
Volvió Chávez: reasumió el poder y moderó su discurso
Aunque reiteró que podría quedarse hasta 2021, llamó a la unidad y dijo que no habrá caza de brujas
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CARACAS (De un enviado especial).- El presidente Hugo Chávez retomó ayer el poder en Venezuela 48 horas después de haber sido desplazado y, tras una de las crisis institucionales más dramáticas en la historia reciente de América latina, llamó a "recuperar la institucionalidad" y ofreció un mensaje de paz y unidad, en el que garantizó que no habrá una "caza de brujas".
Sin embargo, dio una clara muestra de que sigue tan aferrado al poder como antes, al advertir que "ahora tal vez no me vaya ni en 2021".
Chávez, derrocado en la madrugada del viernes en un golpe cívico-militar que conmovió al país y despertó alarma en la región, fue rescatado por un grupo de paracaidistas leales de la isla La Orchila, donde estaba detenido. Las masivas manifestaciones de los sectores chavistas, la resistencia de una parte de las fuerzas armadas a las medidas del nuevo gobierno y la fuerte presión internacional se sumaron para forzar la salida del empresario Pedro Carmona, que asumió el viernes y disolvió el Congreso.
Chávez recibió el poder de manos del vicepresidente Diosdado Cabello, quien se hizo cargo fugazmente del gobierno en la madrugada, tras el fracaso del golpe. El ex coronel, con una cruz en la mano, prometió introducir rectificaciones. "No tengo odios ni rencores", dijo.
La violencia que vivió Caracas en las últimas jornadas volvió a repetirse ayer, cuando grupos de revoltosos atacaron locales y tiendas, en una airada reacción contra los comerciantes por haberse sumado a una huelga general que comenzó una semana de agitación y tensión política.
Mientras Washington manifestaba su esperanza de que Chávez ahora modifique el rumbo de su gobierno, Cuba, Irak, Libia e Irán expresaron su alegría por el retorno de Chávez al poder.
Reasumió Chávez y moderó su discurso
Luego de retomar la presidencia habló con ánimo conciliatorio; sin embargo, amenazó con quedarse hasta 2021
CARACAS.– Tras uno de los episodios más sorprendentes en la historia de América latina, demasiado rica en excentricidades políticas, Hugo Chávez recuperó ayer la presidencia de Venezuela y, aunque ensayó un tono conciliatorio, se mostró decidido a aferrarse más que nunca al poder.
“Ahora tal vez no me vaya ni en el 2021”, afirmó por la tarde el restituido mandatario ante decenas de paracaidistas de la 42ª. Brigada de Maracay, una de las primeras unidades en revelarse para exigir su liberación.
“A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César y al pueblo lo que es del pueblo”, había exclamado un triunfante Chávez, con un puño en alto, a las 4.35 de la mañana, desde un iluminado balcón del palacio de Miraflores y ante una multitud que había pasado varias horas esperando su regreso al poder.
Con un mensaje inicial que intentó ser conciliatorio y en el que prometió que no habrá una cacería de brujas, Chávez, que mostraba buen aspecto, llamó a “recuperar la institucionalidad” y afirmó: “Yo no vengo con ninguna cara de odio o rencor”.
Y pese a que los saqueos continuaban ayer en varios puntos del país, Chávez dijo que retomó el poder gracias a sus soldados, que hicieron “una contrarrevolución sin disparar un tiro, sin derramar sangre”.
Sin embargo, aseguró que “hay que tomar decisiones y ajustar muchas cosas –aunque, destacó–, siempre apegados a la casi sagrada Constitución”.
El discurso del mandatario era interrumpido por los gritos de los miles de seguidores que colmaron las inmediaciones del palacio de gobierno, cantaron el himno nacional y arrojaron fuegos artificiales para celebrar el regreso menos esperado.
A un lado de Chávez se encontraba el vicepresidente, Diosdado Cabello, que había asumido pocas horas antes la presidencia en carácter transitorio, tras la renuncia a la magistratura del empresario Pedro Carmona Estanga.
