardíacos y ha sufrido cuatro infartos, el último de ellos poco después de la victoria de George W. Bush en las elecciones presidenciales de 2000.
Durante esas tres horas en el hospital, el vicepresidente se sometió a un electrocardiograma que no reveló anormalidades. La lectura del marcapasos que lleva desde hace tres años tampoco indicó cambios, por lo cual Cheney no debió quedar internado en el hospital, según explicó una vocera suya, Mary Matalin.
Cheney arrastraba un resfrío desde el jueves último, cuando participó en una cacería en Dakota del Sur, y ése podría ser el origen de las dificultades respiratorias del funcionario, agregó Matalin. Aunque esas dificultades eran su único síntoma, su cardiólogo, el doctor Jonathan Reyner, lo instó a que se sometiera a las pruebas como medida de precaución.
El vicepresidente, una de las figuras más polémicas y con mayor influencia en el gobierno norteamericano, se trasladó al centro médico en su vehículo oficial y entró por sus propios medios.
El jefe de gabinete de la Casa Blanca, Andrew Card, notificó la situación al presidente Bush, después de que éste regresara de andar en bicicleta en unas instalaciones del Servicio Secreto en las afueras de Washington.
Cheney, al que se le implantó un marcapasos en junio de 2001, mantuvo una intensa actividad en la campaña electoral correspondiente a los comicios presidenciales del 2 de este mes y se desplazó frecuentemente por todo el país, incluido un viaje de última hora para celebrar un mitin en Hawaii.
En su último chequeo, el 11 de marzo pasado, los médicos determinaron que su corazón había funcionado bien y el marcapasos, programado para entrar en funcionamiento ante la mínima irregularidad del ritmo cardíaco, no había tenido que asistir al corazón.
Antes del comienzo de la campaña electoral, su historial médico hizo que corrieran los rumores sobre su posible renuncia a un segundo mandato, algo que Cheney desmintió casi inmediatamente.
Historial de problemas
El vicepresidente sufrió el primer infarto en 1978, cuando sólo tenía 37 años. El segundo se le produjo en 1982 y tras sufrir el tercero, en 1988, se sometió a una intervención de cuádruple by pass.
El 22 de noviembre de 2000, pocos días después de las elecciones que le dieron la presidencia a Bush, Cheney padeció un cuarto ataque al corazón, que los médicos consideraron leve, y se le practicó una angioplastia para desbloquearle una arteria. En marzo de 2001, después de que el vicepresidente se quejó de un dolor en el pecho, fue necesario repetir esa intervención quirúrgica.


