
Andy García: el lado oscuro de la justicia
Bajo la dirección de Lumet, regresa el latino mimado de Hollywood
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LOS ANGELES.-No es de los que escuchan callados las preguntas y se someten dócilmente para responderlas. Andrés Arturo García Menéndez no se lleva demasiado bien con las entrevistas, y lo demuestra. Cada pregunta es para él un juicio de valor, y si hay algo que considere incorrecto, no tiene temor en decirlo. Quizás allí se vea algo del perfeccionismo que lo ha llevado a consagrarse como uno de los mejores actores de su generación.
Nacido en Cuba hace cuarenta y un años, hijo de un abogado acomodado y una profesora de inglés, se marchó de la isla con sus padres con tan sólo cinco años, y con ellos se asentó en Miami.
El principio fue duro, pero con el tiempo los García lograron alcanzar una buena posición y así Andy pudo terminar la escuela y cursar estudios superiores. Tras egresar de la Florida International University de Miami, García desarrolló una larga experiencia en el teatro antes de intentar suerte en el cine.
En Los Angeles, donde ejerció diversos oficios para ganarse la vida incluyendo el de camarero en un lujoso hotel, el actor pudo conseguir un trabajo en la serie "Hill Street Blues" que, eventualmente, derivó en un par de roles menores y en un personaje clave en "8 Million Ways to Die", en 1986. Sin embargo, fue su papel en "The Untouchables", junto a Sean Connery y Kevin Costner el que terminó de consagrarlo.
A las corridas
Desde entonces, salta de un set a otro, habiendo ofrecido maravillosas interpretaciones en películas como "El Padrino III", "Stand and Deliver", "Internal Affairs" y "Cuando un hombre ama a una mujer".
En estos días se lo puede ver en Estados Unidos simultáneamente en dos películas, "Hoodlum", en donde encarna a Salvatore "Lucky" Luciano y "The Dissapareance of García Lorca", en donde ofrece una curiosa interpretación del gran poeta granadino.
En "El lado oscuro de la Justicia" le toca dar vida a un personaje que no tiene, supuestamente, paralelos en el mundo real.
Aquí encarna a un oficial de policía convertido en fiscal de distrito que debe investigar a sus ex-compañeros de tareas, incluyendo a su propio padre, todos involucrados en un asesinato vinculado con el tráfico de drogas.
El film de Sidney Lumet ("Network", "Tarde de perros", "Serpico") maneja con maestría los temas habituales en otros films del veterano director, como la corrupción policial, el peso de los valores morales y el uso y abuso del poder. El elenco del film se completa con Ian Holm, James Gandolfini, Lena Olin y Richard Dreyfuss.
-¿Es muy diferente interpretar un personaje que existió en el pasado a interpretar otro creado de la nada?
-La diferencia está en que cuando interpretás a alguien que existió, como García Lorca o Lucky Luciano, intentas mantenerte lo más fiel posible a la manera de ser de esa persona. Después de investigar y hablar con gente que conoció al que vas a interpretar, naturalmente hay una tendencia a tratar de transformarte en esa persona y a parecerte a él todo lo que puedas. Sería ridículo investigar y luego dejar todo de lado y acabar interpretando el personaje a tu manera. Lo podés hacer, pero el trabajo actoral no tendría sentido. Es por eso que acabás trabajando con más límites.
"En el caso de Luciano, hubo varias características que me resultaron bastante complicadas para incorporarlas a mis gestos. Lucky tenía un ojo un poco caído como consecuencia de un incidente en el que estuvo a punto de perder la vida. Como era un mafioso, obviamente había mucha gente que quería matarlo, y una vez le hicieron un tajo en el cuello, se salvó, y por eso lo llamaban "Lucky", pero le cortaron un nervio, lo que hizo que se le cayera el músculo de uno de sus ojos. Su guardaespaldas me dijo que todo el mundo comentaba que él tenía la misma mirada que un halcón. Por eso dicen que cuando Lucky te miraba fijo a los ojos te morías de miedo porque parecía que te iba a meter un picotazo.
-¿Cómo fue trabajar con Lumet?¿Tratás de aprender de cada director con el que trabajás?
-Claro que sí. Uno siempre aprende de los demás. Cuando protagonizás un film, trabajás mano a mano con tu director. Uno tiene que colaborar creativamente en todas las escenas, y la única manera de no aprender del director con el que trabajás es estando dormido durante la filmación.
-¿El hecho de que seas uno de los actores más importantes de la comunidad hispana en Estados Unidos pone una responsabilidad extra sobre tus hombros, no solamente como actor, sino también como personalidad pública?
-Sí, y es algo muy difícil para mí, porque yo no tengo aspiraciones de ser una personalidad pública. Mi trabajo es público y, a mi vida privada, me gustaría mantenerla todo lo posible en privado, pero sí tengo que tomar una responsabilidad yo la acepto...
