
Fue en el marco del Isenbeck Rock N´Chop 2017; la banda interpretó cerca de 30 canciones en un show con entrada libre y gratuita que se convirtió en uno de los eventos del verano
1 minuto de lectura'
Sábado a la noche, 21 horas, la banda liderada por Ricardo Mollo toma el escenario del Polideportivo de Pinamar. Para entonces, decenas de seguidores provenientes de otras ciudades, los habían aguardado acampando en los bosques de los alrededores, desde la noche anterior. Durante todo el día, Pinamar había sido invadida por una especie de Divididos-Manía: los anunciaban en carteles arrastrados por helicópteros sobre el mar, en afiches sobre la vía pública, y sus canciones sonaban en autos y bares a todo volumen. Se hacía imposible para cualquiera que estuviera en la ciudad movilizarse sin sentir las expectativas generales por lo que sucedería en este concierto.
Para mitigar la ansiedad, el precalentamiento propuesto por la marca organizadora no pudo ser mejor. A las 16, cuando finalmente las puertas se abrieron, un patio cervecero y un predio repleto de food trucks recibieron a los primeros en llegar. La ciudad encontró en Isenbeck Rock n´Chop, un perfecto punto de encuentro para los amantes del rock y de la buena cerveza, es decir, para casi la totalidad de los que veranean en la costa cada verano.
El evento fusionó de manera asombrosa un ambiente totalmente familiar con otro de rockeros pura cepa. El primero en notar esta combinación fue el mismo Ricardo Mollo que, luego de tocar el tercer tema, “Elefantes en Europa”, pidió una pausa para invitar a que los padres “pasen a sus chicos para adelante”. “Muchos nenes se están asustando de la intensidad que hay en el campo. No queremos que le tengan miedo a esta música. Pasenlos para adelante y que sean los primeros en disfrutar el show”, pidió. Pronto, decenas de niños emergieron de la muchedumbre para ser elevados por el personal de seguridad que les asignaba un espacio para sentarse frente a las barras. Cuando “Tengo” sonó a continuación, el entusiasmo de esa primera fila infantil fue casi tan grande como el de los adultos.

Lo que siguió fue un show que le hizo justicia tanto al mote de la banda, “la aplanadora del rock”, como al del festival, “si es rock, que sea posta”. La lista de temas dejó feliz a todo el mundo: hubo hits (“El 38”, “Spaghetti del rock” y “Ala Delta”, “Qué tal?”, por nombrar solo algunos), hubo homenajes (a Pappo, a Atahualpa Yupanqui, a Spinetta y a Horacio Guarany) y hubo momentos retro, con clásicos de Sumo. Hubo también confesiones personales. “A ver si con tanto volumen puedo cantarles a Coco, mi perro que murió hace unos días y a Coco mi padre que murió en 1988, y me escuchan en el cielo”, dijo Mollo y mostró su faceta más sensible antes de comenzar a despedirse.
También hubo espacio para la solidaridad. Isenbeck y Fundación Sí solicitaron a quienes asistieron al evento llevar un alimento no perecedero. La propuesta tuvo una muy buena respuesta del público y se recaudaron siete toneladas que serán destinados a los afectados por las recientes inundaciones de Volcán Jujuy.
Mientras todo esto pasaba, miles de personas en cada rincón del Polideportivo, brindaban por el verano, el rock y los amigos, con la única cerveza del país elaborada exclusivamente en base a ingredientes naturales sin aditivos ni conservantes y empleando materia primas seleccionadas. El show terminó a las 23.30 pero como cada verano, la electricidad de Divididos y los brindis helados, se quedaron totalmente instalados.
1
2La noche de Mirtha: del brillante look de la Chiqui en la previa a su cumpleaños 99 a sus consejos para mantenerse espléndida
3Mirtha Legrand se reencontró con Jimena Monteverde y emocionó a todos: “Me hacés llorar”
4Así está hoy Carolina Chiappetta, la ex Gran Hermano que se volvió viral por años por un momento con Solita Silveyra


