
Actriz detrás del volante
Alicia Aller, sin trabajo, no tuvo reparo en subirse a un taxi
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Hace aproximadamente un mes, la actriz Alicia Aller fue nota en varios programas de televisión porque estaba manejando un taxi. Después de un período sin trabajo descubrió que ésa era una buena posibilidad de obtener ingresos y se largó a recorrer la ciudad.
Hoy la intérprete ensaya "Acaloradas", en el Multiteatro, y participa de la telenovela "Máximo corazón". En ambas producciones hace algo que le gusta mucho, la comedia. Se reencuentra con lo suyo, con esa rica posibilidad de dar vida a otros personajes, mujeres también de este país con problemáticas que ella conoce bien. El taxi quedó de lado.
Alicia Aller habla de la experiencia con suma tranquilidad y hasta se divierte narrando esos cruces profesionales. Pero también la conmueve la respuesta de la gente que, habiéndose enterado de su situación, la llamó para ofrecerle trabajo, como el empresario Carlos Rottemberg, por ejemplo. Las anécdotas pueden ser muchas más e involucran a otras personas. Hace pocos días cuenta que subió a un taxi y el conductor le preguntó: "¿A qué hora empieza a ser colega mía?".
"A mis alumnos y a mis hijas (es madre de gemelas) -narra la actriz- siempre les enseñé que debían tener una valoración personal y profesional. Cuando a mí los aplausos me tapan y me brindan lo mejor valgo 10, pero cuando la vida me escupe también valgo 10. Lo demás es circunstancial. Pensaba así. Hoy descubro que esta teoría es muy difícil de sostener. Porque al comenzar a no tener una continuidad laboral descubrí que me estaba engañando. Sentí que ya no gustaba, que había pasado de moda, que tal vez era una actriz antigua. Estoy en esa edad incierta, como digo en la obra, "entre los 50 y la muerte". No soy suficientemente grande para estar con el pelo gris ni joven para hacer de madre de una chica de 12 o 13 años, que es lo común en la televisión de hoy. Las teorías se me cayeron."
La vida sobre ruedas
Manejar un taxi le levantó el ánimo. "Hacía algo, me sentía útil", confiesa. Y llamativamente ese sentimiento se engrandeció. Apareció el trabajo de actriz. En "Acaloradas", a partir de enero, reemplazará a Carmen Barbieri. La decisión no fue fácil. "Vi la última función de Carmen y me paralicé -comenta-, sentí que no podía reemplazarla, porque somos dos actrices muy diferentes. Ella es muy fuerte, avasallante, fogosa, en escena era una potencia. Pero la producción permitió que retrabajáramos el material y entonces estamos haciendo otra versión. Y allí puedo mostrar que tengo otro estilo de comediante."
La obra de Cristina Wargon y Esther Feldman habla de mujeres actuales. Aller dice que "es muy inteligente y tiene un humor muy particular. Y eso posibilita que llegue a distintas capas de público". En algunos aspectos ella se siente representada por esos personajes, "que tienen un costado muy humano. La obra además posee ternura y no se queda en la superficie". Su rol es el de una madre que está muy ocupada y no puede preparar el casamiento de su hija. Y no quiere contar más, prefiere dejarnos sólo con ese dato. Prefiere hablar de cuánto disfruta desarrollándose dentro de la comedia.
"En mi carrera tuve etapas de personajes pobres -cuenta-, en otras lloraba mucho, en otra hacía de mala y ahora me tocó un tiempo de comediante que verdaderamente me gusta mucho. Amo la comedia." Su sueño es hacer "Esquema de vida", de Noel Coward, contar la historia de una mujer que ama a tres hombres.
Tal vez lo logre. No parece tener apuro. Está convencida de que tiene una vida lograda: "Soy madre de dos hijas -una vive en Italia-, que a su vez son buenas madres, se están realizando. Y en este último tiempo, muy difícil, he recibido una devolución enorme no sólo del medio artístico, sino de la gente de la calle".
Sólo le duele este país. "Me da vergüenza -dice-. Me duelen el olor de la gente, las zapatillas rotas, los comedores, las ollas populares. De chica fui muy humilde, pero leí tanto y comí tan bien que no puedo entender qué nos hicieron. No entiendo por qué nos degradaron así."
En ese marco ella, desde la pantalla de TV o desde el escenario, busca la sonrisa de un público que hoy más que nunca necesita de un actor que proponga un poco de sano entretenimiento. Y de eso Alicia Aller sabe mucho.