-Alguna vez dijiste que lo que te molestaba de la profesión de actor era lidiar con la celebridad...
-No es que me repugne, pero me gustaría que el trabajo fuera más anónimo...
_Pero al mismo tiempo cuando fue lo del huracán Andrew en Miami, algunos años atrás, vos fuiste uno de los que más se movió. Junto con Gloria Estefan organizaron un concierto para recaudar fondos y reconstruir la ciudad....
_Es que había necesidad de hacerlo, porque la gente estaba muy desesperada. Fue algo que surgió de mí, porque a mí me ayudaron muchos vecinos para poner en condiciones mi casa. Nos pusimos a hablar con Gloria sobre la posibilidad de hacer un concierto y eso hicimos, porque había que actuar. No era cuestión de esperar en ese momento.
Uno más del montón
_¿Hay veces que te gustaría volver a ser uno más del montón?
_Sí, porque una de las cosas más importantes para un actor es poder observar a los demás. Pero cuando te convertís en una celebridad, sos el observado todo el tiempo. No sentís más ese contacto con la gente que necesita el actor. Yo antes me sentaba en un café y si veía a una persona interesante me quedaba por horas mirándolo, estudiándolo, imaginándome qué tipo de persona era, viendo cómo fumaba.
"Pero si ahora me siento en un café, lo más probable es que me estén mirando a mí, entonces ya no es igual. Uno pierde ese contacto y para un actor es algo esencial. ¿En quién te tenés que fijar entonces, en otros actores haciendo otros papeles? En el momento en que perdés contacto con el pueblo, tu actuación sufre...
_ ¿Cómo lo resolvés, entonces?
_ Me pongo una gorra y me disfrazo. Ando solo, porque si llevara protección, ahí si que la gente sospecharía. Yo creo que si uno quiere que la gente te reconozca, te van a reconocer. Si entrás en un lugar haciendo un show, todos te miran. Si entrás silenciosamente, con una gorra y unos buenos anteojos negros y te dejás la barba un poco, ya eso es suficiente para que no te reconozcan.
_¿Sos perfeccionista en tu trabajo?
_Sí. Es que eso es natural en cualquier persona que atraviesa un proceso creativo. No me importa que no me queden perfectas las cosas, porque a veces las actuaciones perfectas no conmueven. A veces las fallas son las más interesantes. A veces yo he visto que los directores escogen cosas que yo no hubiera puesto.
"Y les pregunto: "¿Por qué escogiste eso si allí fue cuando me equivoqué?". Y ellos me responden que ésa fue mi mejor escena, porque cuando uno falla se muestra vulnerable. Lo que sí me gusta es tener la oportunidad de fallar. Quiero poder correr suficientes riesgos como para poder fallar. No importa si uno falla, aún si la gente se da cuenta de que te estás arriesgando, porque te van a aplaudir el fallo, pero si todo está controlado no sirve.
"Yo me crié en el teatro de improvisación. Muchas veces salíamos a improvisar y la escena no funcionaba, pero siempre la escena tenía algo de gracioso y la gente aplaudía el esfuerzo; pero, como estábamos arriesgando todo, a veces encontrábamos momentos mágicos.
_¿Qué querías ser antes de decidirte por la actuación?
_Basquetbolista. Aunque no tengo la altura como para serlo; pero no juego mal, vamos...
El orgullo de ser cubano
_¿Cómo era tu vida cuando aspirabas a ser actor?
_La típica de todos los actores. Vivía en un departamento en Hollywood, en una zona bastante mala. Siempre con la frustración de no tener una oportunidad, buscándola, y trabajando en muchas cosas diferentes. Fui camarero, puse techos, cuidaba a la gente en las casas, trabajé en los muelles y en el cabaret, de comediante. Allí me pagaban boberías, veinte dólares por noche, pero me daban los tragos gratis...
_¿Es cierto que tenés un proyecto para dirigir una película?
_Sí. Se llama "La ciudad perdida" y está basado en varias historias de Guillermo Cabrera Infante, el más importante novelista cubano del exilio. Es una historia que tiene lugar entre 1958 y 1959 e integra elementos de varias novelas suyas. Cabrera Infante tiene un estilo muy particular, muy humorístico. La película tiene que ver con el fin de una era, la pérdida de una cultura, la destrucción de una familia y el exilio de un hombre. Isabella Rosellini está interesada en hacer el protagónico femenino, yo haría el otro papel y un hermano mío también actuaría. Hemos hablado con Edward James Olmos para que haga otro de los roles principales y Robert Duvall también tiene algún interés en el proyecto. Creo que puede ser una película muy interesante. Esto es algo que he desarrollado para mí, como un ideal, como lo más cercano a mi verdadera naturaleza. Soy cubano y estoy muy orgulloso de serlo...
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