A la playa sin basura
Aunque salir de vacaciones signifique olvidarse de la rutina, no quiere decir que haya que dejar de ser responsable con el medio ambiente. Mejor que la conducta ecológica viaje con uno a todas partes, y a la playa también
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Llega el verano, los turistas, y ahí están las playas de enero a marzo: colapsadas. "Esto provoca una saturación de los sistemas de saneamiento en el ambiente y hace más difícil mantener la limpieza. Además, los animales marinos se ven desplazados de su propio ecosistema", describe Jennifer Pezzo, técnica oceánica con orientación en geología de costas y presidenta de la Fundación Ecológica de Pinamar, que se encarga de cuidar los recursos naturales.
En medio de ese panorama, la circulación de autos y cuatriciclos genera contaminación y erosión en playas y médanos, y afecta la reproducción de aves que dejan sus huevos sobre la arena, para incubarlos después. Al ser del mismo color de la arena, muchos huevos son aplastados.
Y los vehículos, con sólo rodar por la zona húmeda de la playa, matan las crías de berberechos y almejas, que se reproducen a pocos centímetros de profundidad. Las motos de agua, en tanto, perturban a los animales marinos y pueden causar accidentes.
Como si fuera poco aumenta la cantidad de basura que la gente deja en la playa. Pezzo explica que los desechos pueden ser un bocado o arma mortal para nuestra fauna marina: los plásticos en el agua son confundidos con alimento. Triste.
"Aunque haya lugares donde tirar la basura, muchos no se molestan en colaborar. Uruguay tiene leyes ambientales para cada problema, pero a veces es difícil lograr que se apliquen", dice Lourdes Casas, veterinaria de la Dirección Técnica de la Sociedad para la Conservación de la Biodiversidad de Maldonado (Socobioma), Uruguay.
Hasta en un lugar impensable, como el paradisíaco archipiélago de Galápagos, en Ecuador, declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, preocupa esta clase de amenazas ambientales: ahí también esperan playas llenas de basura acumulada por sus visitantes y por corrientes marinas que arrastran desechos. La principal afectada es la fauna, en especial los lobos marinos y las aves que confunden plásticos con alimento y mueren al tragarlos.
Según Casas, para cuidar el medio ambiente en la playa hay que hacer lo mismo que uno haría en su propio jardín: no dejar basura tirada y, si se rompen botellas, juntar los vidrios inmediatamente. Los pañales, restos de alimento y las colillas de cigarrillos pueden causar la muerte a los habitantes del mar. Además, ante la presencia de un animal silvestre lastimado o en peligro, nunca hay que mojarlo ni devolverlo al agua. Mejor evitar molestarlo y avisar a los guardavidas, empleados de seguridad en la playa, de Prefectura, etcétera.
"Tratemos de convivir de una manera armónica con el medio sin dañarlo. La música muy alta y los gritos ayudan a romper el equilibrio natural", dice Melisa Albisetti, licenciada en Geografía, coordinadora del Estado Anual de Playas de Surfrider Foundation Argentina, Mar del Plata. Esta ONG protege los ecosistemas costeros y las cuencas hidrológicas de nuestro país. También está en Pinamar y en el Partido de la Costa.
Algunas soluciones que Albisetti propone son dejar la basura en los contenedores, no tirarla por las alcantarillas (todo lo que se deje en la calle va directo a las playas), evitar dejar plásticos (bolsas, tapas de bebidas, envoltorios de helados) y limpiar los desechos de las mascotas en la arena.
Más recomendaciones, en este caso, uruguayas: María José Silva, responsable de Comunicaciones y Educación Ambiental de la organización EcoPlata de ese país, aconseja no entrar en la playa con autos o camionetas porque deterioran las dunas. "Y no usar el monte nativo como leña. Esto es importantísimo para preservar los paisajes naturales, la flora y fauna autóctonas. Tampoco retirar de la playa grandes cantidades de arena, canto rodado o conchillas, porque acelera la erosión. Y la naturaleza tarda mucho en reponerlos."
En la Argentina, cada vez hay más alojamientos sustentables, pensados para proteger el medio ambiente y los recursos naturales. Sus beneficios son muchos: se minimiza la generación de basura, se impulsa el reciclado, se usan productos orgánicos y biodegradables, y se promueve la conservación de la vegetación nativa, entre otros.
Consejos de bolsillo
- Dejar la basura en los contenedores disponibles en la playa o llevarlos hasta donde se puedan tirar. Así se evita la contaminación.
- Recordar: el mar y las playas no son baños públicos. Tampoco son ceniceros.
- Temas para conversar con alguien que tira basura en la playa: las colillas de cigarrillos duran entre 1 y 2 años; las bolsas plásticas, 450 años; las latas de conservas, entre 10 y 100 años; las botellas de vidrio, 4000 años; las botellas plásticas, entre 100 y 1000 años; las latas de bebidas, entre 200 y 500 años.





