Aire fresco para la cultura

Un espacio en el campo de la Facultad de Agronomía se consolida como centro de espectáculos
Un espacio en el campo de la Facultad de Agronomía se consolida como centro de espectáculos
(0)
31 de agosto de 2001  

En el medio de la hacinada ciudad de Buenos Aires existe una pequeña porción de campo, el que posee la Facultad de Agronomía en el barrio que lleva, lógicamente, el mismo nombre.

No todo el mundo sabe que dentro de este "campo ciudadano" hay un teatro. Es, en verdad, el salón de actos de la casa de estudios dependiente de la Universidad de Buenos Aires.

Sin embargo, desde hace dos años, el lugar es el núcleo y motor de una de las más fructíferas y prometedoras experiencias culturales de la ciudad de Buenos Aires.

El nombre -cantado- surgió de inmediato: Centro Cultural Agronomía, una inédita y bienvenida experiencia de cogestión cultural, nacida por un convenio entre la UBA y el gobierno porteño.

De este modo, la académica sala utilizada para actos de colación de ingenieros agrónomos, técnicos en floricultura y jardinería o licenciados en gestión de alimentos comenzó también a poblarse de sonidos de música popular y clásica y de las risas de chicos y grandes que asisten a los espectáculos teatrales.

Y, casi naturalmente, la actividad se expandió hacia el verde exterior, sobre todo cuando empieza a asomar la primavera. En la actualidad, un promedio de 1800 personas se acercan los sábados y domingos al Centro cultural para participar de alguna de las varias actividades que allí se ofrecen y, la tendencia va en aumento.

Teatro, conciertos, "picnics de lectura", títeres, clases de guitarra y un disputado juego de ajedrez gigante conforman el menú que comenzó enganchando a los paseantes habituales y vecinos de Agronomía primero y que ahora es una atracción para los porteños de la zona norte.

Según explica Gustavo Mozzi, director artístico del centro, el crecimiento se logró a partir de la constancia y de un verdadero trabajo de hormiga, que empezó lógicamente por el barrio y por las familias que acostumbran a realizar sus picnics entre las huertas y los caballos de la facultad. "Comenzamos haciendo volantes y contactos con los centros de jubilados, organizaciones barriales e instituciones educativas de los distritos escolares cercanos, pero la cosa ahora ya es zonal. Hoy vemos que mucha gente de la ciudad se acerca en función del tipo de espectáculo que proponemos, mientras que hay otra que se lo tomó como un hábito y cuando llega pregunta qué hay..."

El gran desafío de crear un centro cultural en uno de los pocos pulmones de Buenos Aires fue doble. "Por un lado -dice Mozzi-, cómo hacer para no violentar ese lugar. Está la huerta orgánica, están las organizaciones ecologistas, la gente que viene a tomar mate... Si poníamos un escenario con música afuera se podía romper con esto, que es bárbaro."

El otro reto era lograr que la gente se acostumbrara a pasar por las puertas que dan a las avenidas Constituyentes o San Martín y a caminar 500 metros que para llegar al teatro.

LA NACION pudo comprobar que hasta en un sábado frío y lluvioso la gente le es fiel al Centro y a su más reciente propuesta: el ciclo vespertino de música de cámara. Escapándole a la gris llovizna que caía en toda la ciudad como para hacer más melancólico el crepúsculo, alrededor de ochenta personas, paraguas en mano, hacían paciente cola en el hall de la sala para poder escuchar al quinteto de vientos Argos.

La agrupación -integrada por Patricia Da Dalt en flauta, Raquel Dottori en oboe, Amalia del Giudice en clarinete, Fernando Chiappero en corno y Ernesto Imsand en fagot- ofreció un impecable programa íntegramente francés, con obras de Ibert, Ravel y Français. Y aunque el salón de actos no fue pensado para ese fin, se reveló como una muy buena sala para la música de cámara. Una sala en la que tocan músicos de excelencia, como este grupo integrado por solistas de las orquestas Sinfónica Nacional y Filarmónica.

Con capacidad para 500 personas, la sala es un verdadero hallazgo por su capacidad multipropósito y hasta por un detalle que la hace única: en los laterales existen ventanas que permiten tener luz natural y vista campestre durante las presentaciones diurnas.

Por el escenario de Agronomía ya han pasado músicos de primera línea, muchos de los cuales suelen tocar en Teatro Alvear o en la Sala AB del Centro Cultural San Martín.

Como explica Mozzi, Agronomía se suma a un circuito incipiente para los músicos que no cuentan con el apoyo o el espacio de las grandes compañías discográficas y de medios de comunicación masiva. "El eje que permite desarrollar una convocatoria en crecimiento es sostener la calidad artística en la programación -sostiene al respecto el director-. La apuesta es por una programación de una cierta exigencia, y lo más importante de todo es la continuidad."