Opositores detenidos
El ex mandatario de facto, que gobernó cometiendo casi todos los errores políticos que pudo cometer en 48 horas, se encontraba presuntamente detenido en el Fuerte Tuina, el mismo sitio donde permaneció Chávez bajo arresto, y ahora podría enfrentar un juicio por sus acciones.
La misma situación de Carmona era ayer enfrentada por al menos cien civiles y militares que se encontraban detenidos en distintas dependencias militares del país. Cabello, que aseguró que todos “tendrán un juicio claro y apegado a las normas internacionales de derechos humanos”, afirmó que algunos uniformados podrían recibir cargos de “rebelión militar”.
En este sentido, el vicepresidente acusó a Carmona y al general Efraín Vásquez de haber planificado el golpe de antemano y, como prueba, mostró a la prensa una banda presidencial que supuestamente los alzados encargaron a una empresa de Madrid y que olvidaron en una de las habitaciones del palacio de Miraflores.
“Ellos tenían una fecha tope en la planificación del golpe sin importarles la vida de los venezolanos que podían caer”, denunció Cabello, quien también arremetió contra la prensa.
“Se investigará a los grandes medios de comunicación”, afirmó, al tiempo que agregó que el gobierno de Chávez “no ha caído en el error de ponerse a perseguir a la gente. El que no quiera estar aquí, que se vaya. Pero no los vamos a perseguir”.
Festejos y violencia
Durante toda la madrugada los canales de televisión y los diarios más importantes de esta ciudad habían vivido horas de terror, acosados por una multitud de chavistas que intentaron –y en algunos casos lograron– tomar las instalaciones de los medios. Esto obligó a los periodistas a evacuar los edificios y por tal razón los diarios no aparecieron ayer.
Este hostigamiento, sumado a varios saqueos denunciados en el oeste de la ciudad, donde ayer volvieron a vivirse graves situaciones de violencia, es lo que lleva a la oposición a desconfiar del aparente ánimo conciliatorio del gobierno.
La Nacion pudo comprobar cómo decenas de vidrieras de comercios propiedad de opositores al gobierno resultaron destruidas por turbas de seguidores del presidente, bajados desde los cerros que rodean la ciudad. Las calles de ese sector de Caracas parecían ayer el escenario de un campo de batalla, con vidrios rotos en las aceras, cartuchos de bala desperdigados por el piso y macabras manchas de sangre, que, aunque no hay datos oficiales, parece haber corrido mucho en la noche del regreso.
“Este es el pueblo de Venezuela”, exclamaba ayer, en la céntrica plaza Bolívar, León Felipe Delgracia, mientras le vendía una arepa “con mantequilla” a Mariluz Zaldívar, una chavista de 33 años que había pasado toda la noche celebrando la vuelta del presidente.
Durante todo el día, las bocinas de los seguidores al mandatario sonaron por toda la ciudad, donde muchos automóviles circularon con los cristales pintados con leyendas que vivaban a Chávez y que lucían la bandera tricolor del país.
Para otros, sin embargo, el de ayer no fue un día de celebración. “Volveremos a salir a las calles para que esta farsa se acabe y Venezuela vuelva a ser un gran país”, decía un opositor de 53 años que no quiso identificarse por temor a represalias.
Es que aunque en Caracas y en el resto del país la institucionalidad parece haberse recobrado, el miedo y la tensión, ahora vividos por el otro bando de esta nación dividida, continúan.
No tan rápido
- CARACAS (EFE).- Yo estaba seguro, pero completamente seguro, de que volveríamos... Lo único, es que jamás me imaginé que regresaríamos tan rapidito", dijo Chávez en declaraciones transmitidas a la nación después de volar en helicóptero desde una isla caribeña venezolana donde estuvo cautivo, y aseguró estar "estupefacto" por la "contracontrarrevolución" que permitió su rápido retorno al gobierno.

