
Andrea Echeverri
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El álbum familiar de una voz aterciopelada
Algo ha cambiado en la vida de Andrea Echeverri. Es cierto: pasó más de una década desde el surgimiento de Aterciopelados, el grupo que aún integra junto con Héctor Buitrago y en el que aprendió a combinar el flujo simbólico de la canción popular colombiana con cierta rabia punk rock y los residuos menos tóxicos de la música electrónica. Basta con comparar las postales de aquellos días iniciales –en las que la vocalista mostraba los dientes de una militante emocore con tintes místicos– con la pastoral portada de su flamante disco debut. Brilla la paz en la mirada de Andrea, ahora protagonista del triángulo amoroso más antiguo de la historia de la humanidad: el de un madre con su pareja y su criatura. A ellos, Manolo Jaramillo y su hijita Milagros, están dedicados estos doce temas, oportunamente clasificados en "Canciones de cuna" y "Canciones de cama". El antecedente inmediato puede rastrearse en "Tanto amor" y "Mi vida brilla" que, con los mismos destinatarios, fueron incluidos en el compilado que celebró los diez años de Aterciopelados. El resultado es un disco que, por fortuna, olvida rápidamente la definición de "chill latino" que aportó la propia Andrea para ofrecer canciones como "A eme o", "Fulgor" y "Amniótico", auténticos manuales de poesía maternal escritos con guitarras acústicas, atmósferas digitales e instrumentos de juguete. Con la participación de Richard Blair (de Sidestepper) y la madre de Echeverri, el disco fue producido por Buitrago –que lidera la avanzada electrónica de Bogotá desde el sello Entrecasa– y cuenta además con las hipnóticas guitarras de Alejandro Gomezcaceres, pieza clave en Aterciopelados. Para no dejar duda alguna de que todo queda en familia.




