Zapatero vislumbra problemas económicos
Durante su nueva investidura, admitió las dificultades que atraviesa España y prometió medidas "inmediatas"; propuso una "estrategia de todos los grupos" contra ETA
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MADRID.- El socialista José Luis Rodríguez Zapatero pidió hoy la confianza del Parlamento durante su discurso de investidura como presidente del gobierno español en el Congreso, con los objetivos de hacer frente con medidas inmediatas a la desaceleración económica y lograr la victoria definitiva, con la unidad de todas las fuerzas políticas, sobre ETA.
"Pido la confianza para impulsar una clara idea de España, un país próspero, unido y diverso, comprometido con la causa de la paz", señaló Rodríguez Zapatero en su discurso ante el Congreso.
El líder socialista se fijó el objetivo también de continuar en los próximos cuatro años "el crecimiento y prosperidad de España para superar de la mano de empresarios y trabajadores la fase de desaceleración económica que atraviesa nuestra economía en el contexto mundial".
En relación a la lucha contra ETA, aseguró que el grupo terrorista vasco desaprovechó las "oportunidades", en relación al malogrado proceso de diálogo, y ahora "sólo tiene un destino: poner fin a su barbarie criminal definitivamente".
"Agradezco el apoyo que las fuerzas políticas parlamentarias dispensaron al gobierno en la pasada legislatura. Ahora lo reclamo para diseñar una estrategia antiterrorista compartida por todos los grupos de la cámara; insisto, quiero que sea de todos los grupos", propuso Zapatero al presentar su programa de gobierno.
El futuro presidente del gobierno español no mencionó explícitamente si desistirá de negociar con ETA la deposición de las armas, como hizo sin éxito durante la pasada legislatura y por lo cual fue duramente criticado por la oposición conservadora.
"Estamos más cerca del final de ETA, pero no lo hemos logrado todavía", reconoció Zapatero. "ETA está más débil que nunca" y sólo tiene un destino: poner fin a su barbarie definitiva e incondicionalmente", ya que "ha desaprovechado las oportunidades de la democracia", lo que "hace aún más negro su destino", manifestó el presidente del gobierno en funciones.
En el plano económico, tras reconocer que las turbulencias financieras de los mercados internacionales y la escalada del precio del crudo, material primas y de algunos alimentos provocan incertidumbre, anunció la adopción de medidas "inmediatas" y también a "medio plazo" para hacer frente a la situación.
Para Zapatero, los buenos fundamentos de la economía española "son un buen amortiguador, pero no un muro que nos aisle", por lo que señaló que en esta legislatura habrá un panorama de crecimiento menor que en la anterior.
"No es un horizonte prolongado sino transitorio, por lo que los españoles deben tener la seguridad de que pasado ese paréntesis se reanudaran los parámetros anteriores", señaló.
Anunció que en la primera semana de su gobierno pondrá en marcha la deducción de 400 euros prometida en su programa electoral y un plan de recolocación para los desempleados que hayan perdido su puesto de trabajo en el sector de la construcción. También dijo que convocará a los agentes sociales para forjar un nuevo acuerdo económico y social que abarque al mercado de trabajo.
Pese a la desaceleración económica, Zapatero afirmó que su gobierno mantendrá las políticas sociales, aumentará el salario mínimo y las pensiones más bajas y desarrollará leyes como la de ayudas a las personas dependientes y la política de igualdad entre hombres y mujeres.

