
Adiós a Milt Jackson
A los 76 años murió el vibrafonista, símbolo del Modern Jazz Quartet.
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NUEVA YORK (AP).- El vibrafonista Milt Jackson, miembro del legendario Modern Jazz Quartet y uno de los más importantes ejecutantes de su instrumento en toda la historia del género, murió a los 76 años, de cáncer de hígado, en un hospital de Manhattan. Jackson, que también era un excelso músico de blues, en los años 40 creó con su vibráfono un sonido de vibrato que se aproximaba a su propio canto.
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Se acalló para siempre el sonido inconfundible y emblemático del Modern Jazz Quartet. Porque el vibráfono de Milt Jackson fue precisamente eso. Y fue, además, la sonoridad, el timbre, las resonancias, las atmósferas inconfundibles, intransferibles, de este cuarteto antológico que cultivó una de las formas más refinadas y exquisitas del jazz moderno, aunque muchos jazzmen suelan relegarlo a una simple anécdota dentro de la historia de la música sincopada. Quizá porque el protagonismo del vibráfono no fuera ni el del piano, el contrabajo ni el de los instrumentos de viento.
No fue el vibráfono el primer instrumento de Milt. Primero lo fueron la guitarra (a los siete años) y el piano (a los once). Y al ingresar en la escuela secundaria, el violín, la guitarra y luego los instrumentos que lo aproximaron al vibráfono: los timbales, la batería y el xilofón. Sólo a partir de los 16 años el vibráfono se convierte en su propia voz. Y su primer paso a la celebridad ocurre cuando el músico termina el segundario y los dos años de servicio militar en el extranjero, y funda su cuarteto: los Four Sharps. Fue en un bar de Detroit -la ciudad en que había nacido Milt, en 1923- donde lo escuchó Dizzy Gillespie, en 1945, y lo invitó a incorporarse a la sección rítmica de su banda en Nueva York, donde su arte deslumbró. Se abrían las puertas, entonces, del inquieto y arrasador bebop.
Macillos que hacen cantar
Es curioso. En el jazz suele hablarse de grupos "melódicos" (melody section) y grupos "rítmicos" (rhythm section). Desde ya que saxos, trompetas, trombones y clarinetes pertenecen a los primeros. Pero entre los segundos se colocan -amén de la batería- el piano, la guitarra, el contrabajo y, como un intruso, el vibráfono. Pero estos cuatro, además de marcar el ritmo y de elaborar la armonía, cantan, y en este último rol diseñaron melodías inolvidables en increíbles raptos de musicalidad.
Por eso aquel violín de la infancia más el piano, la guitarra y el xilofón prenunciaron a un músico que no reduciría sus aportes musicales a marcar el ritmo, sino que expandiría el melodismo allí donde sus macillos, al golpear, pudieran asumir un rol protagónico. Por eso el sexteto Gillespie-Jackson-Parker-Brown-Levy-Haig se constituyó en uno de esos grupos que marcaron nuevos caminos al jazz contemporáneo.
Esto es sólo el inicio de una carrera infatigable en la que Jackson compartió el jazz con Thelonious Monk, Coleman Hawkins y otras grandes figuras, amén de sus actuaciones junto a la orquesta de Woody Hermann y su regreso con Gillespie (1950-52), donde también tocó piano.
Así como Lionel Hampton fue el vibrafonista del jazz tradicional, Milt Jackson lo fue del moderno. Hampton era el volcán. Jackson la sugerencia, el refinamiento. Por cierto que los alcanzó bajo la influencia artística y estética de su prestigioso compañero, el pianista y guía del Modern Jazz Quartet, John Lewis, y de sus pares, el contrabajista Percy Heath y el baterista Connie Kay. Fue precisamente Jackson el precursor del Modern Jazz Quartet al fundar su Milt Jackson Quartet. Pero quien diseñó el estilo del grupo -incluso constriñendo la feraz inventiva improvisadora de Milt- fue Lewis. Quizá sean el juego entre los arreglos plasmados por John y las libertades de Milt los que otorgan esas preciosas tensiones que definen la personalidad inconfundible del Modern Jazz Quartet.
De la labor de Jackson quedan muchísimos testimonios discográficos -casi cien- que se extienden desde aquellos tres editados en 1948 por Blue Note, Original Jazz Classics y Savoy, hasta los tres aparecidos este año: "Explosive" (Warner) -su última grabación en estudios- y las recopilaciones "Ballads & Blues/Bags & Flutes" y "Ballad Artistry of Vibrations".
Jackson estuvo atento al mercado. Y por eso desperdigó su talento en el territorio del cine, donde también cosechó aplausos.
En Buenos Aires
Por lo menos dos fueron las visitas del Modern Jazz Quartet a Buenos Aires: en septiembre de 1962, en el teatro Opera, y en 1973, en el Gran Rex. En ambas ocasiones, Connie Kay, Percy Heath, Milt Jackson y John Lewis expandieron la veta del jazz hacia sus tangencias con la música clásica, sobre todo en ese espléndido culto del contrapunto que emuló siempre a Juan Sebastián Bach. La crítica habló entonces de una música "brillante, delicada y elegante... de inefable belleza", y de "la inagotable inspiración del vibrafonista MiltJackson", al combinar virtuosismo con expresividad en temas como "Django", "A night in Tunisia" o "England´s Caron".
El vibráfono se hizo presente aquí también con las dobles baquetas de Lionel Hampton y las cuádruples que utiliza Gary Burton. Tanto Milt como Gary pudieron cultivar la amistad con Astor Piazzolla y descubrir, de algún modo las aproximaciones entre los cuatro tiempos del jazz y los cuatro del tango. Como otro modo de expandir resonancias de distinto ancestro.
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