
Aleandro, la que le dijo no a DiCaprio
Luego de haber rechazado trabajar con el galán de "Titanic", la actriz habla del fracaso en la TV de "Operación rescate", con Alfredo Alcón, y de por qué postergó su debut como directora de cine.
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Es una caja de sorpresas. Norma Aleandro empieza a hablar y al interlocutor no le queda más remedio que asistir con asombro al despliegue de múltiples impresiones, casi siempre atravesadas por el buen humor.
Hasta dice así, al pasar, que rechazó trabajar en un film norteamericano con Leonardo DiCaprio, el actor de "Titanic", y que tampoco quiso saber nada cuando la llamó Francis Ford Coppola.
Replegada en estos días entre su casa en La Pedrera, en la costa uruguaya, y su hogar en el barrio de Belgrano, parecía difícil poder hablar del reciente fracaso de "Operación rescate", su ópera prima televisiva como productora, junto a su amigo y socio Lino Patalano. Sin embargo, tal vez porque desde la ventana de su refugio frente al mar pudo barajar y dar de nuevo sus pensamientos, Aleandro rápidamente se muestra capitalizando la experiencia y, como si esto fuera poco, lanzándose junto a su compañero de andanzas hacia nuevos proyectos, aunque esta vez teatrales.
"Estoy conforme en un 60 o 70 por ciento con lo que hicimos en la miniserie", dice Norma, que en el proyecto tuvo a cargo la idea, la responsabilidad compartida de los guiones y la supervisión artística.
Sin vergüenza
"Creo que hacer humor blanco se logró en parte, armamos una producción exactamente como queríamos y se logró un elenco estupendo. La idea y los libros estuvieron en parte bien desarrollados y, además, tengo mis reservas en cuanto a ciertas situaciones y ciertas escenas. Hubiera preferido desde el comienzo que la historia se hiciera en cuatro capítulos, pero hubo que hacerla en ocho porque es una exigencia de los canales. Y eso, a mi gusto, fue lo que hizo -aunque no se le puede echar la culpa a nadie, porque lo hacés o no lo hacés- que la historia se diluyera. Por otra parte, no hubiera querido hacerme cargo de todas esas funciones. Pero eso vino de haber puesto el carro adelante del caballo y de que nos corrieran los tiempos.
"En un momento determinado se firmó el contrato con el 9 y una vez que tenés firmado el contrato y hay gente comprometida para el trabajo -tanto en lo artístico como en lo técnico- es muy difícil echarse atrás. Sobre todo cuando es un primer proyecto. Nosotros nos hemos hecho responsables de lo que hicimos. Lino opina lo mismo. El no tiene experiencia en televisión y la mía no me servía, porque en este momento la TV es totalmente distinta. Son cosas que aprendés haciéndolas y no de otra manera. No es un trabajo del que me avergüenzo. Pero ahora viene un trabajo que nos posibilita corrección, porque vamos a hacer el telefilm de "Operación rescate", para el que ya tenemos ofertas acá y en el exterior."
Primera aventura
Aleandro-Patalano Producciones sabía de antemano que de esta primera aventura no iban a resultar grandes dividendos, sino más bien pérdidas, y por eso Norma aclara: "Si lo hubiéramos tomado como un negocio, sí hubiese sido un desastre. No nos quedó un sabor amargo ni queremos echarle la culpa a nadie. Es verdad que el programa tuvo promoción para el comienzo y después no se publicitó más, pero el canal estaba en una situación de cambio, tanto que cambiaron autoridades en medio de nuestro trabajo, y no pudo atender a lo que se hubiera necesitado para darle un gran impulso. Pero, más allá de eso, si hubiera tenido un gran impulso, si hubiera tenido una gran audiencia, yo tampoco estaría más que en un sesenta por ciento conforme".
Sin embargo, la experiencia les valió para no tropezar dos veces con la misma piedra y por eso suspendieron hasta nuevo aviso el rodaje de "Dios duerme en Buenos Aires", un guión de Aleandro con el que iba a debutar como directora y que empezó a escribir hace cuatro años en su remanso uruguayo.
"Estamos armando un laboratorio y yo tenía un ataque de alegría por lo que estábamos tramando, porque nos divertíamos como chicos", se entusiasma Aleandro al confesar la nueva aventura en la que se embarcará junto a su socio, pero con la que regresarán al teatro, el terreno que más conocen.
"En el quinto piso del Maipo estamos armando una pequeña sala de teatro muy bella para la creación. Sería un centro permanente de experimentación al que pueda venir gente de todas las provincias. Y vamos a estructurar una dirección artística para coordinar los proyectos de gente nueva y joven en el sentido de experimentar, no importa la edad que tenga. Se trata de no transformar esto en un lugar comercial. Y vamos a ver cómo haremos para financiarlo, cómo llevarlo adelante para que quien realmente está experimentando no sufra más presión que su propio experimento, porque si no ya no sería un lugar de creación".
En sociedad
Por supuesto que la primera travesura en ese proyecto estará a cargo de Alfredo Alcón, como actor, y de Aleandro, como directora.
Después de ese puntapié inicial, la futura sala -con capacidad para no más de cincuenta personas- será programada con intenciones "absolutamente federales" mientras el dúo -o trío, junto con Patalano- ya estará dedicado a preparar la famosa obra "Viaje de una día hacia la noche", de Eugene O´Neill, que pondrán en cartel el año que viene en la sala principal del teatro Maipo.
