
Aire flamenco y folklore con Lucho González, Luis Salinas y Tomatito
Los tres guitarristas se presentarán el domingo y el martes en La Trastienda para presentar su espectáculo "El guitarrazo"
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Estoy intrigao de lo que vamos a hacer..." es lo primero que susurra en tono andaluz Tomatito (39), uno de los mejores guitarristas flamencos de la actualidad, sobre el banquete musical que ofrecerá junto a Luis Salinas (39) y Lucho González (51), el domingo y martes próximos, a las 21.30, en La Trastienda (Balcarce 460).
Estos magos de las seis cuerdas, originarios de tres lugares, España, Monte Grande y Perú, serán los artífices del encuentro "El guitarrazo", que los llevará por una gira que comenzará mañana, en Paraná, y seguirá el 16, en Resistencia; el 18, en Bahía Blanca, el 20 en Mendoza, el 21 en Neuquén, el 22 en Mar del Plata, el 23 en Rosario y el 25 en Córdoba.
Flamenco, jazz y folklore latinoamericano, tres guitarras y la inspiración como puente para encontrarse, será el menú con el que deleitarán a los comensales.
Recién se han terminado de conocer. Aunque los pergaminos de estos guitarristas sobran para garantizar la química entre los tres.
Lucho González, una de las patas fundamentales del trío que forma junto a Lito Vitale y el "Mono" Izaurralde cuenta: "No lo conocía personalmente a Tomatito, nos estamos encontrando acá. Hace unos meses, durante una gira, conocí su música. Paramos en un lugar donde encontré un cassette suyo, me lo compré y fue mi compañía durante toda la gira. Yo ni siquiera sabía que alguna vez íbamos a tocar juntos. Fue premonitorio". Luis Salinas no oculta el entusiasmo de tener al lado al que fue durante años compañero de Camarón de la Isla. "Esto para mí es un regalo. Uno que vive en este lado del mundo admira y ama la cultura gitana. Y ahora encima de haber tocado con él somos amigos." Tomatito devuelve la gentileza. "Cuando lo vi tocar pensé: Madre mía, cómo toca este tío. Es uno que no hay»", exclama con ese modo andaluz. El músico nacido en Almerías no se equivoca. El guitarrista argentino, que está a punto de sacar su segundo disco, es un músico de proyección internacional. Lo rubrica Lucho González: "Luis es el músico más completo que conozco. Puede tocar jazz, chacarera o cantar un bolero. Lo admiro por esa facilidad que tiene para que todo lo que pasa por su cabeza y su corazón inmediatamente sus manos lo pueden hacer".
Pero Salinas lo corrige, hay algo a lo que todavía no se atreve. "Yo he tenido la suerte de tocar con B.B. King blues, con George Benson jazz o con Hermeto cosas de Brasil y también con músicos cubanos. Pero no me animo a tocar flamenco. La mano derecha de los gitanos no la tiene nadie."
Prodigio
Tomatito, niño prodigio de la guitarra, forma parte de una nueva generación que introdujo nuevos aires al flamenco. "Está en mi futuro juntarme con otra gente. Hombre, es una cosa que vengo de otra música y todo lo que sirva para enriquecer mi flamenco pues me vale."
Pero el músico hace una diferencia entre aprender, mixturar sonidos y desvirtuar el género. Es el único momento donde Tomatito tiene el discurso de los viejos maestros. "La ortodoxia tiene que existir porque la raíz del flamenco no se puede perder, una soleá es una soleá , uno puede meter acordes bonitos pero le tienes que dar el carácter de la música que vienes haciendo. Dicen nuevo flamenco, pero hombre si tú haces de todo menos flamenco, entonces no es flamenco." Luis y Lucho asienten con la cabeza la respuesta del otro integrante de este "guitarrazo". Parece como si se conocieran de toda la vida. Salinas resume la conexión entre los tres : "Creo que en la vida como en la música se dice la verdad o se miente y los tipos que son sinceros y que aman la música se encuentran y generan cosas".
González es el que acerca algunas pistas de cómo funcionará el trío en escena. "Voy a ser una especie de cinco -expone en términos futbolísticos. Con delanteros así, sólo hace falta alguien que les permita desarrollar todo lo que ellos sí pueden hacer y yo no."
Tomatito se queda con el final de la charla, en un ida y vuelta que anuncia lo que puede suceder en las dos noches. "Lo bueno de ser guitarristas es que podemos abrir más caminos. Recién estoy empezando la verdá´ de tocar solo, de ser concertista, ése es mi reto. Desgraciadamente, empecé cuando desapareció Camarón. Toda la vida me hubiera quedado con él. Pero la vida no es como uno quiere. Se corta una cosa y empieza otra. Ahora estoy empezando a marcar mi futuro. Por eso, nos vamos a juntar con Lucho y Luis y vamos a aprender. Cuando tocás la guitarra no hay sufrimiento, sólo hay diversión".