El mix entre teatro infantil, conciertos y actividades al aire libre surgió, según Mozzi, como una consecuencia lógica de observar el espacio en el que se iba a asentar el centro cultural. "En el verano, por ejemplo, empezamos a hacer actividades fuera de la sala. Comenzamos en el pabellón central vecino, con un continuado que empezaba con el picnic de lectura, música para chicos, concierto clásico y, a la noche, milonga con orquesta en vivo y las correspondientes lucecitas de colores. El repertorio lo trabajé con cierto sentido común: los domingos fueron para música popular, desde el vamos. Todo ocurre a media tarde, la hora en que la gente que vino a hacer picnic empieza a abandonar el parque. Este fue nuestro primer público, pero ahora el 80 por ciento es gente que viene especialmente para los espectáculos."

La gente ya se apropió del espacio y participa en forma activa. Los habitués se acercan para sugerir y pedir cosas. "Fue la gente la que nos pidió que siguiéramos con los conciertos de música de cámara que iniciamos, como prueba, en el verano", explica.

Música en primavera

Para ver al quinteto Argos, vinieron vecinos de Agronomía, Devoto, Paternal y hasta de Villa Urquiza. Durante este mes pasarán por allí la mezzosoprano Susanna Moncayo y el dúo de música klezmer de Moguilevsky y Lerner, y funcionará una de las subsedes del festival internacional Guitarras del Mundo.

"La perspectiva es seguir ampliando la oferta, con un ciclo de rock los viernes a la noche", comenta entusiasmado Mozzi, quien reparte su tiempo entre Agronomía, la Dirección de Música de Buenos Aires -en la que trabaja en la coordinación artística- y su propia música, cuando le quedan horas.

Por si fuera poco, además de la oferta de espectáculos, el Centro también está generando obras y eventos propios, como para derribar el mito de que en los barrios sólo hay que apostar a lo seguro. Por allí pasó gente del vanguardista Periférico de Objetos. El Mono Fontana y Fernando Kabusacky hicieron la experiencia de musicalizar en vivo películas clásicas del cine mudo expresionista alemán. El cuarteto de percusión Paralelo 33° ensayó y grabó en vivo y con lleno total su primer CD, "Realidades paralelas". Además, el guitarrista y compositor Edgardo Cardozo dirige un ensamble musical "en residencia", que culminará con una serie de presentaciones dentro de un par de meses. Seguirá el año que viene, pero con Fernando Kabusacki. También se produjo, en coincidencia con el 180° aniversario de la UBA, "Galileo", una obra de teatro infantil.

En ese rubro, uno de los grandes éxito es el picnic literario de Cecilia Fernández. "Ella tiene una biblioteca infantil circulante en la casa y aquí la saca al aire libre. Nuestra idea es generar un contacto cercano entre los chicos y sus padres con escritores e ilustradores. En el picnic hay libros que se renuevan continuamente, y los padres y los chicos se tiran en el pasto a leer. También pasa gente como Carlos Gianni, haciendo música con los pibes, y Gustavo Roldán, con un trabajo sobre la selva chaqueña."

Cuando el sol asoma, en el pasto se despliega el ajedrez gigante y se desarrollan clases de guitarra y de tango. Hay también una excursión "teatral" a cargo de dos actores, por el parque de Agronomía, y demás actividades recreativas.

Dentro del campo que está en el medio de la ciudad, la cultura brota con la misma intensidad que la naturaleza. Los vecinos de los barrios del Norte, pero no sólo ellos, agradecidos.

Datos útiles

  • Hay dos accesos al Centro Cultural Agronomía con sus correspondientes líneas de colectivos. Por avenida San Martín 4453, donde paran las líneas 47, 78, 105, 113, 133 y 146, y por Constituyentes, donde pasan los colectivos 80, 87, 11, 123, 140, 168, 181. También se puede llegar por tren, por el Urquiza, bajando en la estación Arata. Para más informes están el teléfono, 4524-8015, y el e-mail cultura@mail.agro.uba.ar
  • Carnet de identidad y guía de actividades

  • Nacimiento: el Centro inició su actividad en 1999, gracias a la firma de un convenio entre la Facultad de Agronomía -que habilitó el uso de su Sala de Actos y espacios al aire libre-, y la Ciudad de Buenos Aires, que la dotó de infraestructura y presupuesto.
  • Espacio: el Centro Cultural funciona en el salón de la Facultad de Agronomía y, si no llueve, organiza actividades al aire libre, en el playón vecino.
  • Propuestas

    Música popular:
    los domingos a las 17. Pasado mañana se presentará el dúo Moguilevsky Lerner, con música klezmer. Los domingos 9 y 17 de septiembre será una de las sedes del festival Guitarras del Mundo.
  • Música de cámara: los sábados, a las 18. Mañana se presentará el dúo que integran la mezzosoprano Susanna Moncayo y el guitarrista Víctor Villadangos.

    Teatro para chicos. "Palabristas o o la batalla de los poetas", mañana, a las 16, con bono contribución de dos pesos.

    Actividades recreativas al aire libre: picnics de lectura, los sábados a las 15. Juegos, el domingo 16, a las 15. Clases de tango, los sábados a las 17.30, a la gorra. Mañana, a las 10.30, si no llueve, se realizará una "expedición teatral" por el parque con los actores Martín Pons y Laura D´Anna.

    MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.