Está claro que el fracaso televisivo, que bien hubiera marcado el punto final de cualquier sociedad, no afectó la vida útil de AP Producciones, quizá porque la relación de la actriz y el productor teatral no vive de este juego: "Tengo grandes amigos de muchos años con los que somos como hermanos y Lino es uno de ellos. Decimos todo lo que pensamos y pensamos sobre las cosas de manera muy similar como para poder no sólo ser amigos sino, además, ser socios".
Pataleandro
"Hay amigos con los que no te podés asociar porque de pronto en el trabajo no pensás igual y amigos con quienes no trabajaría para no perder la amistad. Con Lino Patalano somos aventureros. Y a esta altura un éxito ni nos envanece demasiado ni un fracaso nos tumba del todo. Porque nuestra vida está llena de éxitos y fracasos, hemos hecho de todo, nos ha pasado de todo y sabemos que depende de uno salir indemne de un éxito, que es muy difícil, y salir indemne de un fracaso, que también lo es.
"Mi esposo nos inventó un nombre muy gracioso. Cuando decidimos llamar a la productora AP, por Aleandro-Patalano, mi marido Eduardo decía que, en realidad, tenía que llamarse Pataleandro. Yo hubiera querido, pero Lino decía: "¿Te parece? Van a pensar que vamos a hacer todo cómico". Pero yo digo que ese nombre le corresponde más a nuestra personalidad. Pa´ los íntimos somos Pataleandro."
A pérdida
Pautada en un día (el martes) de propuestas fuertes, "Operación rescate" (Canal 9) quedó siempre detrás de "Perdona nuestros pecados" (13), "Mi cuñado" (Telefé) y "Caiga quien caiga" (América), en cuanto al rating.
Esta atípica propuesta de humor no gozó del gusto del público, que prefirió, si de elegir comedias se trataba, seguir fiel a las alternativas de los Cantalapiedra de Telefé.
El triángulo de "Operación rescate", formado por el fantasma de Juan Carlos Mesa, la viuda telekinética de Norma Aleandro y el mentalista de barrio de Alfredo Alcón, a pesar de haber contado con 7,5 puntos (promedio de las medidoras Ibope y Mercados & Tendencias) en el capítulo presentación, vio declinar el interés de la audiencia, que cayó cada semana hasta alcanzar tan sólo 2,9 para Mercados & Tendencias y 1,7 para Ibope en el último capítulo.
Las razones de una actriz
"Rechacé dos películas: una se llama "All the Pretty Horses", con Leonardo DiCaprio y producción de la Columbia Pictures. Pero no tengo ganas de irme. Nada más que eso. La otra película es "Fabiola", del autor Eduardo Machado -muy considerado en Estados Unidos-, que cuando estuve en Nueva York con "La señorita de Tacna" quiso que hiciera una obra suya, pero le dije que no, porque para hacer teatro tenés que estar como mínimo seis u ocho meses".
Trabajar en los Estados Unidos fue una experiencia extraordinaria, pero también un camino cuesta arriba al estar separada de su familia.
"Durante años tuve que vivir en España por obligación, como exiliada, y viajaba todo el tiempo a Venezuela, Colombia y los Estados Unidos, pero nunca fue lo que hubiera deseado para mi vida. Después, con "La historia oficial" -hacía muy poco tiempo que había vuelto del exilio-, seguí viajando y ese mismo año me ofrecieron "Gaby", mi primera película norteamericana. Acá casi no se filmaba".
Aleandro admite que en esa oportunidad le pasó "algo mágico", tan inesperado que su primer proyecto de Hollywood la sorprendió casi sin saber inglés. "Para ´Gaby´ querían que tuviera acento latino, y en "Un toque de infidelidad", donde hice de mamá de Isabella Rossellini, fui una italoamericana. En la tercera película ese acento latino ya no estaba. Fui perfeccionando el idioma y en las últimas películas los especialistas de los estudios evaluaron que yo tenía el mínimo acento extranjero de país impreciso de alguien que ha vivido en un medio culto en Nueva York un mínimo de 30 años. Fue un logro", explica.
Reconoce que había aceptado viajar porque aprender otro idioma de grande le pareció "una aventura", pero subraya que el costo por estar separada de sus seres queridos fue altísimo.
El lugar del corazón
"Desde 1991 que no voy, han seguido llamándome y sistemáticamente digo que no. Lino siempre recuerda la vez en que llegó un fax de Francis Ford Coppola -porque los fax me llegaban al Maipo- en el momento en que estaba haciendo "Escenas de la vida conyugal", con Alcón. Lino me decía: "Pero, Norma, ¿vos sabés quién es Coppola? Si querés ir paramos la obra y después la reponemos". Yo no podía ir. Era punto y basta. Fue todo un tiempo de una larga y variopinta aventura, pero antes del telefilm "La guerra de un solo hombre", con Anthony Hopkins, yo ya tenía decidido que ésa sería la última. ¿Para qué iría yo ahora a hacer estas películas? Hubo veces en que por grandes aprietos económicos he tenido que irme y he ganado allí por una película lo que no ganaría aquí en 70, pero creo que cuando uno descubre dónde tiene el corazón se tiene que quedar ahí", concluye.
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