
El cantante de Franz Ferdinand habla de las fiestas y la fama, pero desmitifica el descontrol de camarín.
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Luego de haber cumplido con creces su primer desafío (hacer bailar a todo el mundo, pero sobre todo a las chicas), los escoceses Franz Ferdinand –Alex Kapranos, Bob Hardy, Paul Thomson y Nick McCarthy– vuelven a la carga con su segundo disco, You Could Have It So Much Better with... Franz Ferdinand. “No me considero una estrella de rock ni mucho menos. De hecho, lo primero que hice para festejar nuestro primer contrato de grabación fue comprarme una pizza, así que no estoy nervioso por la salida del álbum”, asegura Kapranos, un cantante británico poco afecto a las declaraciones estruendosas. Con un millón de copias vendidas de su disco debut, el frontman dice que “la potencia y electricidad” con que carga el nuevo álbum es producto de la cohesión que desarrolló la banda. “Es una lástima que allí en la Argentina todavía no puedan saberlo, pero si nos vieras en vivo sabrías de lo que te estoy hablando.”
¿Franz Ferdinand existe gracias a una pelea por una botella de vodka?
Sí, en cierto sentido eso es verdad, y sucedió cuando conocí a Nick. Se había robado en un bar una botella de vodka que me pertenecía, por lo que inmediatamente comenzamos a empujarnos y nos trenzamos en una feroz pelea, de la que también participó Bob, que puede ser un buen bajista pero no se maneja tan bien con una botella de vodka como lo puedo hacer yo. Después de eso armamos la banda.
El segundo disco tiene canciones más oscuras que el debut. ¿Tuvieron un año difícil?
No necesariamente, pero es verdad que el disco es mucho más oscuro que el anterior, aunque esas canciones fueron compuestas muchos años atrás. Si te fijás bien, hay varios temas que son bastante oscuros pero tienen letras que no lo son. Nacimos haciendo “música para que las chicas bailen”, pero este disco podría considerarse “música para que las chicas lloren”.
¿Es cierto que escribiste “Do You Want to” después de volver de una fiesta?
Sí, fue en diciembre de 2004. Fuimos con los chicos de la banda a una gran fiesta, tan grande como decadente, donde todos estaban absolutamente relajados y tomando tragos alrededor de una enorme pileta de natación. A medida que pasaba el alcohol, la gente gritaba más y más para ser escuchada, por lo que todo lo que pasaba allí comenzó a hacerse ingobernable. Cuando llegué a casa y me acosté, me di cuenta de que mis oídos tenían un iiiiiiiiiiiiiiii insoportable. A la mañana siguiente me levanté con una tremenda resaca que me duró un buen tiempo, al igual que el sonido chirriante en mis oídos, pero la fiesta valió la pena.
La canción “The Fallen” habla sobre la violencia del mundo…
Sí, tiene que ver con el mundo violento y salvaje en que vivimos y con el sentido humanitario, que parece haberse perdido. La historia del tema está inspirada en un amigo mío al que cagaron a palos en la calle, le dejaron un ojo negro, quedó bañado en sangre y tirado en el medio de la vereda, y nadie se acercó a atenderlo. Estoy hablando de violencia sin sentido. Este es un mundo muy frágil y violento al mismo tiempo.
¿El disco más reciente siempre es el mejor?
Tiene que ser el mejor. Y si nuestro primer disco está muy bien, el segundo tiene que ser mucho mejor, y de hecho lo es, modestia aparte.
Son una banda básicamente de guitarras. ¿Rompen muchas cuerdas en vivo?
No, no muchas, una o dos por show... tenemos dedos de dactilógrafos. Yo rompo más cuerdas en casa que tocando en vivo, pero de todas maneras tratamos de ser guitarristas delicados y querer a nuestro instrumento.
Tus orígenes familiares están en Grecia. ¿Conservás tradiciones?
Sí, por supuesto. Es algo que ocupa un espacio importante en mi vida. En mi familia somos de festejar todas las fiestas tradicionales de mi país y yo escucho mucha música griega en casa, todo el tiempo. Aunque te suene raro, existen un montón de elementos de la música griega en las canciones de Franz Ferdinand; ésa es mi identidad en el mundo... y tal vez sea el secreto de nuestro éxito.
¿No te cansás de vestir como un dandy decadente de décadas pasadas?
¡Claro que no! Además, creo que tenemos muchas influencias y no solamente de una década en particular, por eso pienso que el estilo de Franz Ferdinand está atravesado por diferentes épocas y no por una en especial. Yo me siento más cercano al estilo de Bryan Ferry o David Bowie y me encanta todo lo de la década del 70, o cómo lucían los rusos en 1920 o Jarvis Cocker en 1985... Ese es el tipo a seguir. Pero lo último que haríamos es tratar de recrear la estética de los 80, que me parece horripilante.
¿Qué fue lo más extraño que les sucedió en el último año?
Mirá, el año pasado tocamos en un pub pequeño de Los Angeles para unas cuatrocientas personas, de las cuales el ochenta por ciento eran celebridades. Estaban Prince, Brian Wilson, Beyoncé, los ZZ Top... ¡y todos nos habían ido a ver a nosotros! Y cantaban todas las canciones y gritaban y cada vez que iba al baño me cruzaba con una estrella, lo que me daba un poco de temor. Pensaba: ¿qué habremos hecho mal para que toda esta gente esté aquí observándonos?
¿Cómo es el backstage de Franz Ferdinand? ¿Chicas, marihuana, esos tópicos del rock?
Definitivamente cero chicas y cero marihuana. No creo que la marihuana sea necesaria para calmarme la ansiedad. Sólo debe haber un par de botellas de buen vino tinto y algunos amigos. Lamento desilusionarte pero nuestro backstage es uno de los más aburridos del rock.
¿Cuál fue la última banda que te impresionó?
The White Stripes. No son una banda, son un fenómeno.
Si Franz Ferdinand fuera un soundtrack. ¿Qué película sería?
The Servant, de Joseph Losey [1963]. Y yo sería Dirk Bogarde.
El rock and roll para Alex Kapranos es...
Hacer todas las fucking cosas que siempre quise y no pude.
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