
Vivir en Guatemala
Por Jesica Stescobich jstescobich@hotmail.com
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Estoy por cumplir 21 años y trabajo en Guatemala, lugar donde me quedaré 5 meses, para después regresar a mi tan hermoso país.
Cuando me hicieron la propuesta de trabajar aquí, entró una duda enorme en mi pensamiento, además de todos los cuestionamientos que surgen, para cualquiera que tiene que dejar el país (familia, amigos, costumbres, el sentimiento de un hogar y mucho más). Esa duda que titilaba hasta el momento de llegar aquí, a Guate, como aquí le dicen, era cómo será vivir en Centroamérica, porque como bien escuchamos, nosotros los argentinos, pensamos que nada será como nuestro país. Y es verdad…nada lo es…pero porque no existen las comparaciones entre lugares. Cada lugar tiene su destello, su encanto, su gente y sus sueños…
Guatemala, específicamente la ciudad, es un mundo de gente. Pero nada de caminar por las calles, todo es en auto, tránsito en horas pico, calles y avenidas angostas, pocos semáforos, y mucho respeto a la hora de manejar.
El clima es bien raro, para lo que nosotros estamos acostumbrados. Al país lo llaman la eterna primavera, pero todavía no encontré el significado de la definición. Todos los días, se experimenta una variedad de estados meteorológicos enorme. Si amanece con sol, llueve por el mediodía, si amanece con lluvia, el día está predestinado a ser soleado y más caluroso. Eso tuve que aprender a la hora de llegar, como tantas otras cosas que hay que aprender aquí.
Nada de lo que había imaginado se parece a Guate. La ciudad es hermosa, rodeada de volcanes y de mucha vegetación, estamos en el medio del rainforest me dijeron cuando llegué, y así es. En pocos lugares del mundo se encuentra una ciudad tan variada, tiene paisajes hermosos, y es mucho más desarrollada de lo que podemos imaginar. Yo pensaba, y que haré con la comunicación, Internet, el supermercado, la carne, y tantas cosas que pensamos que somos los únicos en tener. Pero nada es como imaginamos, o como calculamos.
La gente está enferma de los teléfonos celulares y del gimnasio, de la peluquería y de la estética, como nosotros en Argentina lo estamos… y quizás más aún.
Está lleno de productos gringos, lo importado es lo mejor, como nosotros también pensamos, y hay mucho diseño y decoración.
Pensaba si podría conseguir sahumerios, y me miraron como una loca cuando pregunté. Pero no porque no se consiguen, sino porque los llaman con su nombre correspondiente, inciensos, y está plagado de ellos. ¿Qué pensamos a veces lo argentinos, que somos los únicos en tener ciertas cosas…?
Guate me abrió los ojos, me hizo ver que Buenos Aires es una ciudad hermosa, la Europa de Latinoamérica, es verdad, pero también padecemos los problemas de serlo. Estamos considerados engreídos, porque nuestras ciudad es moderna, y nuestra gente linda y bien vestida. Y, es verdad. Pero acá también hay gente linda. Y la gente tiene un grado de hospitalidad inmenso, que me sorprende cada día más.
Esa es Guate, una ciudad que imaginamos tercermundista y llena de pobreza, pero que perfectamente podrían ser engreídos de las bellezas que tienen, y no lo son. Que perfectamente podrían sentirse orgullosos de sus industrias, y no lo están. Que perfectamente podrían autodenominarse la Europita de Centroamérica, y no lo hacen. Acá la gente se guía por lo que hace, por lo que siente y por lo que es. Y es un país maravilloso…
Pero ojo! Adoro mi país, adoro mi Buenos Aires, y no lo cambio por nada del mundo. Igualmente siempre uno encuentra algo con que compensar, nunca reemplazar, lo que tanto añora. Y sí, lo encontré, y acá estoy, con mis últimos sobres de mate cocido, y deleitándome en algún buen restaurant de un sabroso pedazo de carne, pero feliz.
Es difícil la distancia, pero se puede.
Es difícil encontrar amigos y buena gente, pero se puede.
Es difícil estar lejos de mi Argentina, pero se puede…
Y a la hora de volver, quiero poner mis fuerzas para que el país salga adelante, como todos, pero además para que cambiemos nuestra forma de expresarnos. No quiero padecer otra vez que digan que los argentinos somos engreídos, quiero que digan, el país de linda gente, la ciudad moderna, pero que nos valoren por lo que tenemos y sentimos, no por esa imagen estereotipada que padecemos y tenemos que cambiar…


