
Una operación difícil por una situación inusual
El sumergible estaba atrapado por cables
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MOSCU (AFP).– Existen varios medios para salvar a la tripulación del submarino inmovilizado en el fondo del mar, pero pocos eran aplicables a la situación sin precedente del batiscafo ruso AS-28, que estaba enganchado en los cables de una antena submarina a 190 metros de profundidad.
El jefe adjunto del Estado Mayor de la marina rusa, Vladimir Pepelaev, explicó que sus hombres tenían dos posibilidades para salir del submarino AS-28 Priz: o un aparato teledirigido que cortara los cables que habìan enganchado el batiscafo o un remolcador que arrancara del fondo el ancla de la antena y permitera así que el aparato y los cables salieran a la superficie.
Anoche, finalmente tuvo éxito el primero de los métodos después de horas de trabajo y de haber superado un problema técnico que retrasó la tarea.
Así, el robot submarino británico cortó los cables que tenían atrapado el batiscafo, lo que permitió que emergiera a la superficie. Aparentemente, los rusos no habían tratado de llevar a cabo esta operación por su cuenta y sólo se limitaron a observar la situación del pequeño submarino gracias a unas cámaras incorporadas a un artefacto teledirigido llamado Tiger.
En principio, el batiscafo permite el ascenso libre hasta la superficie de los tripulantes, que disponen de escafandras y de botellas de oxígeno y helio. Sin embargo, según explicó al diario Kommersant un ex responsable del sector submarino del Ministerio de Defensa, el vicealmirante Iuri Sukhatchev, esta operación de ascenso individual solamente era posible a una profundidad máxima de 100 metros.
Teóricamente, los marinos podrían subir a la superficie también en una “campana” llena de oxígeno transportada por un barco de rescate, que tendría que ser situada al lado del batiscafo hundido por otro aparato similar.
Sin explicar detalladamente por qué este método no había podido aplicarse en este caso, Sukhatchev indicó que era “imposible cortar el casco con equipos de soldadura autógenos (que no precisan otros materiales para efectuar la soldadura)” y estimó que la única solución viable era “desenganchar lo que retiene” el submarino.





