
Vivir en México con el peor sueldo básico
La segunda potencia de América latina tiene el ingreso mínimo más bajo del mundo: 4,89 dólares por jornada, por debajo de la línea de pobreza; es el sueldo de 23 millones de trabajadores
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CIUDAD DE MÉXICO.- México es la segunda economía de América latina, pero su fortaleza y pujanza pasan totalmente inadvertidas para al menos 23 millones de trabajadores locales.
De acuerdo con un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el salario mínimo de este país es el peor del mundo y en los últimos 38 años se depreció un 77%.
La ONU dictaminó que el abismo de la pobreza se abre cuando alguien gana menos de cinco dólares por día, una brutal frontera socioeconómica que el ingreso mínimo mexicano ni siquiera es capaz de superar.
Con la inapelable frialdad de las matemáticas, sus 63,77 pesos por jornada (4,89 dólares) condenan a quienes los ganan a trabajar para ser pobre, y dejan a la sociedad ante una pregunta sin respuesta: ¿de qué sirve ser una potencia económica si, al mismo tiempo, la brecha de desigualdad de los ingresos es de las más amplias del planeta?
En palabras de Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), "la experiencia de México, que se convirtió en el único país de la región donde el valor del salario mínimo es inferior al del umbral de pobreza per cápita, contrasta con la de otros países como Costa Rica, donde el «minisalario» triplica el ingreso equivalente a ese umbral".
Para The Economist, esos 63,77 pesos diarios constituyen un salario mínimo "indefendiblemente mezquino", calificación que el 15% de los trabajadores de este país padecen en carne propia.
Sin canasta básica
Según la OCDE, hay más de 23 millones de mexicanos a los que el sueldo no les alcanza para acceder a la "canasta ampliada", que además de los alimentos indispensables para las necesidades básicas de una persona incluye ropa, calzado y gastos en salud, vivienda, transporte y educación.
Esos 23 millones de personas en graves problemas para mantenerse, que ganan dos salarios mínimos o menos por mes, representan un alarmante 42% de la población trabajadora de México, y su drama constituye un inocultable y cruel cuestionamiento al triunfalismo político que ve en las reformas fiscal, energética y bancaria del gobierno priísta de Enrique Peña Nieto un pasaporte a la estabilidad y desarrollo de las principales economías del mundo.
De hecho, el inesperado costo de la estabilidad económica posterior al "efecto Tequila" de 1994 podría ser una de las razones ocultas tras el espectacular deterioro sufrido por el salario mínimo mexicano en las últimas décadas.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la economía local creció a un ritmo anual de 2,8% en los últimos 30 años; entre 1930 y 1970, en cambio, había crecido entre un 6 y 7% anual.
Como los montos de las jubilaciones, los impuestos, las tarifas de servicios, los créditos estatales para la vivienda y hasta las multas del tráfico se calculan de acuerdo con el salario mínimo, la política oficial de mantenerlo inalterable conquistó una estabilidad soñada, próxima al estancamiento, pero muy alejada de los temibles desbarajustes provocados por la inflación.
El lado negativo fue la consolidación de un salario mínimo bajísimo, o como ha dicho el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, "una estabilidad que pagaron los pobres".
Empujada por el hundimiento del salario mínimo, la brecha de desigualdad de los ingresos y la injusticia social campean tanto por los grandes centros urbanos como en las zonas rurales de este país, que, detrás de Brasil, es la segunda economía de América latina.
En el municipio de Hermosillo, en el estado de Sonora, los indígenas de la comunidad triqui reciben entre 1,20 (US$ 0,09) y 3,50 (US$ 0,26) pesos por cajón de cosecha en los cultivos de vid.
Por otra parte, de acuerdo con datos de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), en México trabajan más de tres millones de niños de entre 3 y 17 años (la mitad de ellos, en las grandes ciudades), de los cuales el 25% recibe hasta un salario mínimo y el 47% no percibe ninguna remuneración.
Propuestas de cambio
Ante semejante panorama, el gobierno izquierdista de Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno del Distrito Federal, acaba de anunciar que presentará una propuesta de aumento del ingreso mínimo, que se incrementaría año tras año hasta alcanzar el costo de la "canasta ampliada", cuyo valor hoy rondaría los 2518 pesos mensuales (193 dólares).
Y el derechista Partido Acción Nacional (PAN), que gobernó México entre 2000 y 2012, planea una consulta popular sobre el tema en junio del año próximo, en ocasión de las elecciones que renovarán la Cámara de Diputados.
De prosperar, la consulta organizada por el PAN podría llevar al debate un dato incómodo hasta para los propios legisladores panistas, cuando se difunda la cifra de 77 salarios mínimos que cada diputado federal gana por día, entre sueldo, gastos por "asistencia legislativa" y de "atención ciudadana".
Mientras tanto, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, ya señaló que "el aumento del salario mínimo sólo traerá como consecuencia el crecimiento del empleo informal". Sobre los ingresos percibidos por los legisladores no hizo ninguna referencia.
Los sueldos de la región
- La diferencia cambiaria y el poder de compra en cada país dificultan las comparaciones. Pero la Argentina y Venezuela lideran la región en cuanto a salario mínimo
- Recientemente, el gobierno argentino fijó el salario mínimo en $4400, equivalentes a 523 dólares (al cambio oficial)
- Chile tiene un piso salarial de 225.000 pesos (420 dólares) y Uruguay de 6960 pesos (417 dólares). En Brasil, la principal potencia regional, es de 742 reales (388 dólares)


