¿Y si funciona? La pregunta que se empiezan a hacer muchos británicos

Mark Landler
Mark Landler MEDIO: The New York Times
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2 de febrero de 2020  

LONDRES.- La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE) generó una sensación de duelo entre los muchos británicos que siempre creyeron que el Brexit condenaría a su país, otrora a la vanguardia de Europa, a un futuro de mediocridad política e irrelevancia geopolítica.

Pero hay muchos otros que vivieron el Brexit como ese día de liberación en el que Gran Bretaña, ya libre del yugo burocrático de Bruselas, ingresará a pasos agigantados en un futuro de innovación económica y vigorosa y en una era potente y esclarecida de la política, "un momento de verdadera renovación nacional", en palabras del primer ministro Boris Johnson.

Ese argumento a favor del Brexit ahora será puesto a prueba, y está obligando incluso a sus opositores más fervientes a hacerse una pregunta que básicamente desdeñaron durante los tres años y medio de discusión: ¿y si el Brexit funciona?

"Los cambios disruptivos pueden ser beneficiosos para un país", dice Tony Travers, profesor de Ciencias Políticas de la Escuela de Economía de Londres. "Y eso es esencialmente lo que logró el Brexit".

Por supuesto que Gran Bretaña no es ajena a los cambios disruptivos. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, tuvo que adaptarse a dejar de ser un imperio, ingresando en una alianza atlántica y construyendo un Estado de bienestar al estilo europeo. A principios de la década de 1980, Margaret Thatcher lideró una revolución de libre mercado que desmanteló partes de ese Estado benefactor y alimentó un nacionalismo británico que terminó de eclosionar durante el extenuante debate por el Brexit.

Ahora, Gran Bretaña se está rehaciendo a sí misma nuevamente, separada de Europa y frente a un futuro en el que su conformación social y económica, así como su lugar en el mundo, están todavía en el aire.

Travers dice que al darles a los que apoyan el Brexit una chance de llevar sus ideas a la práctica, la política británica podría fortalecerse. Con el país desligado de la UE, Johnson y su gabinete ya no podrán echarle la culpa a nadie de sus problemas. A partir de ahora, el votante británico hará responsable de lo que pase a sus propios líderes.

Desde el punto de vista económico, el Brexit es difícil de defender. La mayoría de los expertos dijeron que la decisión británica de dejar el bloque regional probablemente privaría al país de una importante cuota de crecimiento adicional durante la próxima década. Pero los pronósticos de una catástrofe tal vez fueron exagerados, y es difícil que la gente extrañe lo que nunca tuvo.

Según los expertos, es probable que Gran Bretaña crezca a la par de Europa durante algunos años, una tasa de crecimiento nada brillante, pero que tal vez supere levemente a la de Francia y Alemania.

Si eso ocurre, y Gran Bretaña logra establecer una relación comercial estable con la UE, los defensores del Brexit tal vez reclamen su victoria. Y eso es más probable aún si el bloque, como predicen algunos expertos, ingresa en un período de turbulencia económica.

"El argumento de Johnson es que de acá a 10, 15 o 20 años, miraremos hacia atrás y diremos que lo que le convenía al país era salir de la UE", dice Mujtaba Rahman, director ejecutivo de la consultora de riesgos político Eurasia Group. "Los dados están en el aire, pero si le sale bien, hay razones para creer que Gran Bretaña prosperará".

Los defensores del Brexit no tienen tantas dudas: hablan de una "Bretaña global", pujante en innovación tecnológica, liberada de regulaciones, que como un agente libre, puede hacer negocios con todo el mundo. Gran Bretaña, dicen, sellará lucrativos acuerdos comerciales y se convertirá en un imán para las inversiones extranjeras.

"Todo empieza con el libre comercio", dice Patrick Minford, economista de la Universidad de Cardiff. "Todos hablan de la UE como un bastión del libre comercio, pero no lo es. Nosotros queremos comerciar libremente con todos, en especial con Estados Unidos".

Minford argumenta que Gran Bretaña podría sumar ocho puntos porcentuales a su PBI en la próxima década si lograra desmantelar las barreras comerciales, y cuatro puntos si eliminara solo algunas de ellas. Además, podría beneficiarse de sus innovaciones tecnológicas en sectores como el de inteligencia artificial.

Sin embargo, la mayoría predice que el Brexit hará caer la tasa de crecimiento de Gran Bretaña, al privarla de ingresos a su PBI. Esas pérdidas podrían ubicarse entre el 1,2% y el 4,5% de su PBI, dependiendo de los términos del acuerdo de salida de la UE.

Pero los defensores del Brexit dicen que tras recuperar el control de sus asuntos, que estaban en manos de funcionarios no elegidos en Bruselas, el pueblo británico podrá aprobar las normas que más le convengan a Gran Bretaña, y no a los demás 27 países.

The New York Times

Traducción de Jaime Arrambide

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